La investigación en enfermería: ASOMIEN

A día de hoy la enfermería demuestra cada día más que trabaja según la evidencia. Sus cuidados se basan, no sólo en la experiencia, sino en el conocimiento, y da un paso más en el avance de su profesión. De ello se encargan profesionales que, agrupados en sociedades científicas, se preocupan no sólo de su propia formación, sino la de sus compañeros de profesión. Entre ellas ASOMIEN (Asociación madrileña de investigación de enfermería), que hoy os presentamos. Una organización científica y profesional, sin ánimo de lucro, dedicada a  promocionar y fomentar la investigación en enfermería en todos sus ámbitos y a incrementar la formación y el conocimiento sobre la misma. Su Presidenta, Dña. Ana Mª García Pozo da buena muestra de ello. Entre sus objetivos se encuentran: Desarrollar estrategias y recomendaciones con el fin de garantizar la presencia de la Investigación en Cuidados en todos los ámbitos de la salud, promover la actividad investigadora de los profesionales de enfermería sustentada científicamente, respetando los principios éticos pertinentes, favorecer el desarrollo de líneas de investigación estables y potenciar la formación de las enfermeras en investigación colaborando en la definición de competencias y contenidos docentes. Sus socios podrán leer los sumarios de las Revistas Nacionales e Internacionales de Enfermería, pedir aquellos artículos que más le interesen,  acceder de modo on line a asesoría metodológica y formación en investigación, estar al día en Convocatorias de financiación de proyectos, Jornadas y Congresos de ámbito nacional e internacional, así como  Cursos de formación en investigación. En el enlace de su página web http://www.asomien.com/ podréis contactar y profundizar en su conocimiento, así como ver los pasos necesarios para hacerse socio.  

Dolor y muerte como material literario…¿o terapeútico?

  Confieso que en los últimos tiempos, mi temperamento algo melancólico, me ha llevado a una literatura más intimista, existencialista y sacra. Producto de esta situación vital personal, ha caído en mis manos uno de los libros más duros que jamás he leído. Este libro es el texto póstumo del escritor y ensayista británico afincado en USA, Christopher Hitchens. Hitchens ha sido un prolífico escritor y pensador, que se ha hecho famoso en todo el mundo por ser un ateo empedernido que polemizaba con la Iglesia y con los grandes pensadores de la fe y la creencia religiosa, y con especial ahínco, en los católicos. Durante muchas décadas ha sido el castigador de fieles de todas las creencias, escribiendo jugosos ensayos, llenos de humor ácido (propiamente británico), que eran capaces de desmontar argumentativamente cada palabra, por muy autorizada que fuera para la teología y la filosofía. Cuando uno lee los textos de Hitchens, le resulta inevitable el recuerdo de la frescura de Voltaire, o las potentes argumentaciones de Russell. Y es que Hitchens ha recuperado la tradición Volteriana y Russeliana de la contra argumentación lógico-racional contra la religión. El libro del que os hablo es el resultado vivencial de que a su autor se le diagnosticara un cáncer de esófago muy avanzado, que segó su vida en escasos meses. Hitchens, coge aire, reflexiona y decide hacer de su vivencia, materia literaria, publicando sus  experiencias regularmente en la revista Vanity Fair hasta su muerte. En primer lugar, Hitchens, nos demuestra su coherencia de vida. Mientras sus numerosos detractores esperaban una conversión in extremis, él se mantuvo firme a sus convicciones e ideas. En segundo lugar, demostró de una manera eficaz y clara, lo que significa en esencia ser un estoico, un estoico moderno, alguien que asume su dolor con valentía y lo integra en su proyecto vital. En tercer lugar, nuestro autor demostró lo que es morir con dignidad y morir con la plena conciencia de lo irremediable. Sin lugar a dudas, es un libro desnudo, duro, áspero, de una sinceridad desgarradora. Debo confesar que su lectura la tuve que interrumpir en múltiples ocasiones, por sentir angustia, ante la desnudez de la realidad. Por eso me parece un texto recomendable a estudiantes y profesionales de la medicina y la enfermería, como también el texto referenciado en este blog de “Sendino se muere”, un texto que rebosa fenomenología de la atención a pacientes terminales. El “Sendino” de Pablo Ors y “La mortalidad” de Hitchens, son textos antagónicos en sus presupuestos metafísicos y creenciales y por ello mismo, complementarios. No sé donde estará Hitchens, si en el paraíso, en el infierno o bien formado parte de la polución de Nueva York, lo que sí sé, es que nos ha dejado un legado literario original que ha marcado una tendencia estilística y de pensamiento, al igual que ha ejemplificado en su vida uno de los valores más importantes del ser humano: la libertad de pensamiento.

«Sé consciente» y “Corre la voz”: Día Mundial del Cáncer de Ovario

Paz Ferrero preside la Asociación de Afectados por Cáncer de Ovario (ASACO).  ASACO es una asociación que apoya a pacientes y afectados y que orienta sus actividades para concienciar a la población en general sobre la importancia de conocer los síntomas del cáncer de ovario. Es prioridad de ASACO mejorar el pronóstico de la enfermedad gracias un diagnóstico y tratamientos precoces, objetivo que sin duda compartimos los profesionales de la salud.  Por ello, ASACO crea y difunde información actualizada sobre la enfermedad y promueve actividades que satisfagan las demandas de las pacientes y afectados durante, antes y después del diagnóstico. Hoy se celebra el Día Mundial del Cáncer de Ovario, y como no podía ser de otra forma, ASACO se mueve para concienciar a la población sobre la importancia del diagnóstico precoz de la enfermedad. «Sé consciente» y “Corre la voz”: Día Mundial del Cáncer de Ovario Sólo el 20% de las pacientes con cáncer  de ovario se diagnostica en estadios iniciales de la enfermedad. Esto se debe principalmente a que no hay signos ni síntomas específicos al comienzo de la misma, lo que hace que las pacientes acudan a la consulta cuando el cáncer de ovario ya se ha diseminado y es más difícil de curar. Pero además todavía no existe una técnica o método para la detección precoz del cáncer de ovario, de ahí la importancia en concienciar a la población en general y a la mujer en particular, sobre esta enfermedad, uno de los objetivos fundamentales de ASACO. Una demostración del compromiso de ASACO con la sociedad es Globalbalance. Este actividad lúdico-saludable al aire libre ofrece un contexto para informar sobre la asociación (folleto), divulgar síntomas consensuados por varias asociaciones internacionales de cáncer de ovario (tarjetas) y promover el uso de calendarios menstruales como WomanLog (minidíptico). Con motivo del Día internacional del Cáncer de Ovario, ASACO estará hoy 8 de mayo en la Plaza Ramón y Cajal de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid de 12.00 a 14.00 . Se recomienda llevar ropa cómoda, colores alegres, nada negro. La I Jornada para pacientes con Cáncer de Ovario es otra muestra de implicación de ASACO por las pacientes quienes, al conocer su propia patología, aportan información a otras pacientes creando un espacio que hasta ahora nunca ha tenido la paciente de cáncer de ovario para abordar la enfermedad (ver programa). ASACO convoca a socias de diferentes provincias españolas, profesionales de la salud y responsables de la sanidad el 8 de mayo en el salón de actos del Hospital Clínico Universitario San Carlos (C/ Profesor Martín Lagos, s/n) en Madrid de 15.45 a 20.00. ¡Participa con ASACO el 8 de mayo por la mañana en el “Globalbalance” y, por la tarde, en la “I Jornada de ASACO para Pacientes con Cáncer de Ovario! «Sé consciente» y «corre la voz» en Twitter (hashtag), Facebook (etiqueta), en competiciones (dorsal), en inglés (web mundial), en tu web (logo del día mundial), etc.”  

Aprendiendo del zazen

Desde hace muchos años me ha interesado la cultura japonesa y todas sus manifestaciones culturales y artísticas. Esto, aunado por mi interés en el desarrollo personal y el crecimiento del ser humano, me ha llevado durante bastante tiempo a interesarme por el Zen, esa manifestación del budismo en su largo recorrido desde la India, pasando por China, hasta que fue importado por el monje japonés Dogen,  a Japón. Del zen siempre me ha llamado la atención su simplicidad y austeridad y su tolerancia hacia las creencias del individuo. Desde hace muchos años he leído ávidamente decenas de libros sobre budismo, zen y meditación, he contactado con reputados maestros extranjeros como  Willigis Jäger y españoles como Dokushô Villalba, he visto videos, grabados…, pero nunca había hecho, lo que es el principal objetivo del zen: experimentarlo. En mi intento de huir hacia la cabeza, de racionalizar todo, he olvidado que la experiencia es vida y la vida es experiencia. Es por ello, que este fin de semana, me he armado de valor y he decido apuntarme a un sesshin o lo que en español traduciríamos como retiro. Un espacio de tres días en profundo silencio y constante zazen; es decir, sentarse en un cojín, sin moverse, dejando que los pensamientos salgan sin agarrarse a ninguno de ellos y controlando la respiración. Posiblemente ha sido una de las experiencias más duras de mi vida, hablando desde el punto de vista físico y eso que he de confesar que he realizado cientos de horas de psicoterapia, de terapia grupal, psicoanálisis…, pero esto lo supera todo. Imaginaros lo que es estar tres días sin moverse y sin hablar, en una absoluta inmovilidad… ¡Terrible!, al menos para un posible diagnóstico de TADH del adulto. Se experimenta un terrible dolor en las piernas, pies, cadera y espalda, la angustia y la ansiedad hacen acto de presencia y la necesidad de salir corriendo es imperiosa. Es posiblemente una de las sensaciones más claustrofóbicas que haya experimentado, como si me sumergieran la cabeza en una bañera llena y no me dejaran salir a coger aire. En estas condiciones el “maestro”, pretende que no me aferre a mis pensamientos y que focalice mi atención en la respiración, que para más colmo debe de ser abdominal. ¡Imposible para mí!. Cuando regresé a mi casa, mi familia me esperaba expectante, pues deseaba que la experiencia me hubiera servido para relajarme, para estar más centrado, para ser más pleno y feliz. Lo único que pude hacer fue tomarme un analgésico y tumbarme en la cama. No obstante creo que he aprendido algo de la experiencia, a parte de su dureza y es que lo importante es el cuerpo. ¡No tengo un cuerpo, soy un cuerpo!. Hay que huir del cerebro y concentrarse en el organismo y eso en ocasiones requiere dolor, mucho dolor. También he aprendido que debo centrarme más en mi respiración, aquella función fisiológica que más une cuerpo y mente y más genera estabilidad y solidez. Me he propuesto entrenar todos los días, aunque me duelan las piernas y me sienta asfixiado por la inmovilidad, así que os iré comentando mis avances, pues mi evolución solo tiene una dirección…….avanzar, progresar y… crecer. Por si os animáis a intentarlo en el largo puente que se avecina, os dejo con una explicación de la técnica.  

Señales de vida: encuentros y desencuentros

En toda la literatura iniciática sobre las tradiciones de todos los tiempos, siempre se resalta que la vida está repleta de señales y de signos. Estas señales son pequeños guiños del destino, que nos asaltan durante nuestro camino y que encierran  profundas lecciones de vida. Debemos estar atentos y con la conciencia alerta para ver estas señales, para sentir estos momentos y, sobretodo, para ser capaces de extraer la sabiduría que encierran. No existen libros de interpretación, al igual que tampoco existen gurús, ni terapeutas que las interpreten por nosotros. Debemos ser nosotros, única e intransferiblemente, los que debemos verlas, sentirlas, degustarlas y extraer su jugo existencial. Desde hace muchos años, he aprendido que en la vida no hay coincidencias, que todo tiene algún sentido, aunque parezca paradójico e irreal. De igual manera, todo tiene que ver con todo y cada acción tiene repercusiones en el todo, esto es lo que la filosofía budista denomina “interser”: la tupida red de interrelaciones existenciales. Es bastante probable que muchos de los lectores  piensen que un pensamiento racional, lógico, científico, crítico, moderno, no puede  tener estas creencias, la vida es lo que es y nada más. Pero la vida está repleta de magia, de poesía y de niveles de conciencia que necesitan de un estado determinado de percepción para poder ser reconocidos y vividos. ¡Cuántos santos y místicos de todos los siglos han sido denostados como locos, sólo porque su percepción de la realidad es distinta…! Hace más de 20 años, yo era un becario que realizaba mi proyecto de tesis doctoral en un Departamento dela Universidad y mi ilusión era convertirme en profesor del mismo y continuar mi labor investigadora. Este sueño se vio truncado cuando mi tutor  y director  fue destinado a otra universidad y a otro hospital, dejando en la estacada a otro compañero y a mí, ambos becados por el Rectorado de la UCM, sin poder concluir el proyecto de investigación y dejando encallada la tesis. Aquella situación representó para mí un gran dolor y frustración. Mi estado de depresión me indicaba con certeza  que mi futuro científico concluía allí, mis sueños, mi destino como docente e investigador se habían esfumado. Mi ira y mi rabia, se apoderó de la razón, de tal manera que no podía quitármelo de la cabeza… Abandoné aquellos sueños, encaminé mi vida por otros caminos profesionales y sané mis heridas emocionales. Hace unos días acepté una oferta como profesor en el mismo Departamento en el que comencé hace 20 años para impartir la asignatura que siempre había querido. Regresé a mi antiguo Departamento, todo estaba igual. Cuando cogí el ascensor, mi sorpresa fue mayúscula, mi antiguo tutor había regresado.  Nos reconocimos, pese al paso de los años para ambos, nos miramos y nos saludamos afectuosamente: mis heridas emocionales habían sanado, pero mi ciclo vital volvía a su comienzo, porque ya se sabe que “todo es un eterno retorno”.