Nombre del autor:Julio Zarco

Respira…, el aire te da la vida

Ahora mismo, mientras estás leyendo esta entrada, fíjate en tu respiración, en los movimientos que realiza tu pecho, son los movimientos respiratorios. Si pones más la atención en ellos, verás cómo cambia la sensación de presión de la espalda al presionar el respaldo del asiento donde te encuentras o de los glúteos, si es que estás sentado. ¿Sabías qué…? Si terminas de leer esto en 10 minutos, esa sensación la habrás experimentado unas 150 veces (15 respiraciones por minuto), y habrás introducido a tus pulmones unos 50 litros de aire, renovándolo a razón de 5-6 litros de aire por minuto. ¿Alguna vez habías caído en la cuenta de ello?. Deberías hacerlo de vez en cuando, al menos todos los días, mientras realizas algunas respiraciones profundas. Y es que lo que realizamos de forma automática y sin esfuerzo, para muchas personas supone un verdadero esfuerzo, aquellas con problemas respiratorios. Conócelos mejor, ya que es la mejor forma de evitarlos:  Accede al boletín informativo sobre insuficiencia respiratoria y al video del programa correspondiente de Saber Vivir.

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Vida, sensibilidad y humanismo en Albert Schweitzer

Las vidas ejemplares de seres humanos que demuestran su capacidad para crear, investigar o trasformar el mundo, siempre nos ayudan a ser mejores personas. De continuo estimulo a mis estudiantes de medicina a que se aproximen a seres humanos de vidas colosales, para que sean conscientes, de cuanto puede hacerse por mejorar este mundo y ayudar a los demás. La medicina debe de entenderse en esta clave, como una profesión de ayuda a los demás, es un ejercicio profesional que va más allá de la mera posesión del conocimiento teórico y que ahonda sus raíces en el espíritu. En el plan de estudios antiguo, cuando yo era estudiante de medicina, se incluía como asignatura la Historia de la Medicina en los últimos años del grado (entonces licenciatura) y era considerada una asignatura “maría”; es decir, que no importaba…, que era circunstancial…; o lo que es igual, que no debías esforzarte mucho en superarla. Tuve la suerte de estar en el Departamento de Don Pedro Laín Entralgo y allí pude constatar, cuan importante era esta disciplina para saber de dónde venimos como médicos y hacia donde debemos de ir. Saco a colación esta pequeña reflexión autobiográfica, para referirme a una autobiografía de un gran ser humano que dio su vida por lo demás. Se le concedió el premio Nobel de la paz en el año 1952, falleció en 1965 y su obra “Mi vida y mi pensamiento” fue escrito en el año 1931. Este alemán, que primero fue teólogo protestante, filósofo y gran músico experto en Bach, lo abandonó todo a principios del siglo XX, para ponerse a estudiar medicina. Quería ayudar a los demás y pensó que esto no podía hacerlo sólo a través de la teología y la reflexión filosófica, sino que tenía que introducirse en la miseria y el dolor humano, para poder vislumbrar lo que necesitan las personas enfermas del cuerpo y del alma. Albert Schweitzer tras acabar su carrera, se trasladó con su esposa a África, al actual Gabón y allí con sus propias manos, construyó un hospital para atender a cuantos lo necesitaban. Pese a que atendió a todos los enfermos que acudían en su auxilio, fueron sobre todo leprosos y enfermos tropicales, sus pacientes habituales. Te animo a que bucees en la vida de un hombre bueno y misericordioso, que quiso dar su vida por los demás. En su biografía podemos leer: “Mientras el círculo de su compasión no abarque a todos los seres vivos, el hombre no hallará la paz por sí mismo. Teniendo respeto y reverencia por la vida, entramos en una relación espiritual con el mundo. Ninguna religión o filosofía que no se base en el respeto por la vida no es una religión o una filosofía verdadera.” Como decía Leo Tolstoi: “Para cambiar el mundo, primero tiene que cambiar uno mismo”. En esta fantástica obra puedes encontrar las claves de cómo lo hizo Albert.

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Cuando mi problema es la comida…

La perfecta hora de comer es, para el rico, cuando tiene ganas; y para el pobre, cuando tiene qué Luis Vélez de Guevara ¿Quién de nosotros no ha disfrutado de los amigos y la familia con una buena comida?. Sin embargo, un acto a la vez social y saludable, puede ser para muchos un trastorno o incluso una enfermedad, y conllevar complicaciones serias de salud. Cada vez se están describiendo nuevos trastornos relacionados con hábitos adictivos o poco saludables relacionados con el acto de comer. Estar informado y conocerlos es el primer paso para detectarlos a tiempo, y saber cómo se desencadenan o qué puede influir para ello, el primero para poder prevenirlo. Eso intentamos con este post. Accede al boletín informativo sobre trastornos de conducta alimentaria y al video del programa correspondiente.

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Nieves perennes del espíritu: un paseo por Ávila

Hace escasamente dos fines de semana experimenté una fantástica experiencia. En la cuna del misticismo español, recibimos las primeras nieves del otoño-invierno. Fue algo inesperado y como todo aquello imprevisto, estuvo rodeado por el misterio y la alegría de lo nuevo. Muchas han sido las ocasiones que he visitado Ávila, he vagabundeado por sus calles, he disfrutado de su museo de la mística y he fantaseado con ver por las calles a Teresa y a Juan, discutiendo de Dios de la Orden y de sus problemas organizativos. Más de una vez, he creído vislumbrar en un pequeño rincón de piedra de esta vetusta ciudad, a Juan de la Cruz, escribiendo sus exaltados versos místicos de la llama del amor viva, pero en esta ocasión y sin buscarlo, el verdadero espíritu de la mística, ha venido a mí, brusca e inesperadamente, como un frio viento traído de la cercana Sierra de Gredos. Al  amanecer, una silenciosa y limpia nevada, cubría densamente la capital castellana. Todo era silencio y la piedra cobraba más protagonismo, pues la muralla abulense era un infranqueable cordón que separaba lo místico de lo profano, la poesía de lo prosaico. Todo  era silencio y por ello, se podía palpar la densidad de lo eterno en cada paso, en cada esquina. No es coincidencia que lo más selecto de la mística universal, se diera cita en esta pequeña ciudad: Teresa de Jesús y Juan de la Cruz. La mística es sobriedad, limpieza, desnudez, como lo es la piedra pulida, el espíritu castellano; pero también es pasión, amor y llama, aunque sea hacia dentro. Es una implosión de la fuerza más potente del universo. Eso he sentido este corto fin de semana en Ávila, sobriedad, silencio, pureza y pasión. Sus primeras nieves trajeron algo, y ese algo superó el fenómeno meteorológico, para convertirse en un fenómeno del espíritu: el silencio denso, calmo y abrasador que sin duda me ha ayudado en la toma de decisiones, para mí importantes, de estas últimas semanas.

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Un equilibrio inestable: vértigo y sensación de mareo.

        Doctor le consulto porque estoy muy mareada. Esto me preocupa enormemente, porque ¿cree usted que puede ser un infarto cerebral, o puede ser un vértigo sin más?  María, en primer lugar me gustaría que se tranquilizara y después hablaremos tranquilamente. Cuénteme y descríbame cómo es esa sensación que nota Es como si las cosas no se quedaran en su sitio, como si giraran a mi alrededor. ¿Con una simple pregunta podemos establecer un diagnóstico?. Seguro que la mayoría me respondéis que no, pero una respuesta en muchos casos, sin duda descarta muchos diagnósticos. En el ejemplo anterior una simple respuesta me hace distinguir vértigo y mareo. Para ello es importante que sepamos transmitir, no sólo lo que preguntamos, sino también lo que respondemos. Este espacio pretende ayudarnos a todos a hacerlo. Boletín informativo sobre diferencias entre vértigo y mareo, y video correspondiente a dicho programa

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