ESCIPION, EL ESTOICO QUE NO ERA ESTOICO

La buena novela histórica me gusta y disfruto de ella. La recreación de personajes, situaciones, ambientes, todo ello me trasporta a otras épocas, a revivir situaciones que han trasformado las civilizaciones. Soy un verdadero deudor de “Memorias de Adriano”, la gran novela de marguerite Yourcenar, que ha inspirado algunos textos míos sobre personajes históricos.

Como lectura del verano he concluido la novela “Africanus”, de Santiago Posteguillo, primer texto sobre su trilogía basada en la figura del general Pluvio Cornelio Escipión, el gran general que derroto y acabo con el dominio cartaginés de Aníbal Barca.

Nadie pone en duda la destreza e inteligencia militar del general romano, su valentía, su estrategia militar y su amor a la patria, un personaje crucial para la historia universal sobre el que sigue disertándose, estudiando en las academias miliares sus planteamientos de batalla, la disposición de sus tropas, en definitiva, todas sus hazañas bélicas por las que ha pasado a la historia. Magistral fue su toma de Cartago Nova, capital cartaginesa en Hispania, haciendo un ataque coordinado por tierra, mar e infiltrando tropas en la fortaleza de la ciudad.

Pero me gustaría resaltar que gran parte del carisma y liderazgo de este general romano, se basaba en virtudes como el conocimiento, la valentía, la templanza, la justicia y tantas otras cualidades de un buen estoico. Escipión nunca se autoproclamo estoico, aunque sus descendientes, la familia y circulo de los escipiones, fueron una familia que hizo mucho por introducir esta filosofía en el imperio. Escipión, un gran estudioso de la filosofía y apasionado del teatro griego desarrollo una gran empatía y compasión, que hicieron de él, una leyenda. Era capaz de ponerse al frente de sus hombres de sol a sol en la batalla y al anochecer, pasar a hablar y consolar a los heridos en la contienda. Un gran hombre, un excelente militar y sobretodo un gran estoico sin ser estoico.