Museo de Anatomía Humana de la UCM. Salvemos nuestro patrimonio

Pocos conocen que en un frio pasillo de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), existe un sorprendente museo denominado » Museo Javier Puerta», en honor y homenaje al desaparecido Catedrático de Anatomía de esa misma Universidad. Este museo pertenece al departamento de Anatomía, cuyo actual Catedrático, el Profesor José Ramón Sañudo, acompañado por sus colaboradores, como el profesor Fermín Viejo, intentan mantener, recuperar y potenciar un museo único en España, y junto con alguno de las mismas características existente en Florencia y Viena, únicos en el mundo por su riqueza y originalidad. Hace unos días, un grupo de amigos, entre los que se encontraban el Prof. Juan Luis Arsuaga, Director del Museo de la Evolución Humana, del Instituto Carlos III y de las excavaciones de Atapuerca y mi buen amigo y doctorando Aser, tuvimos el privilegio de asistir a una visita guiada por el museo de Anatomía antes referido, de la mano del Dr. Sañudo. Aunque yo lo conocía y esta era mi segunda visita, la riqueza e intensidad de la misma, de la mano de su responsable, me hizo apreciar múltiples matices y detalles, que de otra manera me habrían pasado desapercibidos. En primer lugar y para quien no lo conozca, quiero animarle desde este blog a que lo haga. Es un museo donde se encuentra la colección más numerosa de reproducciones en cera de piezas anatómicas a tamaño natural de todo el mundo, siendo casi 3.000 con las que cuenta el museo de Anatomía de la UCM. Estas piezas son del siglo XVIII y están en perfecto estado de conservación. Aunque todas son espectaculares y parecen sacadas de un texto de Vesalio, una llama poderosamente la atención, la que refleja a una mujer embarazada, recostada en un sillón, con todo su abdomen abierto, mostrando el útero y el feto con gran lujo de detalles. Esta pieza, al igual que las demás, son piezas de gran valor artístico, al igual que docente y pedagógico, pues sobre ellas se enseñaban en las antiguas aulas de medicina, ante la imposibilidad manifiesta de conseguir cuerpos humanos para el aprendizaje de los alumnos de medicina. Si alguien quiere contemplar «arte y medicina», debe de visitar este museo, que ante el abandono de las autoridades académicas, fundamentalmente el rectorado de la UCM, no recibe subvenciones, ayudas, ni colaboraciones, ni antes ni ahora. El Dr, Sañudo y el Dr. Viejo luchan ante las inclemencias académicas por amor a la ciencia, con gran sentido de la responsabilidad y del deber y, por qué no decirlo, también del honor, tratando de preservar un legado, que junto a la colección de cráneos de Oloriz y la embrioteca del Departamento, son las joyas de la corona.  La humedad se ha convertido en auténticos lagos, el moho crece en las paredes, poniendo en riesgo las piezas, entre las que se incluyen también varias momias y esqueletos de malformaciones óseas.  Ventanas rotas, falta de control de las condiciones ambientales, suciedad y desidia por parte de mi querida Universidad, ponen en riesgo una colección única, que si estuviéramos en otro país, seguro sería elogiada, reivindicada y estudiada. Pero amigos, esto es España y ya se sabe…! que innoven otros!. Véase  este texto como lo que es, una reivindicación ante las autoridades universitarias, encabezadas por el Dr. Carrillo, actual Rector de la misma y como un texto homenaje, en primer lugar al Prof. Puerta Fonolla, que fue la persona que garantizó la pervivencia, no sólo de esta colección, sino de la gran tradición de la escuela anatómica española, que desde Cajal y Oloriz, nos lleva, pasando por el Prof.  Julián de la Villa, al Prf. Ors Llorca y el Prof. Oliveros. Tuve el privilegio de disfrutar de su magnífico magisterio siendo alumno interno en el Departamento que él dirigía. También quiero destacar la gran labor del Prof. Sañudo, actual catedrático, persona prudente, amante de la ciencia y del arte, que con su gran magisterio, hace que nos sintamos orgullosos de nuestros hombres de ciencia y nuestra tradición científica. Enlace: http://www.ucm.es/info/museoana/historia/index.htm Te adelanto una pequeña visita virtual:  

¿Tenemos ya hoja de ruta para los pacientes crónicos?

Uno de los temas sobre los que más se insiste recientemente en la Gestión Sanitaria de nuestro país, por su importancia, es la Atención al Paciente Crónico y fundamentalmente cómo debería organizarse estructural y funcionalmente su asistencia. En estos días hemos asistido al nacimiento de un proyecto denominado IEMAC 1.0, que es el acrónimo más o menos de Instrumento de la Evaluación de Modelos de Atención ante la Cronicidad. Aunque no es una herramienta nueva, pues procede de la adaptación del americano Chronic Care Model del MacColl Institute for Health Care Innovation de USA, esta herramienta se adapta, según nos aseguran sus creadores,,a la realidad española. Sus autores son el Instituto de Innovación Vasco, la Universidad Miguel Hernández de Elche, con  la participación de laboratorios MSD. Según nos cuentan y puede verse en su página web (www.iemac.org), se centra en tres niveles de análisis: el macro, destinado para políticos sanitarios, otro meso, para gestores sanitarios y otro micro, destinado a los Equipos de Atención al paciente. Según podemos ver, esta herramienta recoge 80 buenas prácticas de cómo llevar una mejor atención al paciente crónico. Se valoran exactamente seis áreas de análisis: 1- Organización del Sistema de Salud, donde se analizan temas tan diversos como el compromiso de líderes, las políticas sociales, financiación, etc. 2- Autocuidado, poniendo el énfasis en la activación psicosocial del paciente, cultura de la salud…. 3- Salud Comunitaria, atendiendo sobretodo las estrategias comunitarias en los Planes de Salud 4- Apoyo en la toma de decisiones clínicas, es decir protocolos, guías, etc 5- Modelo Asistencial, en el que se analizan los equipos multidisciplinares, los roles de los miembros del equipo en este cometido, etc. 6- Sistemas de Información, fundamentalmente  dirigidos a  la integración de la información y aplicación de nuevas tecnologías, etc. Visto así, parece interesante y hay que felicitar a los creadores-adaptadores de esta herramienta, que como tal, tendrá que validarse, adaptarse e implementarse. Pero, mientras escribo estas líneas, el médico de familia de mi madre, una señora mayor y por tanto con pluripatología crónica, me llama para leerme el resultado del cultivo de una úlcera sacra que tiene desde hace unas semanas y me comenta que como es resistente a la mayor parte de los antibióticos, quiere ingresarla para valoración  y tratamiento hospitalario. Tras su llamada, cuelgo y llamo a la Unidad de Crónicos de un gran hospital madrileño, que es donde llevan el caso de mi madre y haciendo de » celestino», pongo en contacto al médico de familia con dicha Unidad, para que entre los dos, y quedándome yo al margen, pues antes que médico soy hijo, pacten la solución al problema de mi madre! ¡Viva la hoja de ruta maravillosa de los crónicos en España!. Señores estamos en mantillas, hay mucho por hacer. Todas las herramientas serán bienvenidas, pero la casa se empieza por los cimientos no por el tejado. Mientras el marco asistencial no se redefina y los equipos de Atención Primaria asuman el control de la gestión y liderazgo en el manejo del paciente crónico, no tenemos nada que hacer.  La decisión es política, pero también nuestra, de los profesionales. Creo que antes de definir estas hojas de ruta y dado que el diagnostico de las ineficiencias las conocemos todos (aunque unos más que otros), hagamos una re-definición de roles, de objetivos y dejémonos de «política de salón y de medicina de club de golf».

El hombre en busca de sentido: reflexión sobre las experiencias humanas

La vida de toda persona está plagada de señales, signos, avisos y también advertencias. Lo más importante es no pasar como un zombi por la existencia, sino estar despierto, vivir con intensidad los momentos que nos depara la vida y saber interpretar esas señales, que nos indican el rumbo correcto, la dirección y velocidad a la que tenemos que dirigir la nave de nuestra existencia. Había terminado la carrera de medicina y había conseguido un trabajo como médico de una piscina privada en Madrid, mientras preparaba el acceso al MIR. Estaba hecho un lío, pensaba que había sido un error haber cursado 6 años de medicina, mis inquietudes artísticas y humanísticas me decían que cursara otra carrera, quizás filosofía; o por el contrario, que me presentara y preparara para ser un futuro psiquiatra. Mientras, simultáneamente estaba becado por la Universidad Complutense de Madrid, para la realización de mi tesis doctoral sobre las bases moleculares de la esquizofrenia y por si no fuera poco, tenía pendiente mi servicio militar obligatorio. Mi vida era un caos, nadaba en un mar de dudas y pensaba que mi vida carecía de sentido, nada parecía coherente y mi existencia era un péndulo, que a velocidad vertiginosa, se movía entre extremos irreconciliables. Una tarde, vagabundeando, ya sabéis una de mis aficiones favoritas, por la cuesta de Moyano de Madrid, en mis manos cayó un fino libro escrito por un médico austriaco que yo no conocía. No sé que me atrajo de él, pues la encuadernación en rústica era más bien fea, nada llamativa. Eso sí, el título era sugerente: «El hombre en busca de sentido». Por un momento el libro pareció dirigirse a mí, ¿era quizás yo ese hombre?, ¿estaba trazado allí mi destino?. Me acuerdo después de 25 años, que apenas leí el índice. Guiándome por un impulso irresistible, lo compré y a poco más de200 metros, sentado en una cafetería, devoré sus páginas, convencido que allí se hablaba de mí, de mi vida, la solución a mis problemas… Aún lo conservo, desgastadas y descoloridas sus páginas por el uso, envejeciendo junto a mí. Las arrugas de sus páginas, son las arrugas de mi rostro. Efectivamente, era una señal, hablaba de mí y el libro salió a mi encuentro y yo al suyo…; sin duda, mi vida cambió. Confié en el destino, me dejé llevar por mi instinto, no por mi cabeza sino por mi corazón. Solté amarras, no empuje mi vida, no interferí con nada que saliera a mi paso, viví el momento con intensidad, tanto la felicidad como el dolor y eso me hizo más humano. A mis alumnos de medicina y a muchos de mis pacientes les he recomendado la lectura de esta magnífica obra, que narra la verídica historia de un joven psiquiatra vienés, llamado Víctor Frankl, encarcelado con toda su familia en un campo de concentración nazi. Nunca más volvió a ver a su joven esposa, ni a sus padres y hermanos. A punto de sucumbir y morir en el campo de concentración, desesperado por el dolor físico y psíquico, abandonado a su suerte, resignado a su fin inminente, allí rodeado de muerte y dolor, encontró sentido a su vida y este hecho le hizo, no solo vivir, sino dar lo mejor de sí mismo y eso le hizo grande, auténtico y le ayudo a sobrevivir. Con el tiempo Frankl se convirtió en uno de los más famosos e importantes psiquiatras del mundo y sus experiencias florecieron en una técnica psicoterapéutica, utilizada por millones de seres desesperados en todo el mundo: la logoterapia. Hoy me siento más en deuda con Víctor Frankl que nunca, y quiero re-actualizar su recuerdo y su gran contribución al desarrollo del ser humano, no solo por haber sido un libro decisivo en mi vida (mi primer artículo científico fue un comentario a su trabajo), sino por haberme ayudado en momentos de dificultad. Hace unos días mi hija Sara, la pequeña se graduó con honores y gran éxito en su reciente cometido estudiantil, terminó el bachillerato. Su estado en estos momentos, antes de realizar la selectividad, me recuerda a mi estado en aquellos días de mi juventud. Mientras leía a petición de sus profesores un discurso de «padre emocionado», llegó a mí el recuerdo de Víctor, y por eso quiero decirle, desde estas páginas a mi querida hija, que confíe en ella, en su corazón, su Vida tiene sentido, ella sabrá leer las señales de su propia vida y encontrar el sendero menos serpenteante. Para nuestra familia, ella en sí misma ha sido el sentido de nuestras existencias. Gracias Sara. Acceso a compra: El hombre en busca de sentido

Baroja, médico rural y otros oficios

Siendo yo estudiante de bachillerato leía con avidez las jugosas páginas del “Árbol de la Ciencia”, libro barojiano por excelencia y clásico de la literatura en lengua hispana. Allí se recogen, con minucioso interés, las vicisitudes de los estudiantes de medicina de finales del siglo XIX en un Madrid castizo y popular. Cuando comencé mis estudios de medicina enla Universidad Complutensede Madrid y entré por primera vez en la sala de disección de anatomía, a mi memoria acudieron las vivas imágenes que describía D. Pío Baroja en su libro: los celadores manejando los cadáveres, las bromas macabras de los estudiantes, la pose de los profesores. En ese instante se produjo un encuentro fortuito en mi vida, que sería determinante en mi futuro profesional y personal: el encuentro entre la literatura y la medicina. La medicina y la literatura han estado unidas a mi vida de manera íntima, al igual que lo está en muchos otros compañeros e igual que lo estuvo en D. Pío Baroja.  En el año 2006, se cumplieron los 50 años del fallecimiento del egregio escritor, los médicos generales no quisimos pasar por alto el recuerdo y la memoria de nuestro ilustre compañero Don Pío Baroja, eminente escritor de mundos soñados y discreto médico rural, que dio su juventud por la medicina y toda su vida por la literatura. Es por ello que, como médicos rurales y generales como Don Pío, se le rindió un pequeño homenaje mediante la publicación de un libro sobre aspectos poco conocidos en su vida, y se hizo en el seno de un congreso médico, pero a través de la literatura.  De aquí que este novedoso libro, obra del magnífico escritor y biógrafo D. Marino Gómez Santos, que además tuvo el privilegio de conocer personalmente a Don Pío Baroja, esté plagada de experiencias vivas y sentidas por el corazón, del cariño y respeto que el autor tuvo por el maestro.  Espero y deseo que este humilde homenaje sirviera para recordar la faceta humana y profesional desconocida de Baroja, y lo que es más importante, para seguir leyendo sus fantásticos libros.                                                   GRACIAS DON PÍO   Opción a compra: http://www.librosantiguos.com.es/ficha-baroja+medico+rural+y+otros+oficios-gomez-santos+marino-306594  

La oración de Maimónides: Al-Hakim de Córdoba

En los tiempos que corren, donde los nuevos programas de Bolonia de reforma universitaria, hablan de que al alumno a través de la tutorización, se le deben impartir y evaluar conocimientos, destrezas y habilidades y aptitudes, no deja de resonar en mi cabeza la inspiradora frase del médico judío cordobés Maimónides.  Ya hace siglos, inspiraba esta nueva filosofía del desarrollo profesional: “la medicina es ciencia (conocimiento), arte (destrezas y habilidades) y ante todo, compromiso personal (aptitudes)”. El clásico médico español que vivió en la Córdoba del siglo XIII, nos inspira con sus bellos pensamientos, la grandeza del ejercicio médico, a través de la ética y del buen hacer. Por ello inspiro un texto que es una re-actualización del Juramento hipocrático y que es denominada «la oración de Maimónides», que sigue siendo tan actual como hace 7 siglos. A través de esta presentación os quiero acercar un poco a su historia, su vida, y sobre todo su bien hacer como médico. Accede a la presentación: Maimónides: una vida nómada, un médico de nuestro tiempo                            Pincha aquí:   MAIMONIDES :