La historia de nuestra sanidad en capítulos: el Hospital de la Princesa

 JOSEFA RIVERA DONOSO Licenciada en Geografía e Historia Trabaja en la actualidad en el Servicio de Atención al Paciente del Hospital de La Princesa  En pleno corazón de Madrid, y ubicado en uno de los barrios más emblemáticos de la ciudad, nos encontramos con un edificio singular enmarcado entre las calles Diego de León, Conde de Peñalver, Maldonado y General Díaz Porlier: El Hospital Universitario de La Princesa. Este edificio, erigido a mediados del siglo XIX, esconde entre sus paredes una singular y apasionante historia. Fue Isabel II, a raíz de una serie de hechos concatenados, quien va a promover la construcción del mismo. Dado que en esta época, Madrid se estaba convirtiendo en una gran urbe, con una población en constante aumento y orientándose su ensanche hacia la zona norte y dada la insuficiencia del Hospital Provincial, levantado por Carlos III, ya se había pensado en fundar un hospital para esta zona. Una sucesión de acontecimientos va a propiciar que finalmente se lleve a cabo este proyecto. El primero fue el natalicio, el día 20 de diciembre de 1851, de la hija de la Reina Isabel II, María Isabel Francisca de Asís, Princesa de Asturias, heredera al trono hasta el nacimiento de su hermano Alfonso y popularmente conocida con el apelativo cariñoso de «La Chata». El segundo hecho, de carácter luctuoso, fue el atentado sufrido por la Reina cuando, cumpliendo con la tradición, se dirigía a presentar a la Princesa al Santuario de Ntra. Sra. de Atocha, el día 2 de febrero de 1852.  Al haber salido ilesas del atentado, el día 12 de febrero de 1852, Isabel II dirige una carta autógrafa al Presidente del Consejo de Ministros, Juan Bravo Murillo, en la que expresa su deseo de fundar un Hospital en acción de gracias, al cual se dará el nombre de “Princesa” en honor de su hija y que será costeado con los fondos obtenidos por una suscripción popular de carácter nacional. El día 16 de enero de 1853 la propia Reina puso la Primera Piedra, siendo inaugurado el día 23 de abril de 1857, la ceremonia fue presidida, en nombre de la Reina, por el Rey y la Princesa. A partir de este día y hasta el momento actual, ha experimentado numerosas transformaciones, desde cambios de emplazamiento hasta variaciones en su propio nombre, siendo innumerables los personajes que por él han pasado e incontables los acontecimientos en él vividos. Durante el Bienio Republicano (1873-1874), será designado «Hospital Nacional»,  durante la Guerra Civil (1936-1939), será trasladado al Colegio del Pilar y denominado «Hospital Nacional de Cirugía». Tras la contienda vuelve al Paseo de Areneros. El día 3 de noviembre de 1955 es inaugurado oficialmente un nuevo edificio, que albergaría al antiguo hospital, y que es el que ocupa en la actualidad, en la calle Diego de León. El traslado se realizará gradualmente durante los años 1955 y 1956. Desde entonces será denominado «Gran Hospital de la Beneficencia General del Estado», hasta que, dependiente de la Dirección General de Beneficencia y Obras Sociales (Ministerio de la Gobernación), se integra en el Organismo Autónomo, creado por Decreto-Ley el 29 de diciembre de 1972: Administración Institucional de la Sanidad Nacional. El 21 de enero de 1975 se firma un convenio entre los Ministerios de Gobernación y Trabajo, mediante el cual la Seguridad Social se hará cargo de la financiación y gestión del Centro. A partir de entonces será designado «Gran Hospital del Estado». Dada la situación de obsolescencia del centro, entre los años 1978 y 1984 se van realizar obras de remodelación total en el Centro, las cuales serán inauguradas oficialmente por su Majestad la Reina Doña Sofía el 15 de octubre de 1984. El Hospital recuperará el nombre de «La Princesa» por Resolución de 2 de julio de 1984. Por Real Decreto de 9 de octubre de 1985, sobre traspaso de funciones y servicios de la AISNA, el Hospital pasará a depender de la Comunidad Autónoma de Madrid. El día 20 de diciembre de 1996, coincidiendo con el 145 Aniversario del Nacimiento de la Princesa, se inauguró una «Exposición Documental permanente sobre la Historia del Hospital», ubicada en el propio Centro y que sería ampliada gradualmente. En esta exposición, cuya labor de investigación y organización llevé a cabo yo misma, pretendía dar a conocer, siquiera someramente, parte de la dilatada historia del Hospital, y en ella se exhibían reproducciones de documentos que recogían algunos hechos y actividades puntuales, así como iconografía de Jefes Clínicos que destacaron al comienzo de su historia, de los Jefes de Servicio que estaban en activo en el momento del traslado a este edificio, y que fue ampliada posteriormente con los que se fueron sucediendo a partir del año 1955. También se recogían en esta exposición elementos médico-quirúrgicos y algunos documentos de gran valor, como un contrato manuscrito de 1857 en el que se encomienda el cuidado de los enfermos a las Hermanas de la Caridad. Así como un estandarte bordado en hilos de oro y plata donado por la propia Princesa al Centro. Toda esta historia y labor de investigación, la recogí en un libro, del cual se publicó una primera edición en enero de 2002 y una segunda, corregida y ampliada, en noviembre de 2006. Ambas agotadas. En la actualidad, la Exposición está pendiente de recuperación, habiéndose repuesto por el momento algunas vitrinas, ya que hubo de ser retirada por obras en las dependencias que ocupaba. También  pendiente, una nueva reedición del libro de la “Historia del Hospital Universitario de La Princesa”. No te lo pierdas en televisión: acceda a través del enlace:  

El uso de la estadística en salud, a revisión.

El uso de la estadística en la ciencia es actualmente una herramienta prácticamente indispensable, esto nadie lo discute. La ciencia avanza en su conocimiento a través de la observación de los fenómenos que estudia, del planteamiento de hipótesis experimentales, del diseño de experimentos y del control de las variables que intervienen en los fenómenos. Lo dicho hasta aquí no deja de ser el establecimiento del método experimental tal y como un monje franciscano en la oscuridad de su monasterio lo definió hace más de tres siglos: Francis Bacon.  Por supuesto, muchos han sido los grandes de la ciencia que han definido, redefinido y desarrollado el método científico, Newton, Bernard y una larga lista interminable. Quiero llamar la atención sobre la incorporación de los estudios estadísticos a la investigación biomédica y es que la estadística, como herramienta matemática al auxilio del conocimiento científico, se ha convertido en un elemento indispensable de cualquier análisis. El conocimiento que hoy en día poseemos los médicos en  metodología de la investigación y más concretamente en análisis estadístico es bastante pobre, lo cual dificulta en muchos casos el  acceso a la investigación y sobretodo en el diseño de estudios con el rigor suficiente a la hora de hacer avanzar el conocimiento sobre determinados temas. Esta situación se complica mucho más en el área de la salud mental, donde muchas variables son determinantes sociales o rasgos subjetivos de difícil cuantificación. En la actualidad se están elaborando modelos matemáticos que expliquen determinados comportamientos o fenómenos  para poder buscar pautas estables en la naturaleza, de ahí que en muchos grupos de investigación  incluso clínica, exista la figura del matemático, que tiene una misión crucial. En este interesante artículo de la revista «Clínica y Salud», los autores realizan una exhaustiva revisión de 623 artículos en el área de la salud, publicados en 8 revistas de gran impacto, tratando de identificar cuales han sido las herramientas estadísticas utilizadas como índice para poder observar el nivel de desarrollo y utilización de las mismas aplicadas a las ciencias biomédicas. Los resultados no dejan de ser interesantes, aun cuando esperables. Referencia del artículo: SESE, Albert  y  PALMER, Alfonso. El Uso de la Estadística en Psicología Clínica y de la Salud a Revisión. Clínica y Salud [online]. 2012, vol.23, n.1, pp. 97-108. ISSN 1130-5274. Acceso al artículo en inglés

Nuevos tiempos, para una nueva RANM

Estos días la Real Academia  Nacional de Medicina (RANM)  está de actualidad pues se ha producido el relevo estatutario que posibilita el cambio de parte de su Junta Directiva, entre ellos el Presidente y el Secretario de dicha Institución. Atrás han quedado cuatro magníficos años de gestión del Profesor Díaz-Rubio, Catedrático de Aparato Digestivo del Hospital Clínico San Carlos, de Madrid, que han conseguido modernizar su estructura, dotarla de capacidad de interlocución, profesionalizándola y convirtiéndola en algo más que un lugar de reunión  de los científicos más relevantes de nuestro país. Tras unas elecciones democráticas, el nuevo Presidente elegido ha sido el Profesor  Joaquín Poch Broto, Catedrático de Otorrinolaringología de la Universidad Complutense y Jefe de Servicio del Hospital Clínico de San Carlos. Si bien el listón marcado por el  Dr. Díaz-Rubio es  muy alto, el  Dr. Poch, colaborador como Vicepresidente del anterior  y hasta entonces Director Médico del Hospital Clínico, es un hombre inteligente y sagaz y como buen clínico y cirujano, decidido, con gran experiencia en la gestión y al que le gusta plantearse retos de altura. Durante el mandato del Dr. Díaz -Rubio ha visto la luz el primer Diccionario de términos médicos en español, de la mano del también Académico, Dr Antonio Campos. Además se ha perfilado la planificación de lo que es el  mayor reto cultural de nuestro país, la creación de un Museo Nacional de la Medicina, que se conoce ya como Museo Nacional de Medicina Infanta Margarita (MMIM). Este museo se lleva gestando desde hace algo más de dos años y en estos momentos un grupo de Académicos de la RANM junto a otros técnicos especialistas están elaborando el Plan Museológico y las gestiones para conseguir el contenedor, con gran apoyo, no solo de la Casa Real española, sino del  Ejecutivo de la Nación, del Gobierno de la Comunidad Autónoma de Madrid y del propio Ayuntamiento de la capital. Este es, sin duda un proyecto apasionante, singular y pionero en materia museológica en España . Pero el  Dr. Poch y la RANM, tienen un reto  si cabe aun mayor que los expuestos anteriormente. El Dr. Díaz- Rubio, ya avanzo en varias ocasiones que la RANM tendría que ser un lugar de obligada confluencia de la Sanidad Española y por ello un lugar de consulta, de debate y de reflexión. Ese es el legado ante el que se enfrentan  los actuales responsables de su gestión, el de convertirse en lo que siempre había sido y debería seguir siendo: un referente de la ciencia médica  nacional e internacional. Así lo contemplan los nuevos estatutos de la RANM y así lo quiere la nueva Junta Directiva. Sin solaparse con la función de colegios profesionales y de sociedades científicas, de manera aséptica, imparcial, con rigor científico y desde la experticia y la excelencia, la RANM, es el lugar adecuado, para facilitar el avance de la medicina española, es el lugar donde confluyen la Educación Médica con la Investigación y el Ejercicio clínico. Este reto de gran envergadura y calado, sólo será posible gracias a personas con visión estratégica y calidad humana y profesional. Auguro grandes éxitos en esta nueva etapa y estoy convencido que los nuevos cimientos del edificio de la ciencia española están sólidamente  anclados en un fértil pasado y en un prospero futuro.

¿Están los equipos de Atención Primaria en riesgo de extinción?

Algunos, como el que os escribe, ya somos muy mayores y podemos tener una perspectiva de la profesión desde la distancia, el desapasionamiento y,  sobre todo desde la experiencia de muchos años dedicados a atender a ciudadanos, pacientes o no, gestionado una consulta de Atención Primaria, sufriendo más o menos modelos sanitarios de este nivel, peleando con Gerentes, Consejos de sanidad y, en mi caso, con otras personas de la Administración Sanitaria, como Directores Generales, Sindicatos, Ministros, etc. En el año 1978 la Declaración de Alma Ata, estableció las políticas estratégicas en Atención Primaria desde una perspectiva integral, integrada, continuada, inmediata, biopsisocial… Muchos de nosotros, imbuidos por este espíritu, nos creímos nuestro rol, que sin necesidad de ser mesiánico adelantábamos debía ser el de un médico humano, cercano, integrado en la red social, capaz de evaluar los impactos en la sociedad y de manejar los determinantes sociales de la enfermedad y de la salud par,  a través de la prevención, promoción y educación para la salud, mantener una población sana, informada, responsable y sobretodo madura en la toma de decisiones. Sin duda una política liberal y progresista,  no sólo en la acepción ideológica y política, sino también conductual,  para asumir que éramos un país moderno, serio y responsable a nivel individual, grupal, poblacional y por lo tanto social. Nos embarcamos en la Reforma Sanitaria, en la Ley General de Sanidad de 1986, y en el RD de Estructuras Básicas, que ponía los cimientos de estos presupuestos filosóficos. Creamos los centros de salud, con equipos multidisciplinares y vinculados a un hospital y llevamos la salud a la puerta de la calle del ciudadano. Cuando los que entonces éramos jóvenes entusiastas y ahora maduros responsables, después de más de 30 años, hemos visto que las cosas no han salido todo lo bien que debieran. Toda la filosofía conceptual anterior, si bien verdadera, no llegamos a creérnosla ni a aplicarla. Aunque haya sido nuestra forma de vida laboral durante muchos años, en este momento, está en crisis. Y lo está, no solo por causa de políticos irresponsables, carentes de perspectiva longitudinal, de visión de futuro, de generosidad de miras, de talante conciliador y mente visionaria, sino lo que es peor aún, por la apatía, desidia y anhedonia de la propia profesión. Los médicos de Atención Primaria, hemos  terminado convirtiéndonos en funcionarios  socializados y domesticados, presos de nuestra  propia organización, sin expectativas de crecimiento y desarrollo profesional, sin líderes profesionales donde vernos reflejados, con unos sindicatos carentes de poder de convocatoria y con una medicina acartonada, desvitalizada, donde el gusto por lo bien hecho no existe. La culpa la tiene el sistema, el gerente, los gestores, los pacientes,  la sociedad, la tienen los medios de comunicación, la tiene…, ¿ y el médico dónde está, qué siente, qué opina?. No hemos sido capaces de demostrar que nuestra labor conjunta, en equipo, aporta valor a nuestra consulta individual a los pacientes. En momentos de crisis y en los que incluso proyectos como la unión de los países se pone en duda, como en el caso de la Unión Europea, los equipos, entre ellos los de Atención Primaria corren peligro, pero lo peor, es que el verdadero «ARTE DE SER MEDICO», tiende a desaparecer, los ciudadanos quieren otro modelo  y nosotros no somos capaces de ofrecérselo, porque estamos atropellados y atorados en nuestro propio mundo autocomplaciente. Y como me estoy poniendo quizá demasiado dramático, prefiero continuar en otro momento, así que este capítulo seguirá…… ………..          Y continuó con los Equipos de Base Asociativa

Piranesi y los laberintos de la mente.

Muchos artistas reflejan en sus obras su mundo interno. Muchos de ellos a través del arte dan rienda suelta a sus inquietantes vivencias y a su inconsciente, de tal manera que sus obras se convierten en acertijos y códigos para los investigadores de lo interno. Siempre me ha apasionado esta exploración interna del mundo imaginal de los creadores artísticos, de tal suerte que mi tesis doctoral versó sobre la interpretación arquetipal de la obra narrativa del sevillano Gustavo Adolfo Bécquer. Mi herramienta interpretativa fue la psicología profunda de C.G.Jung y de James Hillman. Espero que algún día pueda publicar mi trabajo para darlo a conocer al público general y a los especialistas en literatura. Mientras tanto, y como ésta es una afición que me apasiona, me entretengo y me zambullo en el imaginal del grabador, arqueólogo, diseñador y anticuario veneciano Giambattista Piranesi (1720-1778). Concretamente me quedo atónito con sus «Carceri d´Invenzione o “cárceles imaginarias”. Este es un conjunto de grabados, con gran similitud con las pinturas negras de nuestro Goya y donde el autor recrea espacios imposibles, cárceles oscuras y tenebrosas que anticipan los movimientos de la pintura metafísica de Giorgio de Chirico o de Dalí y, por supuesto, inspiran la poesía romántica y la novela gótica. Me parece increíble que un artista de la categoría de Piranesi, sea un auténtico desconocido para el público actual y animo a que se recreen en su mundo inconsciente e imaginario. Cuando el lector atento vea sus grabados, enseguida le vendrán a la mente los cuadros de Dalí, las novelas de Lovecraft, la obra de Blake, e incluso las geometrías imposibles de Escher. Estas intrigantes pinturas han servido de reflexión intelectual a grandes autores, desde Aldoux Huxley, pasando por Marguerite Yourcenar, y llegando al gran Harold Bloom. Y es que en ella hay algo hipnótico, algo que atrae el alma humana y nos fija la mirada en cada rincón, en cada escalera, en cada arco. Creo que cuando tenga un poco más de tiempo le voy a dedicar mi análisis y reflexión particular a estos grabados, intuyo que en su interior hay algo que me atrae, quizás sea algo que tiene que ver con mi propio interior. Trataré de descubrirlo, pero si tú ya lo has hecho, te agradecería que lo compartieras conmigo. De momento, os aproximo a conocerlo un poco más mediante este vídeo en 3D, o el siguiente en 2D [/video]