¿Estar o sentirse solo?… dependencia emocional

Cuando hablamos de dependencia, tendemos a considerar principalmente la falta de autonomía física, sin embargo, la autonomía personal va más allá: “Capacidad de controlar, afrontar y tomar, por propia iniciativa, decisiones personales acerca de cómo vivir de acuerdo con las normas y preferencias propias, así como de desarrollar las actividades básicas de la vida diaria” (artículo 2 de la Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia). Pero, ¿cuántas veces pensamos en la dependencia emocional?, ¿nos consideramos realmente dependientes y no lo somos? Esclarecedor, didacta y autorreflexivo artículo que, en este sentido nos aporta nuestro colaborador habitual Enrique Jiménez. Gracias de nuevo por ayudarnos a ser más conscientes de nosotros mismos. De la independencia hacia la dependencia emocional  Al final, el ser humano ha ido evolucionado hacia la dependencia, eso es innegable. Históricamente, el ser humano ha vivido disperso e incomunicado.  Primero formaron pequeños núcleos en el campo y después fueron desembocando hacia las ciudades, por lo tanto, la masificación de población en pequeñas zonas ha dado lugar a una dependencia emocional hacia otras personas.  Esto explica el debate psicológico que existe hoy día en nuestro interior sobre las emociones que desarrollamos hacia otras personas, y la necesidad de tenerlas cerca y de extrañarlas cuando no lo están.  Puede parecer un comportamiento innato de las personas, pero después de echar un vistazo a la historia y comprobar que aún existen personas emocionalmente independientes, podemos tener la sensación de que este comportamiento es derivado de nuestra evolución física como ser humano y nuestra forma de vivir.  ¿Soy dependiente o independiente?  Es la pregunta que ruge en nuestro interior, un debate interno, que algunos días nos inclina hacia comportamientos más dependientes y otros días hacía comportamientos independientes.  No existe lo bueno y lo malo, ni tan siquiera puede elegirse. Nuestra naturaleza ya nos coloca un cierto comportamiento hacia este tema, desde que nacemos y somos jóvenes, tenemos un comportamiento natural ante la dependencia emocional.  El ejemplo más claro podemos verlo en el reino animal. En las camadas de animales recién nacidos se observa perfectamente cuales son más “avispados”, cuales más “tímidos” y así como también podemos observar aquellos más dependientes y aquellos más independientes.  También nuestro entorno y la educación recibida nos hacen ser de una forma u otra, cada situación de nuestra vida importa, aunque una misma educación en dos personas puede influir de forma diferente. Existe la persona que acata la atención depositada en ella y acepta su dependencia, y de otro modo, existe la persona que no acepta ser dependiente y a pesar de ser una persona que recibe toda clase de atenciones decide no depender de nadie.  ¿Qué necesitamos más?  Puede sonar a tópico, pero ninguno de los dos extremos es bueno, si podemos elegir ser dependientes o independientes, deberíamos buscar el punto medio.  Cada forma de ser tiene sus ventajas y desventajas.  Mientras las personas dependientes son cercanas, abiertas y emocionalmente establecen lazos muy fuertes entre personas, que hacen que socialmente obtengamos relaciones más satisfactorias y continuas, echan de menos cierta independencia ante situaciones puntuales de la vida, la marcha de una persona, las situaciones de adversidad, etc…  Las personas independientes tienen un comportamiento mucho más solitario, pueden hacer más cosas por su propia cuenta, dependiendo el éxito de lo que hacen únicamente de ellos. Aunque ante soledades prolongadas o tareas que necesitan un mínimo apoyo moral, se derrumban propiciando situaciones mucho más extremas de tristeza o falta de autoestima.  Probar los buenos y los malos tragos de la dependencia y la dependencia, siempre en tragos cortos, puede propiciar un equilibrio emocional perfecto para afrontar un mayor abanico de situaciones en la vida real. Enrique Jiménez Psicólogo en Granada

Cómo actuar en situaciones de urgencia

Los primeros auxilios son la primera asistencia que se presta a una persona que está sufriendo un episodio de urgencia o afectación de su salud. En dicha atención no sólo es importante atender al individuo en su problema, sino también mediante los denominados “Primeros Auxilios Emocionales”, es decir, el apoyo, la tranquilidad y la seguridad que podemos transmitir a la persona accidentada o a sus familiares. El saber qué hacer, y sobre todo qué no hacer puede, no sólo solucionar la urgencia o la percepción del individuo de ésta como tal, sino mejorar el pronóstico de la persona; los tiempos de convalecencia pueden reducirse o incluso evitarse posibles complicaciones debidas a una atención inadecuada o tardía. El estar bien formado es esencial para poder tomar decisiones en este sentido. Por ello te invito a ampliar la información en el boletín informativo sobre Cómo actuar en situaciones de urgencia y en el video de Saber Vivir correspondiente a dicho programa.  

Tras la huella genética de la artritis reumatoide.

Ha saltado a todos los teletipos una noticia de gran impacto médico, pues trata sobre un estudio internacional donde ha participado el CSIC español, para identificar 40 genes que están implicados en la artritis reumatoide. Hasta la fecha, era conocido que esta enfermedad crónica tenía una cierta trasmisión hereditaria, y se llevan identificados 101 genes implicados en su desencadenamiento y evolución natural de la enfermedad. Qué duda cabe, que este avance biomolecular, supondrá en un futuro próximo, la tipificación de los genes activos y de las proteínas concretas, para impulsar o suprimir la activación de las zonas genéticas que desencadenan la enfermedad. Por otro lado, este conocimiento conllevará la tipificación de dianas terapéuticas que producirán un tratamiento más individualizado, personalizado y selectivo de esta enfermedad. Como todo descubrimiento del área de la genética y de la ciencia básica, necesitamos un tiempo para sedimentar el conocimiento y aplicarlo de una manera práctica, desde el punto de vista clínico. Es aquí, en la investigación traslacional, donde tenemos el gran reto, el de llevar el conocimiento biológico a la resolución de los problemas clínicos. Los grandes avances que se están produciendo en el estudio de las enfermedades autoinmunes, nos llevarán, en algo más de una década, a desentrañar los mecanismos fisiopatológicos de muchos problemas morbosos que hoy en día están en la esfera de lo ignoto.

Mindfulness y estrés crónico…, nueva dimensión en psiconeuroinmunologia

Llevo muchos años practicando meditación y técnicas de relajación y también las enseño, con el claro convencimiento de que son buenas para la salud, no solo psíquica, sino física. Todas las tradiciones del conocimiento, donde se han aplicado los métodos de relajación profunda, la oración y la meditación, aportan datos que evidencian que sus practicantes tienen más y mejor salud física y psicológica. En nuestro entorno, un gran médico, bastante desconocido por muchos, pero de gran solvencia científica, el Dr. Juan Rof Carballo, promulgó importantes teorías sobre lo que él denominaba la urdimbre del ser humano, es decir, el anclaje donde lo físico y lo mental se entrecruzaban y por ello esto fue el origen de la patología psicosomática. En esencia toda patología, ya sea física o mental, es una patología psicosomática, porque lo físico y lo psíquico, se retroalimentan y son capaces de influirse recíprocamente.  Sabemos, por nuestra experiencia, o bien profesional o bien personal, que aquellas personas que están estresadas, con ansiedad o simplemente deprimidas, tiene las defensas más bajas y son capaces de contraer mas infecciones, mas enfermedades. Existe una clara relación entre el mundo material,  psicológico y afectivo. Pero es ahora cuando se está estudiando el tipo de relación que existe entre los estados de relajación y los sistemas inmunológicos y endocrinos. Lo que parece que es un dislate es que, sabiendo que esta relación existe y está demostrada físicamente (véase el interesante artículo que os traemos para su lectura), no se establezcan programas integrales para el abordaje integral de las patologías crónicas, el cáncer, las enfermedades neurodegenerativas y las patologías autoinmunes. Creo que este artículo es aclaratorio y que, como médicos, debemos seguir investigando en este sentido. Referencia del artículo: Manolete S. Moscoso.El estrés crónico y la Terapia Cognitiva Centrada en Mindfulness: Una nueva dimensión en psiconeuroinmunología. Persona 13, enero-dicc, 2010.ISSN 1560-6139, pp. 11-29 Accede al artículo completo en este link: 

Código ictus…,cuida tu cerebro

¿Sabías qué? o      En los países industrializados, el ictus es la primera causa de muerte en mujeres y la segunda en varones. El ictus es la primera causa de invalidez permanente en adultos y la segunda causa de demencia. En la tabla siguiente se precisan un poco más estos datos. o      El ictus es la causa más frecuente de ingreso en los servicios de neurología y requiere una estancia prolongada en el hospital. Para su diagnostico se utilizan técnicas costosas como resonancia magnética o arteriografía y en muchas ocasiones los tratamientos son para toda la vida. o      En algunos países europeos como Escocia, Holanda o Dinamarca el coste del ictus ya en los años 90 ha llegado a superar el 3-4% del presupuesto anual para la sanidad y esta cifra va en aumento. En España, algunos estudios sobre el coste del ictus han estimado que la mayor parte del gasto (54%) ocurre durante la fase aguda y el otro 46% se produce durante el primer año. o      Hasta el 33% de las personas que cuidan a los supervivientes de un ictus sufren depresión, incluso más grave que la de los propios supervivientes. Los cuidadores atienden a las necesidades físicas (bañarlos, vestirlos, transportarlos, preparar comidas, medicación, etc.), emocionales (disfunciones físicas e intelectuales, cambios de humor, abandono de las actividades sociales e incluso a a veces conductas psicóticas). o      El tiempo es oro a la hora de tratar una enfermedad, pero en el Ictus todavía más, ya que muchas de las secuelas se pueden evitar si se trata en el menor tiempo posible, sobre todo en la primera hora tras su inicio. Por eso identificar sus síntomas cuanto antes es crucial. Aprende cómo hacerlo. Infórmate a través del Boletín Ser Médico sobre Ictus, o a través del video de Saber Vivir correspondiente al programa