Nombre del autor:Julio Zarco

«Médico de cuerpos y almas»

 En los últimos tiempos se ha puesto de moda la novela histórica de “cuarto y mitad”. ¿Que qué entiendo yo por este término coloquial?. Pues la moda de muchos autores de pre-fabricar best-sellers,  con unos ingredientes prefijados, que en este caso son: acontecimientos históricos  (aunque el rigor científico brille por su ausencia), intriga y un poco de sectas secretas, tipo Templarios, Masones…. y todo ello aliñado con un poquito de violencia y  de sexo. Así es como, en su mayoría, se están escribiendo la inmensa mayoría de novelas históricas que copan los números “uno”, del ranking de ventas. Por eso, con cierta frecuencia hay que regresar una y otra vez a los clásicos y disfrutar de la belleza y poesía  de los textos de Margarite Yourcenar o de Taylor Caldwell. Esto nos hará congratularnos y reencontrarnos con el verdadero género histórico en su más alta excelencia. En esta ocasión, me gustaría llamar la atención, sobre Caldwell, autora camuflada bajo un nombre masculino, para poder publicar con más facilidad y concretamente con su magnífica novela “Médico de cuerpos y almas”, un relato de lectura muy recomendable para todo tipo de públicos y en especial para médicos y estudiantes. El relato cuenta con verdadero rigor histórico y épica poética la andadura de Lucano, un joven liberto griego, criado en Antioquia, durante el año I de nuestra era. En pleno gobierno del romano Tiberio y por una serie de azares del destino, cursa sus estudios de medicina en el lugar más prestigioso de la época, en la universidad  más prestigiosa por aquellos entones, Alejandría. Durante toda su formación y ejercicio profesional, se debate en su ira ante Dios, por consentir el dolor y la muerte y su agonía metafísica y existencial. Me recuerda alguno de los textos de Jean Paul Sartre, como la “Náusea”. Además de esta lucha interna, descubre el poder sanador de la fe, la creencia en las posibilidades del ser humano y el amor al prójimo. Este médico excepcional, actualmente patrono de todos los médicos, llegara a convertirse en el tercer Evangelista, estamos hablando de San Lucas. Si tienes vocación médica, léela, no te dejará indiferente y te reconciliará con lo mejor de la profesión de Esculapio.  

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Cena de amigos… la de Emmaús

Cuando era un niño, mis padres me regalaron un libro de arte que recogía las obras pictóricas más destacadas de la Historia del Arte. Ya sabéis: “Todo lo que usted necesita saber sobre la pintura en 10 días”. Un libro muy bien ilustrado y con poco texto. Cuando lo abrí al azar, me asaltó una imagen de una tremenda realidad y fuerza. Fue como una explosión de lo sensorial. Tal es así, que después de muchísimos años, aún lo recuerdo. Estoy convencido de que esta “aparición”, marcó mi futura afición a la pintura, junto con la que ya os relaté, del descubrimiento de “La Lechera de Vermeer”. La imagen es bien sencilla: Una comida o cena de amigos, ambientados en una época antigua, donde un tabernero sirve las viandas y tres amigos comen y charlan con aparente atención. Llama la atención, el personaje central, un joven, gordito, imberbe, que centra toda la atención de sus amigos, con un majestuoso gesto con su mano izquierda, elevándose sobre la mesa, en una actitud sacra de bendición. Sus amigos, están expectantes, incluso uno de ellos hace ademán de levantarse de la silla, en un gesto de sorpresa. El tabernero está ausente de la escena.  El otro comensal-amigo extiende los brazos en cruz, en una actitud de explicación, semi-justificativa. Resalta el cesto de frutas magnífico que tienen los comensales y el rojo de la túnica del personaje central, aunque debo reconocer, que su rostro llamaba poderosamente mi curiosidad, pues es asexuado,  con una gran tranquilidad y belleza. Toda la escena expresa fuerza y energía. Os invito a contemplar este cuadro, su titulo es la “Cena de Emmaús”. Su autor, un genio del barroco Italiano, Caravaggio. Esta escena relata el episodio de la Resurrección de Cristo. Al principio no reconocen al caminante, pero en la mesa y cenando con él, cuando Éste bendice los alimentos, reconocen al Maestro, este es el momento que narra esta maravillosa pintura. Desde ese primer encuentro con un gran Maestro del Claroscuro, y desde niño, muchos de mis mejores momentos los paso degustando sus pinturas.

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Cáncer de próstata…, la experiencia.

El  enfermo consulta por problemas puntuales al médico, pero este  ha  de conocer y contemplar la realidad del enfermo como un todo; en este caso, un todo disarmónico, sin obsesionarse con el síntoma. Es evidente que es el síntoma el que marca la directriz y la urgencia en resolver el malestar; entre otras muchas cosas, porque el síntoma produce disfunción, molesta, duele, imposibilita… A veces hay que tener en cuenta que la resolución del síntoma y la prevención de la progresión de la enfermedad, puede derivar en otros síntomas con mayor impacto en el enfermo, no atribuidos a la propia enfermedad, sino al procedimiento para su resolución. Es el caso del cáncer de próstata y del tratamiento que, en la mayoría de los casos se aplica: la prostatectomía. Hay que tener muy presente en todo momento al paciente y, en el caso de este tipo de pacientes, su relación de pareja y su vida sexual. El médico no debe limitarse a diagnosticar y tratar el cáncer de próstata, sino lo que representa en el enfermo, que no será lo mismo para uno que para otro. Debemos conocer los matices psicológicos y existenciales de cada individuo. Hay un mundo del enfermo que pocas veces se inspecciona. Nos interesa saber si es feliz, qué piensa de la vida, qué estructura de pensamiento tiene, si es creyente, si moviliza energías psicológicas y espirituales. Conocer su familia, su pareja, su entorno, sus motivaciones, sus anhelos, sus miedos… ¿Tenemos en cuenta realmente todos estos aspectos del ser enfermo?. Conozcámoslos mejor escuchando sus testimonios. (pincha en la imagen)  

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Mi daimon mediático: “Las mañanas de la 1” en RTVE

 Siempre me han gustado la comunicación, la docencia y las artes retóricas. Cuando era un chavalín, estudiante de EGB, disfrutaba dando clases a mis compañeros y hablando sobre lo divino y lo humano con otros. Sin lugar a dudas consideraba estar hecho para comunicar y enseñar y esas pasiones han perseguido y persiguen mi vida con insistencia. Son muchos los lugares donde he impartido docencia, en universidades españolas y en extranjeras, en instituciones sanitarias, y otros tantos donde he intentado comunicar mi visión de las cosas, incluso en el Parlamento y el Senado español, pero también en parroquias, colegios y asociaciones de pacientes. La pasión siempre ha sido la misma, la de “transmitir”, mis experiencias, mi visión y mi misión en esta vida.  Es curioso cómo la vida te va abriendo caminos por lugares ignotos donde nunca hubieras pensado que había posible paso. Si creo al maestro Sócrates, tendría que pensar que mi juguetón y diabólico Daimon personal juega conmigo, como si fuera un niño caprichoso. Hace escasas semanas me han ofrecido la posibilidad de poder conjugar comunicación, retórica y pedagogía, para presentar el programa de RTVE “Las mañanas de la 1” y más concretamente la sección de “Saber Vivir”, que es un espacio de prevención, promoción y educación para la salud dirigido a todos los ciudadanos. Me siento feliz por ello, aunque con una gran dosis de responsabilidad. Los viejos miedos a la crítica destructiva, sin duda con gran carga de envidia malsana han vuelto a la carga, insinuándose entre vapores melifluos de azufre. Esa parte de mí, insegura, la del  pequeño “Julito travieso y juguetón”, que busca la seguridad de su padre, me dice que acabo de dar un paso peligroso, un paso nuevamente a lo desconocido. Sin duda son muchos más los que te manifiestan de forma directa y clara sus mejores deseos, incluso la crítica constructiva, que siempre agradezco y a la que aliento a todos. Y todo ello contribuye a que se reafirme mi Daimon, seguro, provocador, determinante, que indica: “Ánimo, no dudes, ese es tu camino y lleva 50 años esperando para ti”. Quizá no lo sea, pero si no lo emprendo, nunca lo sabré. Gracias a todos por vuestra confianza y ánimo, sobre todo a los nuevos compañeros televisivos que han apostado por mí  y día tras día me enseñan con su experiencia. Espero no defraudar y confió plenamente que así será, pues cuando una persona escucha su voz interna, y sus actos son coherentes con ella, “ya pueden caer las murallas de Jericó”. Os dejo,… que empezamos en algo más de una hora!!!!

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La coherencia de una vida…

Hace más de dos milenios, un anciano de 70 años era juzgado en la ciudad de Atenas. Sus acusadores le recriminaban que adoraba a otros dioses y que corrompía a la juventud ateniense con sus reflexiones éticas y su independencia de pensamiento. Estas falsas acusaciones escondían y maquillaban un crimen de Estado de un ciudadano ejemplar, patriota… Había defendido valientemente a su patria en múltiples batallas (como la guerra del  Peloponeso frente a Esparta) y había demostrado con su vida ejemplar que no solo era insobornable e incorruptible, sino que aportaba a la vida política y social de la ciudad su gran sabiduría, sin lucrarse. Es cierto que este venerable anciano no creía en la galería politeísta y supersticiosa de los dioses griegos. Se atrevía públicamente a afirmar que él tenía una relación estrecha y especial con un poder divino, un Daimon, que percibía, sentía y le guiaba en sus decisiones. No obstante, la acusación principal escondía la venganza de una sociedad corrupta y decadente, que no podía tolerar la continua puesta en evidencia de este hombre virtuoso. Se le condenó a muerte por un escaso margen de votos y pese a que podía haberse salvado, eligiendo él mismo el destierro, prefirió acatar la sentencia y ajustarse a las leyes atenienses, para demostrar con su ejemplo vivo que la justicia y las leyes están para acatarlas, pese a ser injustas. Murió, tomándose una copa de veneno, animando a familiares y discípulos y sobretodo murió con valentía, entereza, coherencia y sarcasmo (sus últimas palabras fueron a un discípulo para animarle a que hiciera una ofrenda al dios de la salud por él). El nombre de este gran hombre fue Sócrates, el padre de la filosofía, maestro de Platón. Sin duda, al comparar estos hechos con la vida política y social de hoy parece ficción…

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