Comunicacion

¿Cuál es tu perfil 2.0?: definete tú mismo.

No me considero una persona con pasión por la informática y los mundos virtuales, pero es cierto que desde hace tres años y con la inestimable colaboración de mi mujer, he transitado por mundos alternativos. Fue ella quien me animó a  “estar en el mundo”, desde varios perfiles, comenzando con el facebook, para continuar con twitter  y crear un blog. Este mismo, que ahora me permite establecer contacto contigo. Durante estos tres, casi cuatro años, he cambiado de actividad profesional en varias ocasiones, pero mis perfiles internautas se han mantenido: desde mis beligerantes cuitas con la medicina de familia y la universidad, debidas a mi representatividad en el colectivo de médicos de familia, hasta llegar a mi actual desempeño como directivo de la salud madrileña; por supuesto sin dejar  de hacer mención de mi paso por RTVE en un programa de salud, controvertido en la actualidad en los medios especializados. Hace unos días, la Universidad Complutense, y más concretamente la Cátedra de Comunicación y Salud de la Facultad de Ciencias de la Información, me dio la oportunidad de poder compartir con los alumnos mis experiencias virtuales, en este “metamundo de Internet”. Os quiero dejar mi contribución a este curso, a través de mi presentación y por supuesto estar abierto a vuestras aportaciones y comentarios. Pero también y sobre todo, por la frescura de la experiencia de mis compañeras en la mesa, más  jóvenes sin lugar a dudas, y no por ello menos impactantes e interesantes que la mía. Tan solo me gustaría afirmar que para mí ha sido una suerte y un privilegio haber seguido los sabios consejos de mi esposa y tener en este momento una identidad virtual. Es cierto que los contenidos volcados,  sobretodo en el blog, se metamorfosean en función de mis desempeños laborales, porque sin duda, también lo hace mi visión del presente. Pero no deja de ser menos cierto, que mis grandes pasiones, subyacen en todos los contenidos: el humanismo médico y mi entusiasmo por las Artes. Y es que, al fin y al cabo, un individuo no deja de ser quien realmente es, por mucho Internet que ponga en su vida.  

¿Ciencia en telesalud?…Desde mi experiencia

En estos días navideños, un buen amigo y buen médico me ha marcado como reto, manifestar en público mi opinión sobre un interesante artículo publicado el 17 de diciembre, en la prestigiosa revista médica BMJ. El estudio versa sobre la rigurosidad y evidencia científica de algunos programas televisivos sobre salud. Creo que desde sus primeras líneas atisbé las conclusiones, que como era de proveer,  revelaban que estos programas no basan sus no mensajes en la evidencia científica, sino más bien en otra serie de intereses más comerciales y mediáticos. Esta conclusión no me ha sorprendido,  desde el punto de vista que uno de los programas analizados es el americano “The Doctors”, un sensacionalista programa donde un equipo de galenos apolíneos descubren extrañas enfermedades y centran su atención en el área ginecológica y en aquellas patologías que a la mayoría de los ciudadano de a pie no le interesan por sentirse aludidos por los afectados, sino en todo caso por su extrañeza y alejamiento de la vida real y cotidiana. Como siempre, me gusta hablar desde la experiencia y por ello y sin menospreciar a la prestigiosa revista BMJ, que puede considerarse la biblia para muchos médicos, sí me gustaría salir en defensa de algunos programas y poner el acento de crítica en algunas publicaciones y en la mal llamada “evidencia científica”, detrás de la cual, en muchas ocasiones, no es ciencia todo lo que brilla, dejándose  también entrever algunos intereses no tan éticos y lícitos. Bajo mi criterio, entre los no muchos programas que introducen la salud en la emisión de las cadenas de televisión españolas,  solo hay un programa educativo dedicado a la promoción, prevención y educación para la salud; lleva un cuarto de siglo emitiéndose sin interrupción y tengo el privilegio de haberlo presentado durante casi medio año…“Saber Vivir”. La televisión pública tiene el deber ético y cívico de formar e informar a sus conciudadanos y eso es lo que se intenta cumplir programa a programa. En el tiempo en el que he formado parte de él, puedo asegurar que se trata de una emisión sin patrocinios, ni intereses económicos, pues su presupuesto sale de los Presupuestos Generales del Estado Español; aunque sin duda, sí existe la presión de las cifras de la audiencia. Todos los mensajes que en él se vierten surgen del minucioso análisis de un equipo de redacción que, supervisado por los médicos que trabajamos en el mismo, autoriza su emisión y consensua qué y cómo se aporta la información  a la población, entre cuyas fuertes se encuentran revistas de prestigio médico y  entre ellas, Jama, BMJ…. Algunos compañeros de la profesión critican que se brinda mucho espacio a medicinas alternativas,  como la homeopatía y la fitoterapia. Puedo asegurar que no hay interés económico por medio, o al menos yo no lo he “evidenciado”, y sí el intento de dar respuesta a un interés cada día más creciente sobre la medicina no alopática o no convencional. Seguro que nuestros compañeros británicos  y del centro y norte de Europa no se sorprenderían de ello. Por lo tanto, la conclusión desde mi experiencia personal, es que se puede y se debe educar en salud a través de la televisión, siendo riguroso, científico y a la vez de forma  divertida y entretenida. Es posible que el gran público no conozca lo que muchos de los sanitarios sí sabemos, y  es que hay muchas editoriales médicas que publican los artículos de investigación previo pago de un precio establecido, no al alcance de muchos investigadores, por ciento…,o que muchos grupos de investigación están financiados por la propia industria farmacéutica que investiga un área para generar la necesidad del médico prescriptor de una determinada molécula, o poner el foco de atención en una determinada patología… y que la evidencia científica surge de los ensayos clínicos o estudios de investigación que se publican, entre los que se encuentran todos ellos. Si somos honestos, y debemos serlo: ¿quién engaña a quien y quien es más riguroso en sus planteamientos?…. Sin duda, un interesante motivo para la discusión… pero será en otro post. Mientras, os dejo el artículo para que reflexioneis y opineis sobre él.. y lo hago con una impresión de pantalla del mismo, tal y como aparece en la web….¿os sorprende algo?

Gestión del “virus del miedo”…Información y profesionalidad

Para mí es un enorme placer tener buenos amigos de los cuales aprendo continuamente mucha ciencia y lo que aún es más importante, muchas lecciones de vida. Traigo a colación esta reflexión, porque en este momento de la gestión sanitaria del Ébola, me ha venido a la mente, mi buen amigo el Dr. Luis Rojas Marcos, psiquiatra jefe de los servicios de salud mental en la ciudad de Nuevo York. Él fue el que gestionó y trabajó a pie de calle la dramática situación del atentado terrorista en las Torres Gemelas del año 2001 en la gran ciudad. El acontecimiento se desarrolló el día 11 de septiembre y un mes después,  tenía la oportunidad de cenar con él y departir con otros amigos médicos la intensa, inusual y catastrófica situación vivida. Aún recuerdo con nitidez, su impacto emocional, su impotencia como ser humano y su emocionado recuerdo a los múltiples profesionales y voluntarios, anónimos en su mayoría, que mostraron en esos duros momentos su valentía, compromiso y lo que es más importante, lo que nos hace mas humanos…,su compasión y altruismo. En estos momentos y salvando la abismal diferencia entre la situación del 11S en NY y la “crisis del Ébola” del día 6 de octubre de 2014 en España, quiero expresar ante todo, mi recuerdo, reconocimiento y cariño para los múltiples profesionales que, desde sus distintos puestos, lugares de trabajo, domicilios…, han trabajado para facilitar que Teresa Romero este curada y los contactos de riesgo, hasta la fecha, estén controlados. Esta labor anónima y poco conocida, hay que ponerla de manifiesto. Tengo la suerte de encabezar la Dirección General de Atención al Paciente del Servicio Madrileño de Salud y, pese a que desgraciadamente, hemos sido titulares de periódico, por haber sido los funestos mensajeros de la triste noticia de la eutanasia de la mascota de Teresa y Javier, hay que poner en valor y resaltar el trabajo denodado de muchos “funcionarios”, que mas allá de su cometido, han dado un paso al frente,  trabajando para que las cosas se hagan bien, con rigor y con mucha humanidad. Desde  cometidos tan diversos como la secretaría que han mostrado su disponibilidad durante 24 horas al día, hasta técnicos y profesionales sanitarios que han mantenido el servicio de información  telefónica y on line durante día y noche, así como la información actualizada en la página web. Nadie conoce que fueron los propios funcionarios (administrativos, enfermeras y médicos), los que mas allá de su horario laboral, no dudaron ni un segundo en hacer turnos de 24 horas, incluidos sábados y domingos, para dar cobertura informativa a los ciudadanos que llamaban con preocupación e inquietud. Todo ello sin esperar nada a cambio, ni remuneración económica, ni permisos, ni otras prebendas…., y tampoco “les iba en el cargo”; a ellos no. Solo les movía la satisfacción del deber cumplido. Nuestra web portal salud, la información, las alertas informativas….toda la comunicación, han estado sustentadas, mantenidas y ejecutadas con un altruista sentido del “servicio público”.   Gracias a todos vosotros, vuestro ejemplo, vuestro trabajo y vuestra actitud, que me ha conmovido especialmente estos días. Creo que es de justicia reconocerlo y hacerlo público, para que conste, allá dónde proceda y para quién interese. En nuestras conciencias y en la sociedad, sin duda ha tenido su impacto. ¡GRACIAS A TODOS!    

El #ébola y #Excalibur…: “matemos al mensajero”, #SalvemoslaSalud2.0

Hace tres años, siguiendo el consejo de algunos amigos, me decidí a realizar una incursión en las redes sociales, con el objetivo de utilizarlas como caja de resonancia para una de mis pasiones, que es la comunicación y la cultura de la salud. Mi objetivo, como médico y comunicador siempre ha sido ayudar a la vertebración de la sociedad civil, para tener ciudadadanos bien informados y formados, es decir, lo que los especialistas denominan “empoderamiento de los pacientes”. Llevo 25 años ejerciendo la medicina y enseñándola en sus aulas y este espíritu ha animado todas mis acciones. Producto de esta reflexión edité este  blog y abrí mis cuentas y perfiles en tuiter, para tratar de llegar con mensajes positivos y claros a los ciudadadanos: la responsabilidad de la salud es algo que nos pertenece a cada uno de nosotros de forma individual y colectiva; nosotros, los sanitarios, tenemos la obligación de apoyar, formar, informar , cuidar, ayudar… y siempre estar al lado del paciente. En enero de este año acepté un puesto directivo en la Administración Sanitaria, vinculado a la Atención al Paciente, en la que previamente llevaba otro trabajando como técnico sanitario. En esta nueva función profesional  he tratado de aprovechar las redes sociales a título personal, nunca institucional, como un altavoz, si cabe, aun más grande y resonante para llegar a la población. En estos momentos, como si de un boomerang se tratara, estas mismas redes y de forma totalmente incomprensible, se han vuelto contra mí  y los míos y me gustaría realizar una reflexión sobre ello, desde la humildad, templanza estoica y la prudencia que,  como profesional debe dirigir mis pasos. Y aquí os la dejo, solo para aquellos interesados en conocer mi verdad. Sirva esta pequeña reflexión para resaltar la importancia de las redes sociales, la tan conocida #salud2.0, lo bueno y lo menos bueno de ellas, la sabia y constructiva utilización de éstas o, por el contrario, las posibles consecuencias de  un manejo despreciable  y destructivo de las mismas.   Enlace a un escrito: A quien interese….¡con todos mis respetos…!

A quien interese…., con todos mis respetos

Es bien conocido que las últimas semanas los informativos centran sus intereses y objetivos en la epidemia de #Ebola que está  asolando África y que sólo cuando el mundo occidental se ha visto amenazado, ha comenzado a movilizar recursos, intereses y políticas sanitarias. He tenido la desgracia de vivir de muy cerca la repatriación de los dos misioneros españoles fallecidos por la enfermedad  y la infección de Teresa, una profesional sanitaria de un gran hospital madrileño. Mi interés crucial es que Teresa se recupere.  #TodosConTeresa, no solo como ser humano, sino como una profesional cualificada, que ha arriesgado su salud por la atención a un paciente afectado. No hay nada más heroico y generoso que su aptitud. En mi calidad de Director General de Atención al Paciente, una de mis múltiples competencias es la información a los ciudadanos sobre prevención, promoción y educación para la salud. Por eso y por sentirme médico ante y sobretodo, cuando el día 7 de octubre, me entero de que Teresa está ingresada en el Hospital de Alcorcón, informo personalmente a Javier, su marido, de la triste noticia. En esta acción pesó fundamentalmente mi condición humana y profesional, y no el cargo público que ocupo. Como médico de familia he tenido la desgracia de dar muchas malas noticias, muchos padres, hijos y esposas fallecidos. He de decir que Javier afrontó el hecho con entereza y valentía, lo cual siempre ayuda al profesional en estas situaciones. Cuando las autoridades sanitarias, en base a los informes periciales que habían solicitado a las autoridades veterinarias, tomaron la decisión de realizar la eutanasia a la mascota que Teresa y Javier tenían desde hacía 15 años, su perro  #Excalibur”, fui yo quien me ofrecí  en ser el conductor de la funesta decisión y lo hice por varios motivos:  El primero, porque había sido el mensajero de la triste noticia de la situación de Teresa, motivo por el que Javier me identificaba ya que habíamos mantenido un contacto previo; el segundo  porque era conocedor de que la dramática situación (no tener hijos, estar Teresa grave y Javier ingresado en el hospital como contacto de alto riesgo), no era una situación nada fácil; y la tercera, porque consideré que la autorización de Javier para entrar en su domicilio, podría evitar retrasos en la desinfección y procedimientos posteriores, aunque era también mi obligación informar de que con intervención judicial se llevarían a cabo las actuaciones que las autoridades sanitarias habían estimado necesarias. En ningún momento tomé, ni participé en la decisión con respecto a la idoneidad, pertinencia y forma de actuación con #Excalibur, pues no está entre las competencias de mi cargo, aunque mi compromiso personal y profesional, me decían que yo era la persona más adecuada para dar esta noticia. Recuerdo con gran tristeza y emoción, esa llamada de teléfono, al igual que la que le realicé a Javier cinco horas después para interesarme por su estado emocional. Siento enormemente y así se lo trasmití directamente, su dolor por Teresa y por #Excalibur. Y no doy por concluida mi etapa de comunicación para con ellos, ni para con los ciudadanos a través de las redes.  No la he dejado en ningún momento,  a pesar de que con el desconcierto del momento también se me acusó de ello. Sí es cierto que he estado menos activo en los últimos días, porque creo que antes de hablar, hay que reflexionar y pensar muy bien qué es lo que se tiene que decir. Esta acción mía ha desencadenado una situación infernal de acoso y presión en redes sociales, lo que, más que rabia e impotencia, me produce tristeza. Siento mucho esta situación, siento y comparto el dolor de Javier y Teresa y soy tolerante y respetuoso, incluso con aquellas personas que, aún sin conocerme, me insultan y amenazan a mí y a mi familia, pero debo de confesar que mi único y absoluto ánimo fue ser el mensajero… de malas noticias sí, y… en una situación dramática, también. Me siento y considero un buen médico; pero sobre todo, un médico bueno. Soy feliz compartiendo mis sentimientos con las personas……y también los animales. He tenido  muchas mascotas, incluido un  magnífico perro. Mi disposición para con Teresa, Javier y su familia es y seguirá siendo total, por lo que, si otra vez se repitiera esta situación, volvería a hacer lo mismo. La autenticidad de las personas se mide en sus valores eternos e inamovibles, sobre todo en situaciones de crisis, cambiantes y turbulentas.   Insisto  en mi mensaje y principal foco de interés en este momento #TodosSomosTeresa, mis mejores deseos para ella, Javier, su familia, así como para todas las personas que están en situación de vigilancia, así como todo el personal sanitario dedicado a su recuperación. Por supuesto también estoy a la total y entera disposición de todos ellos.