Bioética

Hipócrates pasea por Chicago

En mis clases en la facultad de medicina, cuando hablo a los estudiantes del “juramento hipocrático” o bien de la “oración de Maimonedes”, piensan que son pasajes románticos y trasnochados de la historia de la medicina, mitos obsoletos de tiempos pretéritos que no ha lugar en los tiempos de la genómica y del big data. Especialmente para ellos y para mis jóvenes colegas os hago entrega del enlace de la 68 asamblea general de la AMM (Asamblea Medica Mundial) celebrada en Chicago en octubre de 2017 y que re-actualiza la declaración de Ginebra. Para los que no lo sepan, en la asamblea ginebrina se adaptaba el juramento hipocrático a los tiempos actuales y en esta revisión, vuelve a re-adaptarse contemplando aspectos que antes no se tenían en cuenta como la responsabilidad del médico para con su salud, su relación con otros colegas y estudiantes y muy importante; la garantía de la autonomía del paciente. Si Hipócrates nos ve desde el Olimpo de los dioses, estará orgulloso, que sus discípulos contemporáneos, insistamos en darnos un código ético de conducta para con nuestros pacientes y para con nosotros mismos. Ahora, los que nos dedicamos a la enseñanza de la medicina, debemos interiorizar estos preceptos y trasmitírselos a nuestros alumnos con pasión, humildad y ejemplo de vida. Declaración de Ginebra  

Ya está aquí…, el hombre biónico

El día 13 de diciembre se celebró el día de Santa Lucía, patrona de la vista. Ese mismo día, apunté una noticia en el programa en el que colaboro “La mañana de RTVE” acerca del noble sentido de la vista, que me hizo reflexionar sobre el momento de evolución tecnológica y médica donde nos encontramos. Cada día observamos un nuevo hallazgo científico, en torno a un mecanismo nuevo… en el cáncer, en las enfermedades neurodegenerativas, los genes…. En esta ocasión el hallazgo es el desarrollo que la Clínica Oftalmológica Barraquer está realizando en el tratamiento de la retinosis pigmentaria, una degeneración retiniana que deja ciego de por vida al que la padece. Pues bien, a través de una pequeña cámara en las gafas, se remite la imagen a un pequeño ordenador que porta el invidente, y desde este y de manera inalámbrica, se manda señales a un pequeño chip implantado en la retina enferma, que traduce esas señales y las trasmite al cerebro. El cerebro capta esas imágenes y de esa manera el paciente puede llegar a ver luz, bultos, siluetas…. En esencia, estamos resolviendo la ceguera. De la misma manera, tenemos los implantes cocleares para la audición, los implantes medulares para la tetraplejia,…  y un largo etcétera. Creo que la ciencia ficción es cada vez menos ficción y más realidad y en la próxima década, ahora que estamos acabando el año, el nuevo Golen habrá visto la luz, transformándose en un hombre biónico, donde las prótesis, complementos tecnológicos y materiales informáticos, formen parte de nuestro cuerpo. Será cuestión de ir preparando una carta de Reyes Magos para un futuro más o menos inmediato, pidiendo un informático y un ingeniero de nanotecnología para nuestras consultas. Por eso, cada vez es más necesario acordarse de algunas reflexiones, muy bien traídas en estas fechas por Andru, en el hombre bicentenario.

El humanismo científico: Felicidades, Dr. Sacks

 Todo acontece por alguna causa. Los invisibles hilos de la existencia nos interconectan en maravillosos y enigmáticos lazos, que en muchas ocasiones no podemos llegar a entender. En algunos momentos, en pequeños destellos, podemos llegar a vislumbrar el conjunto del puzzle, donde antaño solo veíamos piezas deslavazadas. Es lo que me ha sucedido recientemente, al recibir el pasado mes de junio el premio de la Mención de Honor de la Sociedad Española de Neurología por mi modesta contribución al desarrollo de esta especialidad en nuestro país. En el discurso de aceptación referí mi encuentro con un neurólogo y un libro. Era yo estudiante de medicina y acudía con mucha asiduidad a la librería médica » Marban», cerca del Hospital Clínico San Carlos de Madrid. Allí encontré por azar un libro que me llamó la atención, pues era un texto médico, pero tratado como si de un ensayo y una novela fuera. Su titulo era «Despertares» y su autor, el neurólogo americano de origen ingles, Oliver Sacks. Este texto narraba las experiencias del autor con sus pacientes aquejados de una encefalitis letárgica, que asoló los Estados Unidos, en los años 20. El texto me cautivó desde sus primeras páginas y me enseñó que el abordaje de los pacientes debe de realizarse desde la perspectiva humana, antes que desde la profesional. Este libro y su autor fueron decisivos en mi vida profesional, a la hora de interesarme por los problemas de la mente y el cerebro y por el abordaje integral y humano de sus problemas. A él le siguieron muchos más de la rica bibliografía de Sacks, que me abrieron puertas antes cerradas o inexistentes y que me hicieron ver la importante relación entre la medicina y la literatura. De esta manera comprendí, que a través de textos literarios, se puede acceder a dimensiones del enfermar, de otra manera, vetadas al médico, sobre todo a la intrahistoria de la enfermedad y a la estructura interna del ser humano que las padece. Ahora estoy releyendo el libro de Sacks, «Los ojos de la mente» y me entero por la prensa, que en el mes de julio cumplió 80 años. Como consecuencia de ello, el diario El País publicó el día 13 de Julio un artículo de Oliver Sack, donde habla de su vejez y la alegría que le produce haber alcanzado esta edad con plenas facultades y, en esencia… que aún queda Sack para rato, pues está pendiente de publicar un nuevo libro sobre sus experiencias. Vaya desde este humilde blog, mi agradecimiento a Oliver Sack, por haberme aportado una dimensión nueva de mi ejercicio clínico y por haber contribuido a que pueda entender mejor a mis pacientes desde una dimensión más humana! Gracias compañero y… muchas felicidades!.

Manipulación genética y ¿ética?: Síndrome de Down

Nuevamente la reflexión ética está servida en torno a un problema de alta sensibilidad social y moral. El hecho es de una gran trascendencia científica y por lo tanto ética: un grupo de científicos ha dado el primer paso para buscar una posible solución terapéutica a la trisomía 21, comúnmente denominada Síndrome de Down. Gran logro de la ciencia, que hay que enmarcar en un halo de prudencia y de realismo. Estos científicos han encontrado un gen vinculado al cromosoma sexual X, que parece inhibir los más de 500 genes de un cromosoma 21. Recordemos que el Síndrome de Down surge porque, en vez de existir un par de cromosomas 21, son 3. Vistas así las cosas, parece sencillo: inhibimos un cromosoma 21, con lo cual dejamos funcionantes solo un par y resuelto el problema. Esta experiencia se ha realizado de manera experimental y sobre una célula con un cromosoma 21 de más, por lo que se debe de ser cauto y prudente y no hacer extrapolaciones demasiado optimistas. Hay que seguir investigando en modelos experimentales superiores. La «cirugía genética», sin lugar a dudas será un arma fundamental para resolver problemas genéticos en los estadios preconcepcionales, pero de la misma manera, deben llevarse a cabo profundas y pragmáticas reflexiones éticas y morales, a la par que jurídico-legales, para que aseguremos y evitemos manipulaciones genéticas en humanos de dudosa ética.  

“Purga social”: una reflexión sobre la agresividad humana.

En el calor del agobiante estío, no suele existir una interesante cartelera de películas en estreno. No obstante, el último film que pude ver hace unos días, me da pie a plantear una reflexión de profundo calado. La película se titula «La purga» y su argumento consiste en la hipotética decisión del Gobierno de los EEUU, en un futuro próximo, no demasiado lejano (año 2021), de habilitar un día donde la violencia, en todos sus aspectos, está totalmente permitida, desde el robo, la violación…al asesinato. Este día, denominado «el día de la purga» ha demostrado sociológicamente que sirve para estabilizar y regular el nivel de violencia y agresividad social, demostrándose en los indicadores sociológicos hipotéticos del film, cómo los índices de  criminalidad descienden a cotas muy bajas. También la tasa de paro disminuye drásticamente.  No voy a destripar la película a los lectores, solo diré que las víctimas de la purga, suelen ser los mismos: la población marginal, generalmente de raza negra, los vagabundos…. Los individuos pudientes se protegen en sus lujosos hogares, o bien salen a la «cacería» de los individuos no deseables socialmente, que suponen una carga social, o sencillamente les “son molestos”. La película se deja ver. No es una obra de arte cinematográfico, es un film normalito, pero la reflexión de lo que el guión plantea me produce bastante inquietud. Cuando salí de la sala, no puede evitar un escalofrío tan solo al pensar que alguien pueda plantearse en la realidad una situación  similar. También me asaltaron algunas ideas relacionadas con la regulación de “una sociedad ideal” de algunos grandes pensadores, como en «La República « de Platón, pasando por «Un mundo feliz» de Huxley y «La agresividad ese pretendido mal» de Lorenz.¿ Qué opinas tú al respecto?. ¿Es el ser humano un mamífero territorial y violento por naturaleza?, ¿es el hombre un lobo para el hombre?. La agresividad, como pusieron de manifiesto los estudios etológicos de Konrad Lorenz, es un mecanismo biológico grabado en los engramas conductuales del cerebro límbico. Afortunadamente el cortex y neocortex, controlan nuestros impulsos más primarios. ¿Es una obligación de las sociedades del bienestar crear mecanismos que se conviertan en válvulas de escape de la agresividad y la violencia?¿Se trata de una necesidad?. Hace muchos siglos ya se inventó el «pan y circo» de los romanos para contentar al pueblo. Recordemos las «purgas» de cristianos en la época de la Roma Clásica, la generación de conflictos bélicos para salir de aprietos económicos y sociales, o simplemente el deporte de masas, como el futbol…. La realidad siempre supera la ficción.