Autocuidado

Mejora tu salud sexual, conocerla es el inicio.

La sexualidad es una parte fundamental del ser humano y, por tanto es importante que cuidemos nuestra salud sexual. Según el barómetro europeo, España suspende en las estrategias de salud sexual y reproductiva, no llegando al aprobado en la puntuación total de media de los aspectos que se han analizado. Entre ellos, la implantación de políticas en materia de salud sexual (en la que España obtiene un 49 por ciento), la sensibilización y conciencia general sobre la salud y los derechos sexuales y reproductivos y la libre elección de anticonceptivos modernos (un 25 por ciento). La solución es de todos, y está en cada uno de nosotros poner remedios para mejorar las estadísticas. La primera medida individual que todos debemos adoptar es perder la vergüenza a la hora de consultar con los profesionales de la salud cualquier problema relacionado con la esfera sexual. Infórmate mejor para estar más sano, también sexualmente.  ACCEDE  AL VIDEO DEL PROGRAMA SABER VIVIR  Y BOLETIN INFORMATIVO SOBRE SALUD SEXUAL

¿Vives en una ciudad saludable?…

Es obvia la importancia del medio ambiente en la salud de los individuos. Esa visión ecológica de la salud, me parece la visión más acertada, para aproximarse al ser humano y a la enfermedad. Quizás por eso soy médico de familia. Cuando viajamos a una ciudad o un pueblo que no es el nuestro, nos fijamos si cabe más en el ambiente, en los jardines, en la limpieza e incluso nos permitimos hacer comentarios como: “en este lugar la gente tiene calidad de vida”. Lo que puede entenderse por calidad de vida en el ámbito del tejido social y de la ciudadanía es generar responsabilidad en los ciudadanos para con su salud y para con el medio ambiente, lo cual nos produce mayor satisfacción y por ello, una mayor felicidad. Creo firmemente que los ayuntamientos son los lugares más cercanos al ciudadano y por ello mismo, es en estos donde se deben de planificar y ejecutar las políticas de cultura de la salud que engloban lo individual, lo colectivo y lo ambiental. Es un auténtico error que hayamos hipertrofiado los gobiernos autónomos y las consejerías en detrimento del municipio. El municipio, es la casa de todos y por ello vela por nosotros y nos facilita herramientas para ser más felices y más sanos. Esa es la filosofía que impregna la Red Española de Ciudades Saludables, que engloba a 145 ciudades y una Diputación Provincial, representando a un 41% de la población total de España. Hace unos días, en Santander han conmemorado el 25 aniversario de la red, bajo el nombre “Las ciudades saludables del siglo XXI”. En este interesante encuentro se ha debatido sobre políticas de salud y medio ambiente, cultura de salud y otras múltiples cuestiones que afectan al bienestar de los ciudadanos. También se han entregado los premios a iniciativas en calidad de estrategias municipales, habiendo recaído los galardones en Segovia, Madrid, Plasencia y Vitoria. Viendo los proyectos premiados, me parecen de gran utilidad, pues abarcan desde educación para la salud en consumo de alcohol en jóvenes, hasta hábitos saludables en discapacitados psíquicos, pasando por el fomento de consumo de frutas y verduras en los niños. Estaba invitado a acudir al evento, pero mis compromisos laborales lo impidieron, espero y deseo poder acudir de manera activa al siguiente, pues todos y cada uno de los ciudadanos podemos aportar ideas, y los profesionales sanitarios además tenemos el deber de aportar un plus de experiencia y rigor al contenido. Vaya por delante, mi más sincero y humilde reconocimiento por su labor y trayectoria.

Comunícate más, para gastar menos.

 La relación médico-paciente, es una relación de confianza mutua, de respeto y de confidencialidad. Cualquier ruptura de esta relación, antes “sagrada” y en la actualidad “desvalorizada”, conlleva el deterioro, no sólo de la propia relación en sí, sino del sistema sanitario en su conjunto. Para evitar esta situación, tenemos que generar, desde los sectores profesionales y también desde la propia sociedad civil, un cambio de cultura en  la relación de los ciudadanos con los sistemas de salud y en la relación médico-paciente. La relación paternalista, sobreprotectora, hipertecnológica y muy directiva, debe dejar paso a una relación más abierta, de consejo, autocuidado e informativa, potenciando la autonomía del individuo e incrementando el humanismo de la relación. Esta es la propuesta que nos hace el Dr. Zack Berger en su interesante libro: “Hablando con su médico”. Un texto igualmente valioso para los profesionales y para los pacientes. El Dr. Berger, es un eminente médico de familia y epidemiólogo americano, que imparte docencia en la Universidad Johns Hopkins y que trabaja de manera intensa los temas comunicacionales y relacionales entre pacientes y los profesionales de la salud. Gracias Zack por tus reflexiones y tu trabajo y esperemos que este humilde blog, sea una puerta abierta para ti, al mundo hispanoparlante. Comunicarse con el médico: Una Necesidad  imperiosa en Tiempos de Sobreutilización Zackary Berger, MD, PhD Nosotros los médicos  y también los pacientes, sabemos que los sistemas de salud en muchos países están deteriorados y quebrados. Por supuesto, no todos los países son iguales, y también los defectos de sus sistemas de salud son diversos. Hay países que “sobreutilizan” los dispositivos sanitarios; es decir,  realizan un gran número de pruebas complementarias, con escasa evidencia científica. Otros países “maltratan” a  sus ciudadanos, generando inequidad,  y esos desequilibrios impactan en los sistemas de salud.  Sin embargo mi tesis es que la falta de comunicación afectiva y sensitiva es algo que todos los países y entornos de salud tiene en común. La razón tiene que ver con la jerarquía tradicional que se establece entre médico y paciente, y con el modelo “biomédico” que ha dominado en la salud en las últimas décadas. En este modelo se produce un distanciamiento entre paciente y médico y viceversa.  Es muy fácil afirmar que tenemos que regresar a una era más sencilla, menos  tecnológica, más personal, y esto no es imposible. La ciencia biomédica ha proporcionado beneficios reales para muchas personas  en el mundo. Sin embargo, la misma gente tiene grandes problemas en entender cómo elegir el tratamiento médico que les convendría; cómo evitar la sobreuso de pruebas y tratamientos; y cómo solidificar una relación saludable con su médico de atención primaria.  En mi nuevo libro, Talking To Your Doctor (ojala que vea la luz una versión en español), se da al lector – doctor o paciente – consejos prácticos sobre cómo construir tal relación a fondo, con una comunicación eficaz y emocional.  Les invito, -ya sean doctores, pacientes o  personas relacionadas con los sistemas de salud – a leer y participar en un debate que pretende cambiar la cultura de distanciamiento y “de sobreutilización de los sistemas sanitarios”, que esta progresivamente deteriorando los sistemas sanitarios.

Nuevos conceptos en Salud Pública, para una nueva sociedad.

Siempre he realizado una crítica feroz al concepto «salubrista» de la Salud Pública, por pensar que, en nuestros días, se necesita una reorientación de la perspectiva en Salud Pública, en prevención, promoción y educación para la salud. Es evidente que asistimos a un cambio de paradigmas sociales y que por ello la salud no puede quedar al margen. En un mundo globalizado, donde el meta mundo tecnológico invade nuestras vidas y estamos instalados en la cultura hedonista , debemos replantearnos cómo enseñamos y educamos en valores de salud.  Esta inquietud fue la que me llevo a la publicación hace un par de años de mi libro: «Ser y Estar sano, hacia una cultura de la salud». Estos días, tras inscribirme en una red de Blogs Sanitarios, he tenido acceso a un ameno artículo de Mariano Hernán, que trabaja en la Escuela de Salud Pública de Andalucía, que plantea esto mismo desde la perspectiva del concepto que en los años 90 acuñó Antonovsky sobre «salutogenesis» y la salud positiva de Scales, que vienen a poner el énfasis en la salud, desterrando el concepto enfermedad. Con estos pilares, en el año 2010, los preventivistas  Morgan, Davis y Siglo definen los factores y recursos que potencian la capacidad de los individuos, las comunidades y las poblaciones para mantener la salud y el bienestar y los denominan ACTIVOS PARA LA SALUD. Hace unas semanas y como comente en este espacio asistí a un Congreso Nacional de Crónicos en Barcelona, y pese a que su contenido fue meramente teórico, los visitantes expertos extranjeros, nos aportaron visiones desde los “activos de salud”. En estos momentos de cambio y nuevas perspectivas hay que hacer pedagogía, pedagogía y más pedagogía, apoyándose en la  psicología positiva. Para ello, la participación de psicólogos, sociólogos y la enfermería, como hilo conductor, cada vez se hace más necesaria. Activos para la Salud y Salutogénesis; emergentes en Salud Pública Mariano Hernán García. Profesor. Escuela Andaluza de Salud Pública

¿Socializar la salud o patologizar la sociedad?

Estamos en una sociedad hedonista, donde prima la búsqueda del placer, la satisfacción inmediata, y la incapacidad para tolerar las sensaciones desagradables, como el dolor, la incertidumbre o la frustración. Este es el veredicto más expresado por profesionales sanitarios, sociólogos y psicólogos. Nuestra sociedad está marcada por el afán de éxito, por la informática y las telecomunicaciones, donde prima más el Tener que el Ser, y donde el éxito en la vida viene condicionado por obtener un trabajo cómodo, bien remunerado y considerado socialmente, aunque en los últimos tiempos la exigencia para muchos se ha transformado en necesidad y ha llevado a que se conformen con “tener un trabajo”. En esta sociedad de vertiginosos cambios, el canon de belleza establece que tan solo los “cuerpos diez”, de figuras apolíneas, tienen éxito en todas las facetas de la existencia. La vida solo es de los bellos y de los ambiciosos. Pero la vida es algo más compleja que todo esto. En estas fechas plenamente navideñas, hemos de pensar menos en los cánones estéticos y revitalizar valores éticos y sociales, como la solidaridad, la amistad y “el compartir”. En este mismo sentido, es importante aplicar estrategias de educación para la salud en la población, para que los ciudadanos sean-seamos más conscientes de la transcendencia de la salud en todas las esferas, no sólo en la física. El cuerpo enferma; aunque la ciencia avance a pasos agigantados, el dolor sigue existiendo y la muerte es inevitable. Es cada vez más frecuente que en las consultas de los médicos aparezcan pacientes jóvenes aquejados de dolencias extrañas e injustificadas, que posiblemente obedezcan a estrés, trastornos de ansiedad o disfunciones socio familiares. Los ciudadanos de hoy en día quieren resolver todos sus problemas de manera rápida y eficaz, y los profesionales de la salud etiquetar cualquier disfunción aunque solo sea porque es distinta a lo que se considera “normal”. En la actualidad “la ciencia conoce casi todo”, “no nos puede doler nada”, nuestro cuerpo debe de ser una máquina perfecta y no nos debería estar permitido enfermar nunca. Situaciones normales de la vida las hacemos patológicas y emprendemos autenticas cruzadas contra ellas. La adolescencia, la menopausia o la disminución del deseo sexual que conlleva la edad, son situaciones que tratan de evitarse con las terapias actuales. Debe imponerse algo de cordura, pues una sociedad madura debe educar en múltiples principios de la vida, debe reforzar la estructura de la personalidad y ayudar al crecimiento individual y colectivo. La señal más inequívoca del fracaso de las sociedades occidentales, antes llamadas industrializadas, es el fracaso en la socialización de los ancianos, que han perdido su importante función de correa de transmisión intergeneracional. Este es el tipo de situaciones que debemos revertir, luchando por tener una sociedad madura y sana, una sociedad que se responsabilice de sus mayores, y que eduque a los más jóvenes en unos hábitos sociales y saludables adecuados. ¡Dejémonos de etiquetas y ayudemos a que cada cual desarrolle su principal faceta o don!