Atención Primaria

Los médicos de familia americanos nos dan lecciones

En el último congreso celebrado en Alicante sobre enfermos crónicos, ha presentado una conferencia el Presidente de la WONCA, un americano docente universitario que nos dice a los médicos españoles lo buenos que somos. ¿Hablaba él, o lo hacía el Presidente de SEMFYC? El  Presidente de la Sociedad Española de Medicina Familia y Comunitaria (SEMFYC) aparece hoy en la prensa del sector en múltiples fotos con el Presidente de la Asociación Mundial de Médicos de Familia (WONCA), para marcar territorio y dejar bien claro ante la comunidad científica que sólo esta sociedad, SEMFYC, es la avalada por esta organización mundial. Recuerdo cuando otras sociedades científicas españolas del primer nivel, reclamaban con el aval de la entonces ministra de Sanidad, Conferencia de Decanos y FACME, el estar presentes en este foro internacional y cómo SEMFYC y, especialmente su Presidente, se oponían a ello, dando como única argumentación que para eso estaban ya ellos, en palabras exactas “Wonca es SEMFYC y SEMFYC es Wonca” (Redaccion Médica 8 nov 2011: www.redaccionmedica.com/edicion/2011-11-08). Pues bien, efectivamente sí que están, como lo demuestran las cientos de fotos que hoy invade la prensa del sector, donde se les ven juntos a ambos presidentes. Pero lo que me llama la atención es que Richard Roberts (tiene nombre de galán cinematográfico de los años 40, quizá por eso la noticia suena tanto a teatro), profesor de medicina de familia de la Universidad de Wisconsin, nos de lecciones a los médicos españoles y comente perlas como, “ustedes, los médicos de familia españoles son muy buenos, resuelven muchos problemas y tienen una Atención Primaria maravillosa”, traducido a nuestro idioma. Está claro que este compañero americano no vive precisamente en el mejor país de la AP, también es cierto que su experiencia es docente y universitaria y no puede compararse al día a día de un médico de familia de cualquier centro de salud español. Pero claro, con las declaraciones anteriormente mencionadas del Presidente de SEMFYC, va a ser que no es la Wonca la que piensa eso, sino SEMFYC, ya que son la misma cosa. Qué alejados vivimos los dirigentes de sociedades científicas (los que lo fuimos y los que lo siguen siendo) y organizaciones  profesionales de la realidad cotidiana y qué necesitados  estamos realmente los médicos de lideres con capacidad de innovar, pero con los pies en el suelo. Enlace a la noticia: www.redaccionmedica.com 

Atención Primaria: es la hora de actuar

Los políticos son, como decía Winston Churchill “políticos de diseño, unidimensionales y sin carga humana”. En ocho años hemos visto pasar 5 ministros por el Paseo del Prado, todos nos han recibido con una afectuosa sonrisa, y con las tan traídas palabras que alegran nuestros oídos: “¡Qué importantes sois los médicos de Atención Primaria, sin vosotros el SNS no podría seguir funcionando!”. En la práctica esto se ha traducido en cero propuestas, ningún compromiso, nula implicación…; porque entendámonos, los políticos son los que tienen que estar a disposición de la sociedad civil, y no al revés. “Bien están los buenos pensamientos, pero resultan tan livianos como burbujas de jabón, sino los sigue el esfuerzo para concretarlos en acción”.                          Quién así hablaba, hace más de dos centenarios, fue y será uno de los grandes ciudadanos asturianos y gran español, cuyas enseñanzas y sabiduría aún siguen vigentes: Melchor Gaspar de Jovellanos. Y no puedo resistirme a utilizar al bueno de Jovellanos para hacer una traslación de su conocimiento y perspectiva, trasladándolos a la España del siglo XXI, y aplicándolos al sector sanitario, y más particularmente a los médicos de Atención Primaria españoles.                          Jovellanos propició el espíritu liberal, que desembocó en las Cortes de Cádiz, y pese a ser un referente intelectual y moral  de su época, supo ser prudente, discreto y humilde, sabiéndose replegar a un segundo plano cuando las circunstancias lo exigían. Y es ese el espíritu de los médicos de familia de España. Discretos y prudentes profesionales, que con su trabajo, día a día, en las miles de consultas y centros de salud españoles, contribuyen a la mejora de la calidad de vida y de la salud de los ciudadanos. Somos casi 40.000 médicos de Atención Primaria, y qué poco se nota nuestro trabajo en el escenario sanitario. Gracias a nuestra labor callada y sacrificada, que va desde el aviso domiciliario, hasta la consulta programada, la de urgencia, la de cirugía menor, el diagnóstico precoz del cáncer o la demencia, y …un largo etcétera; miles de consultas médicas, la mayoría con contenidos sociales, frecuentemente vivenciales, de seres humanos dolientes.                          Hace unos meses se producía la escenificación en el Ministerio de Sanidad del Primer Foro de Atención Primaria, que presidido por la Ministra de Sanidad del Gobierno de España entonces, reunía a todos los profesionales implicados en el sector de la Atención Primaria: sociedades científicas, organizaciones colegiales, sindicatos profesionales, Administración Sanitaria…. Una gran expectación rodeó el encuentro, pues por fin el Ministerio de Sanidad y Política Social accedía, después de casi dos años de intenso debate, a reunir en su seno a la médula de los profesionales de la Atención Primaria. Algunos, como un servidor, de naturaleza pesimista (o quizá más bien realista), no albergábamos grandes esperanzas, quizá una foto institucional, alguna vaga promesa, o la verbalización de las consabidas reivindicaciones de los profesionales de la Atención Primaria desde hace más de 30 años. Otros, la mayoría, esperaban el anuncio de grandes decisiones acerca del primer nivel, el incremento de la inversión, el mayor protagonismo de los médicos de familia, el cese de la burocracia administrativa en nuestras consultas, la apuesta por la autogestión… y un largo etcétera.                          La realidad nos dio la razón a los más cautos, es más, por no haber, no hubo ni foto institucional con los responsables máximos de la Administración Central (o sea, que también nos equivocamos en ello), y por tanto, la vaga promesa de una solución que se traspasa al futuro, se convirtió en un pensamiento desdibujado y pueril de: “dentro de 5 años ustedes tendrán más recursos… y todos sus problemas los habremos mejorado”. Ahora una nueva etapa política se abre con el cambio de gobierno y también de ministra; aunque, de momento, parece que ni estamos en su pensamiento.                          Son muchas las aportaciones con las que los profesionales intentamos contribuir, desde nuestra visión real del día a día en la consulta, con propuestas claras y concisas a la Administración Central y a las Autonómicas, desde el profesionalismo, que es apolítico, y desde una perspectiva liberal, como lo es nuestra profesión; entendida como la entendía D. Gregorio Marañón, no como opción política, sino como una aptitud ante la vida. Algunos nos hemos atrevido a formular cambios estructurales en el SNS, cambios en el modelo retributivo de sus profesionales, la reorientación del modelo socio-sanitario al paciente crónico, la gestión por procesos desde la Atención Primaria, la aplicación del desarrollo profesional continuo con implantación de modelos de re-certificación de competencias periódico; e incluso un Pacto de Estado por la Sanidad entre los partidos políticos mayoritarios, con vigor a medio y largo plazo…                          Todo ello queda en las hemerotecas para estudiosos y curiosos, sin que hasta el momento sirvan para aportar cambios sustanciales en el “nervio de la profesión”, en vosotros, en mí mismo, los médicos de familia. Tendemos a culpabilizar al Ministerio, al Consejero Autonómico, a los Sindicatos, a las Sociedades científicas… y a cualquiera que entendemos que nos representa, sin reparar que somos nosotros y sólo nosotros los que tenemos la llave de la solución. Todos y cada uno de nosotros, todos vosotros, con vuestro denodado trabajo del día a día, con vuestra ilusión, con vuestra dedicación, con vuestro conocimiento, sois, somos, los que tenemos las claves.                          Los políticos son, como decía Winston Churchill “políticos de diseño, unidimensionales y sin carga humana”. En ocho años hemos visto pasar 5 ministros por el Paseo del Prado, todos nos han recibido con una afectuosa sonrisa, y con las tan traídas palabras que alegran nuestros oídos: “¡Qué importantes sois los médicos de Atención Primaria, sin vosotros el SNS no podría seguir funcionando!”. En la práctica esto se ha traducido en cero propuestas, ningún compromiso, nula implicación…; porque entendámonos, los políticos son los que tienen que estar a disposición de la sociedad civil, y no al revés.                          Las centrales sindicales han perdido el norte y siguen ancladas en un sindicalismo decimonónico de lucha de clases, producto del evolucionismo social,

Bioética y Humanidades Médicas

El ser humano observado en su más profunda esencia, requiere de un pensamiento “politeísta”, que solo se puede tener a través de la combinación de lo empírico y lo analógico. El pensamiento cartesiano que inunda toda la era moderna conlleva un desarrollo científico-técnico, en contraposición a un empobrecimiento del resto de los saberes y conocimientos de las ciencias humanas.   En los tiempos que corren esta situación cientifista llevan a situaciones delirantes, como el diagnóstico y manejo de muchos enfermos a través de ordenadores y máquinas robotizadas que no requieren en absoluto de la presencia y el análisis humano. Hace unos meses contemplábamos con estupor cómo en un famoso hospital norteamericano un engendro robotizado, dotado de movimiento, realizaba las visitas a los pacientes ingresados en dicho hospital. Todos los datos los remitía a una central de análisis, desde donde se ejecutaban todas las acciones. Los pacientes entrevistados manifestaban su asombro, y dicha situación les parecía salida de un libro de Asimov. Sería interesante preguntarse qué es lo que puede aportar dicho ingenio informático a un paciente moribundo terminal, a una decisión crítica en bioética, o simplemente al consuelo del dolor humano.   En esta época de ciencia y empirismo a ultranza, valores profesionales como la ética, la deontología, la compasión y el respeto, han dejado de existir para dar paso a la biología molecular, la cirugía microscópica, y un largo etcétera. Cuando un ser humano está enfermo, aparece todo un cortejo de sensaciones y emociones muy diversas, desde el miedo a la muerte, la ansiedad, el aislamiento, el rechazo, etc. El despertar de estas emociones sólo puede ser manejado y contrarrestado a través de la habilidad y destreza de un profesional sanitario, cualificadamente técnico y humanamente sensible. La pérdida de valores profesionales conlleva una pérdida ostensible del compromiso del profesional con el ciudadano. La relación médico-paciente se establece en un marco de confianza, donde la comprensión, el respeto y la lealtad son la base. No se puede ejercer una medicina integral sin un compromiso serio y decidido, que se sustente a su vez en unos valores profesionales humanísticos.   VIDEO: Entrevista a Julio Zarco. Médico de familia humanista. Conoce la historia del médico rural a caballo Pincha en la foto o accede a través del enlace: http://www.semergen.es/semergen/video-14127-14125