Atención Primaria

La investigación en enfermería: ASOMIEN

A día de hoy la enfermería demuestra cada día más que trabaja según la evidencia. Sus cuidados se basan, no sólo en la experiencia, sino en el conocimiento, y da un paso más en el avance de su profesión. De ello se encargan profesionales que, agrupados en sociedades científicas, se preocupan no sólo de su propia formación, sino la de sus compañeros de profesión. Entre ellas ASOMIEN (Asociación madrileña de investigación de enfermería), que hoy os presentamos. Una organización científica y profesional, sin ánimo de lucro, dedicada a  promocionar y fomentar la investigación en enfermería en todos sus ámbitos y a incrementar la formación y el conocimiento sobre la misma. Su Presidenta, Dña. Ana Mª García Pozo da buena muestra de ello. Entre sus objetivos se encuentran: Desarrollar estrategias y recomendaciones con el fin de garantizar la presencia de la Investigación en Cuidados en todos los ámbitos de la salud, promover la actividad investigadora de los profesionales de enfermería sustentada científicamente, respetando los principios éticos pertinentes, favorecer el desarrollo de líneas de investigación estables y potenciar la formación de las enfermeras en investigación colaborando en la definición de competencias y contenidos docentes. Sus socios podrán leer los sumarios de las Revistas Nacionales e Internacionales de Enfermería, pedir aquellos artículos que más le interesen,  acceder de modo on line a asesoría metodológica y formación en investigación, estar al día en Convocatorias de financiación de proyectos, Jornadas y Congresos de ámbito nacional e internacional, así como  Cursos de formación en investigación. En el enlace de su página web http://www.asomien.com/ podréis contactar y profundizar en su conocimiento, así como ver los pasos necesarios para hacerse socio.  

Una “escuela de liderazgo” para garantizar el profesionalismo médico

Son muchas las áreas de mejora y de desarrollo de la Atención Primaria de Salud (APS) en el futuro inmediato. Estamos ante una situación sociopolítica tan crucial y determinante como la vivida hace 30 años en la reforma política española, por ello debemos tener la misma generosidad de miras y la misma valentía y creatividad para reorientar el modelo sanitario de nuestro país hacia una APS consolidada, flexible, resolutiva y motor del SNS. En esta situación, igual que lo sucedido en épocas pasadas, la intervención de los profesionales es crucial. Se necesita una reactivación del profesionalismo médico, para recuperar el liderazgo no sólo clínico, sino organizativo y estructural. No podemos cometer el gran error de la pasividad, la desidia y la desmotivación. Con ello solo conseguiríamos que las reformas que emprendan los poderes públicos, se realizaran a espaldas de los profesionales, auténticos motores del cambio. La paradoja de esta situación es que el modelo funcionarial establecido ha esquilmado y secado la cantera de líderes profesionales y por otro lado, los existentes son individuos de gran valía, que han dado lo mejor de sí mismos al sistema y a sus pacientes, necesitando un relevo generacional. Por ello resulta crucial la creación de una escuela de liderazgo, para facilitar la reforma y regeneración democrática de las instituciones sanitarias y ceder el testigo a las generaciones que nos suceden. Entre todos debemos atisbar el horizonte del cambio, concienciar y concienciarnos de que, aunque queda mucho por hacer, debemos trabajar en ello. La medicina familiar y comunitaria es una especialidad joven, enmarcada en un sector antiguo (la APS), y es ahora cuando más se necesita el impulso del trabajo bien hecho. Nada más lejos del objetivo de este proyecto de escuela de líderes que desechar lo construido hasta ahora, o reflexionar que tiempos antiguos fueron mejores, pero tampoco concluir de la misma manera que todo lo actual es lo mejor. Los médicos siempre nos hemos caracterizado por nuestro espíritu de servicio a la ciudadanía, nuestra capacidad para el cambio, la adaptación, la comunicación y esa combinación alquímica de científico y humanista, que nos hace ser peculiares en nuestras formas y modos. La reactualización del Juramento Hipocrático está por realizarse, y como afirmaba Maimónedes hace más de ocho siglos, “la medicina es ciencia, es arte y ante todo, compromiso personal”. Nos queda a los médicos de familia españoles demostrar a los ciudadanos y a nosotros mismos, que somos médicos buenos y buenos médicos, con ciencia, con arte, con aptitudes personales y, sobretodo, dignos de nuestra profesión.

Prescriptores de genéricos, ¿por convicción o por devoción?

En las dos últimas décadas, la incorporación de la prescripción de genéricos por parte de los médicos españoles y especialmente de los médicos de familia, ha sido una de las aportaciones más innovadoras para el desarrollo del sistema Nacional de Salud español. Este hecho, como se ha demostrado en otros países del entorno europeo y en Canadá, ha supuesto un cambio de cultura y paradigma del ejercicio profesional  médico. En el caso concreto de nuestro país, el esfuerzo realizado en políticas de medicamento genérico no se ha acompañado de la adecuada información y formación a los profesionales de la salud acerca de las ventajas, características e idiosincrasia de este tipo de fármacos. Entre las posibles justificaciones, podemos argumentar que la mayoría de la información recibida por el médico ha sido la realizada desde los centros gerenciales y con una visión excesivamente centrada en el ahorro de costes e incentivos, y mucho menos en la evidencia científica y aspectos farmacológicos. Tal es así que en un reciente estudio Delphy (2011) para determinar las variables que influyen en la prescripción y consumo de EFG por parte de médicos de Atención Primaria, casi un 60% de éstos confiesan tener dudas en conceptos ampliamente manejados en la prescripción con genéricos, tales como bioequivalencia y biodisponibilidad, estudios de coste/efectividad, diferencias en cuanto a los excipientes, y en concreto, los médicos de familia no definen con exactitud un perfil de paciente para la prescripción del EFG. Espero que la presentación que aquí os adjunto, nos ayude a disipar algunas de estas dudas e incertidumbres acerca del uso de genéricos.

El Reiki en los Centros de Salud de Madrid

  Paloma González Arribas es maestra de Reiki, formada por el método Usui-Reiki desde el año 1996, por la maestra Carol Sabick. Colabora con la Asociación Alaia coordinando sesiones de Reiki para grupos con pacientes de dicha asociación, desde sus inicios, durante 7 años. Pero sobre todo es una persona comprometida no sólo con su profesión, sino también con sus compañeros y seguidores. Actualmente su objetivo es dejar ver a los profesionales de la salud los beneficios de la técnica, como os informamos a continuación. El Reiki en los centros de salud El Reiki es una técnica de transferencia de energía positiva por imposición de las manos para promover la sanación. Técnica japonesa que trajo a occidente la Sra. Takata, a mediados del presente siglo, en la cual la Energía Universal pasa a través del practicante de Reiki, para inducir efectos benéficos sobre la propia energía del receptor, tanto a niveles físicos, como mentales y espirituales. Hoy en día son varios los centros sanitarios  que utilizan esta técnica por sus resultados, fundamentalmente relajación, cambio positivo en actitudes hacia la vida y sus problemas. Incluso en casos de enfermedad terminal, los receptores suelen sentir una mayor serenidad y paz. Hospitales importantes como Ramón y Cajal (Madrid) y Puerta del Hierro de Majadahonda (Madrid) utilizan esta técnica en diversos servicios. Ahora Atención Primaria quiere también  profundizar en esta técnica para usarla, no sólo con los pacientes, sino con los propios profesionales. Hablamos de cuidar al cuidador. En el Centro de Salud de Vicente Muzas (Madrid), una de sus profesionales, Paloma Gonzáles, maestra en Reiki ha iniciado en dicha técnica a un grupo de profesionales del mismo centro, de diferentes categorías, para poner en marcha unas sesiones en el propio centro para el resto de profesionales. Entre ellas  me encuentro yo. De esta manera pretendemos, no solo usar la técnica en Atención Primaria como complementaria del tratamiento convencional, sino también propiciar un ambiente de trabajo más armonioso, sereno, mejorando el estado físico y mental de sus trabajadores, sobre todo en estos momentos tan complicados en los que está inmersa la sanidad pública madrileña. La intención es finalmente poder utilizar la técnica incluso en el cuidado de los pacientes.  

Los chequeos rutinarios no sirven

Con este titular comenzaba el artículo Cristina G. Lucio en el diario El mundo, hace escasas semanas. Esta afirmación tan rotunda, derivada de las conclusiones de una revisión realizada por el nada dudoso Centro Cochrane, que hoy os adjunto, alertó y alarmó a la prensa, hasta tal punto que les llevó a contactar conmigo en busca de confirmación o parecer al respecto. Sin duda, el concepto de chequeo va muy asociado al de prevención; es decir, intentar detectar una anomalía antes de que aparezca, para poder tomar las medidas oportunas (el famoso refrán: más vale prevenir…). Pero ni todos los padecimientos son detectables de forma precoz, ni todos los chequeos son útiles para este fin. Por ello todo chequeo debe ir dirigido por un profesional y ante unas circunstancias determinadas, y no debe llevarse a cabo de forma aleatoria, ya que lo que se busca dependerá de cada persona en particular, del ambiente en que viva, de su tipo de trabajo y de sus antecedentes familiares, entre otros. El verdadero papel en la mejora de la calidad de vida de los pacientes no está en las pruebas que se realizan ni en chequeos incontrolados que tranquilicen sus conciencias, sino en la mejora de sus hábitos de vida. Sin duda hay determinadas enfermedades que pueden detectarse a tiempo, y en este caso, tratarse y solucionar el problema; es lo que en términos sanitarios y estadísticos se conoce como cribado rentable; es decir, vale la pena hacer una determinada prueba, ya que el resultado conlleva una serie de actuaciones encaminadas a evitar las complicaciones de la enfermedad y por tanto, mejorar la calidad de vida de la persona.  Pero en otras ocasiones no es rentable (no sólo desde el punto de vista económico), ya que, en primer lugar, hay pruebas que no son determinantes, de forma que ni un resultado positivo asegura la enfermedad, ni un resultado negativo la descarta. Este tipo de hechos puede conllevar un mayor estrés injustificado y la consecución de una cadena de pruebas diagnósticas muchas veces innecesarias, que influirían negativamente en la calidad de vida de los ciudadanos. Por tanto, ¿prevención en AP?, sin duda SI, pero individualizada y de forma racionalizada, y siempre basada en la evidencia. Referencia del artículo: General health checks in adults for reducing morbidity and mortality from disease. Editorial Group: Cochrane Effective Practice and Organisation of Care Group. 17 OCT 2012 Accede al artículo completo