Videos

El holograma de la vida: «celebrando en el hospital».

«Nuestra existencia como individuos está interconectada a través del tejido de la propia existencia. Los budistas llaman a este fenómeno “inter-ser”; es decir, todos formamos parte del cosmos, en un equilibrio armónico. De ahí que nuestra existencia no sea solitaria y aislada, sino que toda la red o tejido de la existencia está interconectado entre sí, y a su  vez con el todo. Físicamente esta es la teoría del holograma» Y en dicho holograma las relaciones son interactivas, de forma que participamos sin duda en su configuración: «Un antiguo proverbio sufí afirma que, “cuando un individuo desea con toda su fuerza algo, todo el universo conspira para que ese deseo se cumpla”. Este es el lema del iniciático texto: “El Alquimista”, del escritor brasileño Paulo Coello. Esta sabiduría ancestral, recogida por místicos de todos los tiempos, es reactualizada a través de la nueva psicología cognitiva, dotando al individuo del poder de creer que él, a través de sus pensamientos, puede condicionar su propia vida y la de los demás.  “La fe mueve montañas”, y esto es profundamente cierto; creer es vital para el ser humano, convirtiéndose la búsqueda de sentido en el verdadero motor de sus transformaciones» Estos párrafos entresacados del capítulo «El cuerpo y sus metáforas de mi libro «Ser y Estar sano«, reflejan la teoría. La práctica nos la muestra un relato conmovedor por su fortaleza, sensibilidad y carácter de la persona que lo vive en primera línea: Oihana. Sin duda un canto a la esperanza para muchos que aún están atrapados de que… «se puede» Este es su relato: «Celebrando en el hospital»   … y este, el video que nos recomienda Oihana tener presente a la hora de intentar salir… «Cómo te ven tus hijos cuando estás bajo el efecto de las drogas»

Apuesta por la responsabilidad: paciente experto

Los sistemas sanitarios paternalistas e hiperprotectores han demostrado ser más ineficaces e ineficientes, generando situaciones contradictorias para los pacientes, fundamentalmente en lo referente a su autonomía y responsabilidad. Aquellas sociedades que poseen sistemas sanitarios vertebrados en torno a sociedades civiles bien constituidas y que fomentan la cultura de la salud y la autoresponsabilidad, son  más maduras y por ello más eficientes. Ejemplos de estas últimas, se encuentran en países de tradición liberal y socialdemócrata como Reino Unido, Suecia o Canadá. España está a años luz de la situación idílica de estos países, ejerciendo todavía una influencia paternalista por parte de los profesionales y del propio sistema sanitario. Pese a ello, seguimos tratando de poner en marcha propuestas innovadoras, fundamentalmente en el ámbito de la Atención Primaria, para tratar de que el ciudadano, tenga más y mejor información y formación y lo que aún es más importante, que se responsabilice de su propia salud, para tomar sus propias decisiones. En este sentido las propuestas e iniciativas de “paciente experto”, han demostrado mediante evidencia científica, que obtienen mejores resultados, además de redundar en  la propia morbimortalidad de la patología. Los profesionales sanitarios debemos desplazar la responsabilidad y toma de decisiones directamente a los pacientes y/o sus familiares, para que ellos, desde su conocimiento y vivencia interna, sean capaces de movilizar recursos personales y grupales. Pero para ello es necesario asegurarse de que el “conocimiento” del paciente sea riguroso. El mayor “experto” en el devenir de una enfermedad determinada es el que la padece, y éste a su vez debe de ser capaz de facilitar los procesos de aprendizaje y educación para la salud de otros pacientes con su misma problemática. Las autoridades sanitarias y fundamentalmente el sector profesional, en especial los médicos y personal de enfermería, debemos facilitar los procesos de autocuidado y paciente experto, para que sean los propios pacientes, los que realicen la labor de información, formación y manejo de sus patologías desde la vivencia personal, irrepetible y única, del que tiene sus mismos problemas. Los médicos debemos de ser cada vez más conscientes de nuestro papel de “formador de formadores”, de facilitadores y comunicadores con nuestros pacientes. Pienso que la labor médica de los próximos años debe de orientarse hacia el rol de “coaching” terapéutico, en beneficio de tener más ciudadanos responsables y capacitados y menos pacientes sumisos e ignorantes. Informémonos cómo, porque nosotros también somos enfermos: paciente experto: una sesión sobre obesidad:

La voz de Anna Frank, más actual que nunca

Durante estas últimas vacaciones he pasado unos días con mi familia en los Países Bajos, disfrutando del fresquito de los “polders”, sus extensos paisajes verdes y alguna buena, nutritiva y atrevida cerveza. En Ámsterdam tenía planificado, dentro de mi calendario de visitas disfrutar de pintores como Rembrandt, Vermeer y Van Gogh y acudir a la casa donde vivió Anna Frank, y así se cumplió. Cuando era niño leí por primera vez el “Diario de Anna Frank” y me impresionó que una niña de la misma edad que yo tenía por entonces, (unos 13 años), contara con tanta madurez su experiencia de vivir durante 2 años y 2 meses oculta en unas habitaciones-zulo, detrás de un armario de su casa. Anna, alemana huida a Holanda por ser judía, vive durante dos interminables años con su familia y otros 4 amigos durante la invasión nazi de Amsterdan. Desgraciadamente, fueron atrapados y todos murieron en los campos de exterminio, salvo su padre, que fue quien rescató el diario que su hija escribía día a día en la eterna oscuridad de su cárcel. El libro me impresionó tanto, que cuando mi hija cumplió 13 años, le regalé este mismo libro y a ella también le impacto la vivencia y el texto, que rezuma sensibilidad, imaginación, esperanza y también miedo y dolor. Ahora he podido visitar con mi familia, la casa de Anna Frank en Ámsterdam y mi impacto ha sido si cabe, aún mayor. Durante mi visita he recorrido en silencio sus aposentos, he respirado su aire y he visto con su luz. Me ha parecido ver las sombras de Anna andar en silencio por las habitaciones y susurrarme al oído alguna broma de una adolescente inteligente y con gran imaginación. En su cuarto, múltiples dibujos y fotografías la decoran. Es la habitación de una adolescente donde se pone de manifiesto sus pasiones, sus ilusiones. En el caso de Anna, su pasión, el arte y el cine. Fotografías de actores y actrices de la época decoran las tristes paredes junto a dibujos y esculturas de Leonardo y Miguel Angel. Anna, estaba enterrada en vida y su pasión por la literatura y el arte mantuvo viva su ilusión, sus esperanzas y sus ganas de vivir. Anna además de su diario, escribió muchos relatos, cuentos y hasta una novela, y la madurez y estructura de los mismos, son dignos de una experimentada y madura escritora. Salimos de su casa, con el alma sobrecogida, con un poso de tristeza y a la vez con el sentimiento de que Anna era un alma grande y que el ser humano es capaz de superar cualquier adversidad. Los psicólogos modernos lo llaman “resiliencia”. La prensa local de Holanda anuncia las elecciones en una semana y habla sobre el crecimiento de los movimientos nazis, el auge de la extrema derecha, que persigue a cualquier ser humano, animalizando a las personas y los múltiples atentados a la libertad de expresión y de conciencia. ¿Qué está pasando en el mundo?, cómo es posible que miles de personas nieguen el Holocausto, o lo que aun es peor, lo justifiquen. Cómo es posible que se atente con violencia contra los que no son de tu país, tu religión o tu pensamiento, ¿no hemos aprendido nada en tantos años de dolor y sufrimiento?. Pienso que la voz de Anna debe de ser más escuchada que nunca, pero sobretodo, debemos hacer un profundo examen de conciencia, pues la sombra oscura y ponzoñosa de la intolerancia y la violencia se están apoderando de nuestra sociedad. Ahora, más que nunca, hay que luchar contra lo inmoral, lo éticamente deplorable y lo inhumano. El cinismo del ser humano ha llegado a sus más altas cotas y mientras podamos marchar de vacaciones, merendar en la pizzería, comprar nuestra ropa de marca y jugar a la play…, ¿qué más nos  da lo que ocurra en el mundo?. Afortunadamente siempre habrá una Anna Frank para enseñarnos el camino. Acércate a su historia:

El sabueso más mediático de Holmes

Una buena forma de escapar, en estos días duros con consultas espesas, tras el merecido descanso estival. Es una tónica general en mi vida que cuando me siento cansado, agotado y exhausto mentalmente, “reseteo” mi cerebro, con alguna lectura amena, divertida, ligera. Cuando era niño, hace ya muchos años de ello, fue una práctica que aprendí de manera espontánea. En aquellos años llenaba mi tiempo entre exámenes con las lecturas de las aventuras de Mortadelo y Filemón, o bien disfrutando de las aventuras de los héroes de Marvel, ahora puestos de moda por sus versiones cinematográficas. Mis héroes preferidos eran Spiderman y Namor “príncipe de los mares”. Esas lecturas me relajaban y tenía la sensación de que ”me abrían hueco en el cerebro”, para poder seguir metiendo ideas, conceptos, definiciones.   Sigo teniendo esta costumbre infantil, pero ahora mis intereses, se centran en otro tipo de literatura, fundamentalmente relato fantástico, novela negra y mucha ciencia ficción. Por eso, en estos días he leído una novela del inefable detective Sherlock Holmes, personaje mítico que ha crecido junto a nuestros sueños, creado por el británico Arthur Conan  Doyle. La novela en cuestión es “El sabueso de los Baskerville”, un relato de intriga, de tensión y sobretodo muy atípico de Doyle. Este relato narra las extrañas y misteriosas muertes de una saga familiar, los Baskerville, en las garras de un monstruoso sabueso negro, que aparece en los páramos Británicos.  Como comentaba, existen varias cuestiones atípicas, en los relatos de Holmes. La primera de ellas es que Doyle, cansado de la excesiva fama de su personaje, elevado a la categoría de mito y después de haberlo tratado de “liquidar” literariamente, en algunas de su novelas, deja su protagonismo al Dr. Watson, el eterno secundón de la saga literaria, de tal suerte que Holmes ejerce un rol de tutor o mentor de su sagaz ayudante, siendo éste el protagonista. La otra cuestión extraordinaria que presenta este relato es que es la única novela de Doyle donde se respira cierta atmósfera sobrenatural y terrorífica. Este relato transgrede las normas del suspense y la intriga y recala en el relato fantástico, más del estilo de Poe. La descripción del terrorífico sabueso y mucho más, de la atmósfera y clima que precede su aparición, son de una maestría sin igual. Recomiendo la lectura de este relato, pues se puede disfrutar, no sólo de la historia, sino del estilo consumado de su autor. Es curioso observar cómo algunos médicos escritores han sido sagaces narradores, quizás por la finura de sus percepciones y sin lugar a dudas por su conocimiento del ser humano. Doyle como médico, nos disecciona personajes, situaciones y caracteres con la habilidad de un clínico, narrando su historia clínica. Otros ejemplos a destacar, Chejov, Baroja, o incluso recientemente Lobo Antunes, que fueron buenos médicos y mejores narradores. Te dejo con parte de la historia, si quieres adquirir el libro pincha en la portada o aquí.

El cielo también necesita quien le defienda: Rafael de Sanzio

Ya he comentado en varios apartados de este blog que soy un auténtico enamorado de la obra y vida de Leonardo y de Miguel Ángel, por su originalidad y fuerza expresiva, quedando otro gran artista como Rafael de Sanzio, relegado al tercer lugar en mi humilde escala de grandes protagonistas del arte. No es una cuestión de valoración artística o técnica, sino simplemente una cuestión de gustos. No obstante, me acerque a disfrutar este verano de la exposición titulada “el último Rafael” en el museo del Prado y pude comprobar de primera mano la originalidad y fuerza creadora del maestro italiano. Pese a que en el imaginario colectivo o al menos en el mío propio, asocio Rafael a sus madonnas, mi interés se centro en otro tema.No hay lugar a dudas que las maravillosas Vírgenes y Sagradas Familias de Rafael están llenas de ternura y sutileza expresiva, solo tienen que contemplarse con arrobo “la Virgen de la rosa”,”la perla”y tantas otras realizadas por él, como por sus alumnos más directos, tal es el caso de Giulio Romano. Rafael, es quizás el artista del Renacimiento que, muy al contrario de la soledad e individualismo del maestro Leonardo o de Miguel Ángel, tenía un taller activo que daba cumplida cuenta de múltiples encargos. El maestro supervisaba todas las obras, pero sus discípulos participaban de una manera muy activa en el proceso creador. Como digo mi interés se centra lejos de las Sagradas familias, las Vírgenes, los retratos, etc. Lo motiva, la percepción de una gran fuerza plástica unida a la simbología poderosa de un gran mito de la tradición judeo-cristiana. El cuadro se pintó en el año 1518 y se titula “San Miguel”. Es un cuadro de unas grandes dimensiones, que se expone de manera permanente en  el museo del Louvre. La escena es sencilla, San Miguel Arcángel, pisotea al diablo y alza su lanza para ensartarle en el suelo. Esta es, en la iconografía cristiana, la imagen más simbólica y constante en todas las imágenes y representaciones del guardián de los cielos. Lo que me llama la atención de este cuadro no es la composición temática, sino la expresividad de los protagonistas y su aptitud corporal. Miguel ocupa en la jerarquía celestial, la máxima representatividad, pues es el que vela por la ley y el orden e impide que los asuntos del cielo (es decir el mundo espiritual) irrumpan en el mundo material  y físico. En cierto modo el Arcángel San Miguel, es el “jefe de los  Ángeles”, la mano ejecutora de Dios, su “guardaespaldas  celestial”, él ejerce el control sobre el resto de las huestes celestiales. Cualquier distracción de Miguel lleva a las fuerzas del mal a eclosionar en el mundo, a sembrar el mal, a adueñarse de la tierra y de los humanos. Dios confía en Miguel y éste pastorea los planos espirituales, generando orden. En la escena referida, Rafael, nos muestra a un Miguel, que llega volando enérgicamente desde los cielos superiores, desplegando sus amplias alas, alas que tiene la curiosidad de pertenecer al género aéreo (de ahí las plumas aladas de los Ángeles) y  a la categoría acuática (en los bordes superiores de las alas aparecen escamas como los peces). Miguel  vislumbra desde las alturas al diablo y se lanza en picado sobre él. El desplegar de sus alas es tan potente que el aire al desplazarse, lanza un fuerte zumbido que alerta al demonio. Cuando este mira hacia las alturas, ve la imponente figura de Miguel, lanzándose sobre él, con inusitada fuerza. Está tan cerca, que el propio Arcángel le impide ver el cielo, el diablo tropieza y cae. Ese tropiezo del señor de los infiernos, hace que Miguel tenga que rectificar en el aire y torsionar su cuerpo, en una descomposición de gran dificultad. Miguel, alza su lanza con fuerza, lanza su pierna derecha con el ánimo de aplastar al diablo y retuerce su figura para rectificar en el aire su posición, para ensartar con energía a su eterno enemigo. Esta es la escena y suponemos el final…, aunque éste es un pequeño diablo y no Belcebú, su dueño, pues de haberse producido esta escena entre Miguel y el príncipe  de las tinieblas, ahora el mal estaría erradicado. Miguel ha acabado ensartando a un diablo más a las órdenes de Lucifer y continúa eternamente una y otra vez, hasta la eternidad, repitiendo esta escena, sin principio ni fin.  Os quedan pocos días para apreciarlo en directo (hasta el 16 de septiembre), aunque os dejo con un aperitivo que os haga levantar de la silla para no perdéroslo.