Un toque personal

El dolor sin sentido… “Sufro de fibromialgia”

El dolor es un síntoma que se podría comparar con un poliedro que presenta muchas caras, tiene componentes biológicos, sociales, antropológicos, culturales y psicológicos. El dolor es consustancial al ser humano y a la propia vida. No hay vida sin dolor; el dolor, en sus múltiples variedades, nos hace humanos, por ser una manifestación de la propia realidad humana y también, por qué no decirlo, de la misma finitud de la vida. El tipo más frecuente de dolor y que va unido a la manifestación sintomática de los procesos morbosos, es el dolor físico. Existen muchas variedades de dolor físico, en función del compromiso de estructuras viscerales, músculo-esqueléticas…. Es por ello, que tenemos dolores viscerales, dolores neuropáticos, dolores centrales…. El dolor se convierte en un signo que delata que algo no funciona bien. Por eso, en todas las escuelas de medicina, y desde tiempos inmemoriales, se enseña a los alumnos que, por definición y en principio, el dolor no debe suprimirse de entrada, al menos hasta que diagnostiquemos su origen. Si hay unos pacientes expertos en dolor son los enfermos de fibromialgia, como así lo manifesté en las últimas Jornadas de la Liga Lire. La palabra fibromialgia (FM) significa precisamente eso, dolor en los músculos y en el tejido fibroso (ligamentos y tendones). Son además pacientes en los que el dolor deja de tener sentido, ya que no se muestra como el signo de algo que funciona mal, o al menos hasta ahora no lo hemos sabido descubrir, por eso estos enfermos sufren un dolor mayor: el de la incomprensión. Nadie mejor que ellos para describirnos con su testimonio su devenir en el árido camino de su enfermedad

A mi edad, espero y tengo mucho que dar en la vida

El psiquiatra suizo Carl Gustav Jung afirmaba que en el desarrollo y discurrir normal del ser humano, es muy habitual que, en la edad media de la vida, se presente una crisis existencial, una «neurosis noógena». El ser humano, dedicado en la primera mitad de la vida a consolidar una biografía, apuntalar una profesión y, en definitiva, buscar el éxito, la solvencia económica…. se enfrenta a un vacío existencial cuando se contempla el otoño de la existencia y nuestro horizonte mortal. Según Jung, es aquí, en esta fase de la vida, donde el ser humano potencia sus cualidades más humanas y espirituales, aquí se producen las trasformaciones, las metamorfosis. Yo estoy en el ecuador de mi vida (al menos por probabilidad estadística), contemplo mis éxitos y mis fracasos, contemplo mi vida como una película donde los protagonistas van desapareciendo de escena, donde una vez más y con mayor nitidez que nunca, contemplo mi “YO” ramplón, mísero y convencional. Mi existencia se convierte en una gran cebolla repleta de capas superpuestas, pero en el fondo sigue estando el niño asustadizo, travieso y creativo. No tengo nada que perder, hay que zambullirse en la vida, hay que dejar atrás temores infundados y vivir, porque aún espero mucho de la vida, pero desde luego, lo que espero es saborear cada momento como si fuera el último, deambular sin rumbo por calles y campos, sentir la caricia de mi compañera, vivir la pasión de mis hijos piel con piel y sentir los latidos de mi corazón, como si una galaxia estallara en mi interior. ¿De qué sirve el éxito, el reconocimiento y la adulación?. Solo quiero SER, y agradezco y quiero a los que me permiten SER cada día. Nadie puede impedírmelo, el que lo intentara es porque No ES, y nada representa en mi SER.

Innovar no cuesta dinero

Sobre las declaraciones de Carmen Vela, secretaria de Estado en Investigación  Está claro que “todo depende del perfil desde el que lo mires”               Y que la «necesidad agudiza el ingenio»             Pero para innovar, la mayoría de las veces se necesita más a los que lo hacen, que al dinero Decía mi abuela que «sabe más un hambriento que 100 letrados», y ¡qué verdad encierra el refranero español!. Las últimas declaraciones a una prestigiosa revista internacional de la responsable de la investigación en España demuestran, además de poca sensibilidad, una falta de respeto irreverente a la ciencia que ella debe proteger, defender y promocionar. Dice que “sobran investigadores en España”, debe ser que por eso se van fuera de nuestras fronteras a investigar. Es momento de crisis y en estas situaciones se demuestra la grandeza de espíritu, la globalidad de la visión y lo creativo de la imaginación. Obligado te veas para creerlo, pero la imaginación humana no tiene limites.