FILOSINTESIS, LA FILOSOFIA DE LAS PLANTAS

En los últimos tiempos, mi atención se está centrando en el nuevo paradigma del humanismo ecológico o más bien tendría que hablar de la ecología desde una perspectiva integral y sistémica. Hace unos meses impartí una conferencia sobre la relación de la inflamación con la enfermedad mental. Este es una importante área que cada vez está cobrando una mayor importancia. En la preparación del material a impartir recupere un importante, novedoso y relativamente reciente concepto de la biología, la filosofía y el pensamiento en general: El ser humano es un HOLOBIONTE.

Este es un concepto amadrinado por la bióloga Lynn Margulis, a la sazón madrina del concepto Gaia y que establece que el ser humano es una comunidad de seres vivos en continua sinergia e interacción. El ser humano está habitado por millones de otros organismos, como hongos y bacterias que anidan en la macrobiota intestinal, en nuestra piel, e incluso en el interior de nuestras células. Esa enorme cantidad de material genérico interacciona de una manera interdependiente con nuestros propios genes ocasionando alteraciones, enfermedades o bien garantizando nuestra salud física y psíquica.

Un bosque también es un ser Holobionte pues en su conjunto es un gran organismo vivo con delicadas y complejas interacciones que le hacen ser un conjunto integrado y armónico. Un bosque no es solo los árboles que lo componen, es el sol, el agua, el terreno, los humanos y animales que se alimentan y viven en él. Esta visión integral, sistémica y profunda de la naturaleza se está imponiendo con potencia y rigurosidad, así como la denominada FITOSOFIA, es decir la visión profunda del mundo vegetal, como organismos altamente evolucionado que llevan millones de años acompañándonos sobre la faz de la tierra y que aún son unos grandes desconocidos. La forma de evolucionar, adaptarse, vivir y comunicarse del mundo vegetal aun es un gran desconocido. La observación atenta del mundo vegetal nos puede dar grandes conocimientos sobre nosotros mismos.

El filósofo Santiago Beruete ha dedicado muchas de sus obras a lo que él denomina FILOSINTESIS, es decir al conocimiento filosófico y espiritual del ser humano a través de la jardinería, el cuidado y la observación del mundo vegetal. Él lo denomina: “La espiritualidad y la filosofía desde el jardín”. Y es que el ser humano es un organismo evolucionado desde el mundo vegetal y nuestro interior sigue siendo verde, aunque la sangre haya sustituido a la clorofila. El ser humano es una planta entre el cielo y la tierra, con las raíces bien profundas en el humus y creciendo hacia la luz del sol, hasta nuestras huellas dactilares recuerdan las capas vegetales y nuestro tronco y extremidades son las ramas y tronco de un ancestral árbol. El espíritu humano se cultiva como un jardín y la vida florece como una bella flor que una vez marchita alimenta y germina en más vida. Convirtámonos en jardineros de nuestra propia existencia. Muchos lo han entendido así a lo largo de milenios, desde los epicúreos, pasando por el Ikebana, el budismo Zen o personalidades tan notables como Hermann Hesse o el maestro vietnamita Thay.

¿Me acompañas en esta exploración a nuestro jardín interior?