Salud y Sociedad

¿Será más fácil morir de gripe que de cáncer?

Es una realidad que los importantes avances en la ciencia y tecnología han contribuido de una manera clara a mejorar la calidad de vida de los países occidentales, logrando entre sus mayores logros la cronificación de patologías antes mortales, el diagnóstico precoz de  procesos complejos y el tratamiento eficaz de tumores, enfermedades infecciosas, patologías cardiovasculares, etc.. En definitiva, todo ello redunda en un aumento evidente de los años de vida de la población, con la repercusión que ello conlleva en el tejido social y económico de los países industrializados. Cuando leemos revistas médicas de prestigio internacional, es raro no ver un artículo donde figure el descubrimiento de la última diana terapéutica, el nuevo oncogén hallado, o la innovadora técnica quirúrgica no invasiva que, puestas al servicio de los ciudadanos, nos acercan más al mito eterno de Prometeo. Mi sorpresa ha sido mayúscula al leer en un reciente número de la revista Anales de Pediatría, un artículo titulado: “Brote de 22 casos de sarampión autóctono en la zona norte de Madrid”. Este interesante artículo describe el caso no anecdótico, ni aislado, de un brote de esta enfermedad infecciosa en la zona norte de Madrid y la contextualiza en otros brotes similares de otros lugares de España y de la Unión Europea. Como dato debemos ver que en el año 2006, saltaron las alarmas con un brote europeo de nada menos que 164 casos de sarampión. La magnitud de este hecho incuestionable, ha alertado a las autoridades sanitarias de los países de la UE y de España hasta el punto de adelantar la vacuna triple vírica en el calendario de vacunación infantil a los 9-12 meses, con la finalidad de garantizar mayores coberturas vacunales y fidelizar a la población. Como se puede observar, estamos ante un fenómeno de complejo análisis donde intervienen varios factores, como son los determinantes sociales y las nuevas tendencias anti-vacunas alentadas por las redes sociales. En España, estamos asistiendo a un fenómeno por el cual, a raíz de la “crisis de la gripe pandémica”, contemplamos un descenso en las coberturas vacunales ante esta enfermedad. En las vacunaciones estandarizadas en el calendario de vacunación, como la triple vírica, hepatitis, etc., observamos una reticencia a la cumplimentación, no sólo de los colectivos siempre resistentes como son determinadas étnicas, emigrantes no legales o colectivos marginales socialmente, sino lo que es peor, de ciudadanos españoles con un importante nivel de información, formación, o incluso nivel socioeconómico y cultural medio-alto. Este es el producto de un movimiento anti-vacunas, con gran carga ideológica y enmarcado dentro de los movimientos antisistema, que preconizan  la vuelta a la “naturaleza según Rousseau”, la lucha de clases del evolucionismo social, y que piensa que detrás de la salud están los instintos espurios de las grandes empresas multinacionales que comercian con nuestra salud a costa de grandes dividendos millonarios. Creo que es hora de poner cierta cordura profesional, basada como no, en la evidencia científica y la reflexión lógico-racional sobre este tema. Datos como el resurgimiento de patologías casi erradicadas como el sarampión son preocupantes, en la medida de que son indicadores de tendencias sobre las cuales hay que hacer una profunda reflexión en el marco de la Salud Pública y las medidas de prevención en AP. Las estrategias políticas son cruciales, pero no lo es menos la información y la cultura de la salud, con el fin de tener ciudadanos informados y formados, responsables de su propia salud y con sentido cívico del deber. Sería paradójico en nuestro tiempo morir antes de gripe, que de cáncer; no tentemos al diablo, y sigamos que siga siéndolo en el futuro. Publicado en Gaceta Médica, 22 de junio de 2012

La opinion del paciente 2.0

Ojeando y ojeando distintos blogs de pacientes, encontré éste que aquí os adjunto, y aunque es de hace unos años, al conocer una idea similar en nuestro país (opina de tu médico en masquemédicos.com), he creído conveniente resaltarlo en mi blog. Me llama poderosamente la  atención, algunas opiniones que se vierten en dicho blog, sobre la acción llevada a cabo en el Sistema de Salud Británico, donde a través de una web, se deja la posibilidad de que los ciudadanos opinen acerca de la calidad de los servicios hospitalarios, planteándose la idoneidad y la pertinencia de esta acción. Según se refiere, el siguiente planteamiento será sobre los servicios de Atención Primaria y los médicos de familia en particular. Es curioso que se diga además  que la Administración española copia insistentemente las ideas británicas, pues con respecto a la Atención Primaria, los médicos británicos tienen el control de la gestión de todo el Servicio de Salud. Ojala los médicos de familia españoles, pudiéramos decir lo mismo, nada más lejos de la realidad. No obstante, lo que el Gobierno Británico ha hecho es una encuesta  de percepción de la calidad de los servicios prestados, encuesta que en España ya se lleva realizando desde hace muchos años. Es indudable la valía que la opinión sobre satisfacción del paciente tiene en cualquier control de calidad, y también, como no, en el de los servicios sanitarios, sin embargo quiero llamar la atención sobre el cuidado que se debe tener en la forma de recoger dichas opiniones, pues las posibilidades que da Internet de difundir rumores, calumnias y opiniones de todo tipo es grande, resaltado sobre todo por la protección del anonimato, de forma que si no se ejerce un control férreo sobre los opinantes o se establecen una normas mínimas de seguridad, no sirven de nada, y sí pueden ser muy dañinas. Para ello se pueden avanzar sistemas de registro a través del documento de identidad, hacer opiniones de los servicios recibidos y no tanto de las personas concretas, y garantizar las formas y buenos modos en la expresión de las sugerencias y opiniones. El e-Health, para mí es algo más que una encuesta de calidad. La utilización de las redes sociales e Internet en el área de salud será determinante en los próximos años para garantizar la continuidad de servicios y de cuidados, sobre todo en lo que respecta a la atención a pacientes crónicos, en temas cruciales como la adherencia terapéutica, control de constantes, información-formación al cuidador, atención social, y un largo etc. En España, pese a estar a años luz de otros países como Canadá y los países del norte de Europa, existen novedosas aportaciones, sobre todo del País Vasco y de Cataluña. Aun así tenemos que hacer un importante esfuerzo por garantizar el apoyo complementario de este tipo de “asistencia on line”, junto a la asistencia convencional. No es cuestión de que Internet suplante la asistencia sanitaria personalizada, sino de que la potencie. La próxima década será una auténtica revolución en este sentido y en España si nos dejan a los profesionales, podremos participar de esta revolución.

Nuevos tiempos para la comunicación sanitaria

Todo el mundo es conocedor de la importancia y trascendencia de la comunicación en una sociedad altamente tecnologizada, donde las redes sociales, Internet  y la gestión de la información son los dioses a los que rendimos culto de manera inexorable todos los mortales del planeta tierra. En la actualidad, una adecuada y correcta gestión de la información, es capaz de mover a las masas y poner a la sociedad contemporánea en una situación no vivida hasta ahora. Al igual  que en el proceso de globalización la información y las nuevas tecnologías han sido cruciales, éstas también han facilitado grandes cambios socio-demográficos y culturales. En la actualidad millones de personas pueden realizar en más de 30 ciudades del mundo una “manifestación antisistema”, igual que se pueden derrocar gobiernos, como es el caso de la “primavera árabe”; y así mismo se puede educar, crear tendencias, modas, fabricar personajes mediáticos, hacer marketing, difundir ideas y un largo etc. En definitiva, la gestión de los medios de comunicación y de la información en general, es uno de los principales catalizadores del cambio social y cultural en los países occidentales. Quiero disculparme de antemano, pues mi caso es el de un profesional sanitario con funciones ocasionales como periodista y nada más lejos de mi intención que “usurpar”, las artes y oficios de esta distinguida profesión, tan crucial en la actualidad y al mismo tiempo tan mal valorada y percibida por nuestra sociedad. Pero es desde este interesante observatorio que me ofrece ser médico metido a “cronista sanitario”, desde el que quiero realizar algunas puntualizaciones sobre la gran importancia de la información en la salud y, aprovechando que es noticia la toma de posesión al cargo como Presidente de la Asociación Nacional de Informadores Sanitarios (ANIS), de mi buen amigo y mejor periodista Alipio Gutierrez, expresar algún deseo en alto. Siguiendo la cortesía de felicitar al Presidente y a todo su nuevo equipo de gobierno y desearle los mayores éxitos en esta interesante empresa, espero que el buen hacer de Alipio y su gente posicionen a ANIS en lo que debería ser, es decir una institución de prestigio que tenga una triple misión: Por un lado, no sólo la de informar sobre todo aquello que acontece en la actualidad de un sector como es el socio-sanitario, sino lo que es más importante, facilitar conocimientos, destrezas y aptitudes a los estudiantes y periodistas acerca de la salud, la sanidad y la ciencia en general, en sus diferentes vertientes: asistenciales, investigadoras, de gestión, etc. Igualmente importante es acercarse a los profesionales sanitarios para trasmitirles la trascendencia que tiene la comunicación en el ejercicio de su profesión, y no hablo solamente cara a la relación profesional-paciente, sino a la dimensión social  del profesional sanitario, donde la comunicación, tanto verbal como escrita y electrónica, hoy en día se han convertido en herramientas fundamentales. Espero y deseo que ANIS adquiera un compromiso con la sociedad y ayude y colabore de manera activa en eso que muchos hemos dado en llamar “cultura de la salud” y donde la alianza estratégica entre sanitarios, educadores e informadores, sea algo más que una necesidad, que represente un objetivo prioritario. Entre todos tenemos que colaborar a vertebrar una sociedad civil cohesionada y con un alto valor, no sólo ético y humano, sino saludable. Es mucho lo que queda por hacer, grandes las ilusiones y capaces los protagonistas. Sólo nos queda aprender de manera conjunta unos de otros y embarcarnos en una gran nave con un rumbo claro: una sociedad bien informada y unos informadores profesionales y éticos que trabajen en pro de sus propios valores, lo que sin duda tendrá su impacto en los valores de los ciudadanos a los que informan. Publicado en Gaceta Médica, 18 de junio 2012

Dediquemos tiempo a la adherencia terapéutica

Hace unas semanas participé en una mesa redonda en Contenidos de Salud, sobre  la problemática de la adherencia terapéutica (ADT). En esta tertulia y desde una visión multidisciplinar, médicos de Atención Primaria, especialistas hospitalarios, enfermeros, farmacéuticos y la Administración Sanitaria, debatimos de una manera distendida y en profundidad sobre la importancia de la ADT en el proceso asistencial y sus implicaciones en la salud del paciente, en los costes socio-sanitarios y  en la seguridad. Pese a ser profesionales de distinta formación y disciplina, la unanimidad fue la tónica general. Interesantes fueron algunos apuntes que me gustaría destacar. Pese a que la mayoría estaba de acuerdo en la enorme importancia de que el marco organizativo asistencial facilitara los procesos de adherencia, el peso fundamental recaía en el profesional y muy especialmente en la enfermería y la oficina de farmacia. El protagonismo que cobra la enfermera en la gestión de los casos y en el control de la adherencia es crucial. Por otro lado se reivindicó una mayor generalización de la atención farmacéutica, para garantizar lo que es fundamental, una coordinación de todos los dispositivos sanitarios; y en este sentido la farmacia no deja de ser una dependencia sanitaria más, exactamente igual que el centro de salud o el hospital. Todos los asistentes, insistimos en la gran importancia de la coordinación para garantizar la continuidad de cuidados, y eso exige por parte de la Administración Sanitaria un esfuerzo como facilitador en la integración e imbricación de los ámbitos asistenciales. Ejemplos, como que exista una historia clínica unificada entre Atención Primaria y Hospital, es fundamental. Un tema que suscitó mucho interés, es el hecho de que el paciente debe de responsabilizarse de su propia enfermedad y, en definitiva de su salud y su vida. La visión paternalista de la asistencia sanitaria ya ha pasado a la historia, y debemos reivindicar una mayor potenciación de la cultura de la salud, con políticas decididas de prevención, promoción y educación para la salud. Las asociaciones de pacientes tienen aquí un protagonismo preponderante y no digamos en el autocuidado y programas como «el paciente experto». Los datos que baraja la Administración Sanitaria cuantifican que al menos  entre un 40-50% de los pacientes no siguen las indicaciones de sus profesionales de la salud; es decir, no toman bien sus medicaciones, no siguen los consejos higiénico-dietéticos, etc. Esta cifra es preocupante, pues impacta directamente en la salud de los ciudadanos. Con respecto a la aplicación de las nuevas tecnologías en la garantización de la ADT, las opiniones fueron más diversas. La mayoría indicó que los grandes avances tecnológicos en la comunicación no son aplicables hoy en día a los pacientes crónicos, pues en su mayoría éstos tiene una edad que dificulta el acceso al manejo de las nuevas tecnologías, no obstante, aplicaciones prácticas desde el teléfono móvil, pueden apoyar la labor de los profesionales. Aquí la figura del cuidador es fundamental, pues en muchas ocasiones es el nexo de unión entre paciente-profesional. Sin embargo esta figura no esta demasiado cuidada, sobretodo en cuanto información y formación. En los tiempos que corren de crisis económica la colaboración de las empresas privadas, junto a las Administraciones es fundamental en el desarrollo de programas de ADT, soporte terapéutico y socio-sanitario. Por todo ello, observatorios profesionales que  generen estudios con evidencia científica de los procesos de ADT (como el que os presenta el vídeo a continuación), se hacen imprescindibles. ¿Seremos capaces en nuestro país de aunar esfuerzos en un tema tan importante y generar conocimiento en un aspecto de tanta trascendencia?. Estoy convencido de que la generosidad y el buen hacer profesional se antepondrá a las dificultades para ello.  

Reflexiones entorno a la Troncalidad en medicina

Una de las premisas fundamentales del conocimiento científico es que éste debe compartirse. La ciencia siempre se encuentra en un continuo afán de simplificar, aglutinar y generar lazos entre el conocimiento, para facilitar la creación de teorías, hipótesis o estructuras estables que sirven de la mejor manera al conocimiento de la realidad. En este sentido, la propuesta de Ley de Troncalidad para la formación médica posgrado, es un claro ejemplo que ratifica lo anteriormente expuesto. La Ley de Ordenación de Profesiones Sanitarias (LOPS), en el año 2003, establece en su sección segunda, artículo 19, punto 2, que las especialidades en Ciencias de la Salud se agruparán cuando proceda, y siguiendo un criterio de troncalidad; es decir, buscando nexos comunes. En este sentido, la troncalidad puede definirse como el conjunto de competencias comunes a varias especialidades médicas, que permite la agrupación de éstas,  y de un proceso formativo durante un tiempo determinado. Este hecho inaudito en España, no lo es así en otros lugares, como EEUU, Reino Unido, Norte de Europa, etc. Por lo tanto, es un proceso ya vigente en otros países. Este proceso de aglutinación tiene varias ventajas: Diversifica la formación, para favorecer el aprendizaje en la resolución de problemas, desde diferentes perspectivas, según el grado de evolución o gravedad de un mismo problema de salud. Contribuye a la mejora de la continuidad de los cuidados en salud y en la coordinación interna y externa de los diferentes hábitos y equipos sanitarios. Facilita el desarrollo vocaciones, mediante la elección informada de la especialidad. Facilita las perspectivas del Desarrollo Profesional Facilita el trabajo en equipo, evitando luchas de competencias y mejora la cooperación Facilita la adaptación del especialista a los diversos ámbitos asistenciales. En definitiva, la formación se orienta más a la atención del paciente que a la enfermedad. Estas ventajas objetivas, no están exentas de grandes dificultades que pueden repercutir negativamente en dicho proceso. Algunas de estas amenazas son: Resistencia profesional Número elevado de especialidades Mapas de competencia heterogéneos Imposibilidad de agrupar en troncos a todas las especialidades Choque con el concepto clásico de especialidades procedimentales, quirúrgicas y médicas Orientación medicalizada de la troncalidad, lo que despierta susceptibilidades Complejidades organizativas de la formación y la acreditación Compartimentos estanco entre grado, formación especializada y Desarrollo Profesional Continuo (DPC). Riesgo de prolongación de los tiempos de formación de forma injustificada… Es una evidencia que el sistema de troncalidad adecua el sistema formativo a las actuales tendencias de empleo, a la tecnología sanitaria, al itinerario de los pacientes, y a la organización de la prestación de servicios.El sistema de troncalidad flexibiliza el sistema formativo favoreciendo la multidisciplinariedad, y la gestión de recursos humanos, en función de las necesidades. Para que esto sea así, se debe fortalecer el proceso formativo y las competencias finales, sin prolongar el tiempo final de formación. Sin lugar a dudas, deben existir competencias comunes, estancias comunes y compartir áreas en que el trabajo en común mejora la eficacia y eficiencia del sistema. Un punto fundamental a tratar es el que hace referencia al acceso a la formación especializada (MIR), donde se establece que, aparte de méritos académicos y profesionales, se establezca una prueba anual, de carácter nacional, donde se evaluarán conocimientos teóricos, prácticos, habilidades clínicas y comunicativas. Interesante es que se puedan establecer pruebas específicas por especialidades troncales. Además, tras obtener una puntuación determinada, se accederá a la formación troncal en un centro concreto; siendo posterior la elección de la especialidad. Derivado de todo ello surgen las Unidades Docentes Troncales, que pueden serlo para cursar la troncalidad, o también para cursar algunas de las especialidades del tronco. La elección de la especialidad se realizará al final de la formación troncal, valorando un 70% la puntuación mir, y un 30% la evaluación del período troncal. Dentro de la flexibilidad de la LOPS, en el artículo 23, se establece que los especialistas con, al menos 5 años de ejercicio profesional, podrán obtener un nuevo título en especialidades del mismo tronco, a través de una prueba que evalúe la competencia. La duración del período formativo y su programa, se adaptarán al currículo del aspirante, y será la Administración quien, ante la falta de alguna especialidad, convoque pruebas de acceso mediante “pasarelas”. Sin lugar a dudas, el proyecto de troncalidad es el futuro en la formación de especialidades, favoreciendo el conocimiento y comunicación entre todos los médicos del sistema. Ahora solo falta pasar de la reflexión a la acción; todos estamos comprometidos en ello. Enlace a informe troncalidad del CNE: http://ebookbrowse.com/documento-troncalidad-cne-pdf-d94762721