Práctica clínica

¿Ciencia en telesalud?…Desde mi experiencia

En estos días navideños, un buen amigo y buen médico me ha marcado como reto, manifestar en público mi opinión sobre un interesante artículo publicado el 17 de diciembre, en la prestigiosa revista médica BMJ. El estudio versa sobre la rigurosidad y evidencia científica de algunos programas televisivos sobre salud. Creo que desde sus primeras líneas atisbé las conclusiones, que como era de proveer,  revelaban que estos programas no basan sus no mensajes en la evidencia científica, sino más bien en otra serie de intereses más comerciales y mediáticos. Esta conclusión no me ha sorprendido,  desde el punto de vista que uno de los programas analizados es el americano “The Doctors”, un sensacionalista programa donde un equipo de galenos apolíneos descubren extrañas enfermedades y centran su atención en el área ginecológica y en aquellas patologías que a la mayoría de los ciudadano de a pie no le interesan por sentirse aludidos por los afectados, sino en todo caso por su extrañeza y alejamiento de la vida real y cotidiana. Como siempre, me gusta hablar desde la experiencia y por ello y sin menospreciar a la prestigiosa revista BMJ, que puede considerarse la biblia para muchos médicos, sí me gustaría salir en defensa de algunos programas y poner el acento de crítica en algunas publicaciones y en la mal llamada “evidencia científica”, detrás de la cual, en muchas ocasiones, no es ciencia todo lo que brilla, dejándose  también entrever algunos intereses no tan éticos y lícitos. Bajo mi criterio, entre los no muchos programas que introducen la salud en la emisión de las cadenas de televisión españolas,  solo hay un programa educativo dedicado a la promoción, prevención y educación para la salud; lleva un cuarto de siglo emitiéndose sin interrupción y tengo el privilegio de haberlo presentado durante casi medio año…“Saber Vivir”. La televisión pública tiene el deber ético y cívico de formar e informar a sus conciudadanos y eso es lo que se intenta cumplir programa a programa. En el tiempo en el que he formado parte de él, puedo asegurar que se trata de una emisión sin patrocinios, ni intereses económicos, pues su presupuesto sale de los Presupuestos Generales del Estado Español; aunque sin duda, sí existe la presión de las cifras de la audiencia. Todos los mensajes que en él se vierten surgen del minucioso análisis de un equipo de redacción que, supervisado por los médicos que trabajamos en el mismo, autoriza su emisión y consensua qué y cómo se aporta la información  a la población, entre cuyas fuertes se encuentran revistas de prestigio médico y  entre ellas, Jama, BMJ…. Algunos compañeros de la profesión critican que se brinda mucho espacio a medicinas alternativas,  como la homeopatía y la fitoterapia. Puedo asegurar que no hay interés económico por medio, o al menos yo no lo he “evidenciado”, y sí el intento de dar respuesta a un interés cada día más creciente sobre la medicina no alopática o no convencional. Seguro que nuestros compañeros británicos  y del centro y norte de Europa no se sorprenderían de ello. Por lo tanto, la conclusión desde mi experiencia personal, es que se puede y se debe educar en salud a través de la televisión, siendo riguroso, científico y a la vez de forma  divertida y entretenida. Es posible que el gran público no conozca lo que muchos de los sanitarios sí sabemos, y  es que hay muchas editoriales médicas que publican los artículos de investigación previo pago de un precio establecido, no al alcance de muchos investigadores, por ciento…,o que muchos grupos de investigación están financiados por la propia industria farmacéutica que investiga un área para generar la necesidad del médico prescriptor de una determinada molécula, o poner el foco de atención en una determinada patología… y que la evidencia científica surge de los ensayos clínicos o estudios de investigación que se publican, entre los que se encuentran todos ellos. Si somos honestos, y debemos serlo: ¿quién engaña a quien y quien es más riguroso en sus planteamientos?…. Sin duda, un interesante motivo para la discusión… pero será en otro post. Mientras, os dejo el artículo para que reflexioneis y opineis sobre él.. y lo hago con una impresión de pantalla del mismo, tal y como aparece en la web….¿os sorprende algo?

Los suplementos dietéticos sometidos a la evidencia de la ciencia.

Hace muchos años, los niños del siglo pasado, es decir yo mismo, nos criábamos a los pechos de nuestras madres hasta edades muy tardías. Recuerdo que había un amiguito mío que, aun teniendo 5 o 6 años, seguía dejando de jugar para ir al seno de su madre a alimentarse. Los efectos beneficiosos de la lactancia materna han quedado sobradamente probados científicamente. No ha ocurrido lo mismo con otros procedimientos que, durante muchos años, se han quedado establecidos como pautas de asistencia, aún sin basarse en la evidencia científica, sino más bien en la intuición empírica de médicos y pediatras. En este sentido, hubo unos años en los que se puso de moda indicar los aportes vitamínicos, o incluso los suplementos de hierro, aún cuando no hubiera ninguna evidencia científica para usarlos. Por eso me ha llamado poderosamente el presente artículo que traigo hoy al blog para vuestra lectura crítica, que aborda el tan criticado método de prescribir suplementos de hierro en niños de 2 a 5 años y ver qué efectos “benéficos” se obtienen. Aunque lo dejo a  vuestro criterio, ya os adelanto que en este metaanálisis, este tipo de prácticas empíricas no sale muy bien parado,…aunque quien sabe, si con los años, otros estudios aportan una evidencia en otro sentido; ya que la evidencia también cambia. Referencia del artículo. Evid Pediatr.2013;9:76. Documento original. Thompson J, Biggs BA, Pasricha SR. Effects of daily iron supplementation in 2- to 5-year-old children: systematic review and meta-analysis. Pediatrics. 2013;131:739-53 Accede al artículo completo, mediante este enlace

Tocando el corazón sin dejar huella

Recuerdo a los primeros cardiólogos hemodinamistas que vi en los quirófanos del Hospital Clínico San Carlos de Madrid. Sus habilidades prácticamente estaban centradas en la instauración de los marcapasos y la realización de cateterismos diagnósticos, que posteriormente dieron paso a las primeras angioplastias. Un amigo mío cardiólogo siempre repite una y otra vez que los cardiólogos clínicos son una especie en vía de extinción, pues todos los residentes se sienten profundamente atraídos por la “magia del corazón” y por la intervención directa sobre el órgano cordial; y esto en parte es cierto. Durante la primera semana del mes de octubre se celebró en Madrid una Jornada Internacional del curso TEAM 2013 (Curso Internacional de Terapia Endovascular y Miocárdica) sobre cardiología invasiva, o como más sutilmente se menciona, cardiología hemodinamista. Desde mi punto de vista, son sorprendentes los grandes avances que se están produciendo en este sentido, incluso para alguien tan extremadamente clínico, como yo. Me han sorprendido dos noticias de gran calado práctico. Una de ellas, es la utilización de una vía alternativa para realizar la denervación renal en la hipertensión resistente. En esta nueva vía, que es la radial, conseguimos que el paciente pueda marcharse a casa, sin necesidad de ingreso hospitalario, con lo que supone de minimizar las molestias al paciente y el ahorro de costes que esto supone. Por otro lado, otra de las novedosas noticias que se desprenden de este interesante encuentro, es la innovación en la colocación de stents endoarteriales. Los primeros stent han sido metálicos y en los últimos años se han añadido medicamentos para evitar la proliferación vascular y generar una vasodilatación más permanente. La última generación de stent son de material biodegradable, es decir que una vez insertados, al cabo de 2 años desaparecen de la luz arterial y dejan permeable la misma, sin ningún residuo que pueda fomentar fenómenos tromboembólicos. Esta última generación, que en este momento supone un 10% de los stents instaurados, tiene su aplicación en pacientes jóvenes y con una gran afectación anatómica, pero abren un campo de estudio fascinante, en el manejo y tratamiento de la enfermedad coronaria. Visto así, no deja de ser como tocar el corazón, pasándolo de puntillas. Continuará el avance tecnológico, pero sin duda, seguirán siendo necesarios los cardiólogos clínicos.

Prácticas y actuaciones inefectivas en Atención Primaria

A los médicos de familia, que como yo llevamos ejerciendo muchos años en el primer nivel asistencial, nos invade en muchas ocasiones la incertidumbre acerca de si todas las actuaciones que llevamos a cabo están impregnadas de evidencia científica y son eficaces, es más, con los tiempos que corren hablaría de si son costo/eficaces para los pacientes y para el sistema sanitario. En muchas ocasiones en la consulta me ha asaltado la duda de si todo lo que hago es correcto, en primer lugar para el paciente, pero también para la sostenibilidad del sistema. Estoy convencido que si organizáramos una tertulia improvisada con un grupo de profesionales sanitarios, la inmensa mayoría dudaría sobre sus actuaciones y el grado de eficacia de las mismas. Por eso os presento los resultados preliminares de este estudio, que hasta ahora alcanza a más 200 médicos españoles, y que se desarrollará de forma más extensa, como una tesis enmarcada en el Máster de Salud Pública de la Universidad de Zaragoza. La autora de este novedoso estudio es la Dra. Liliana David,  médica y alumna de dicho máster , dirigido por el Dr. J. I. Barrasa, especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública en el Hospital Clínico Universitario de Zaragoza y profesor asociado de la Universidad en esa materia. Su título: «Prácticas inefectivas en Atención Primaria». Sin querer «destripar» el estudio antes de tiempo, debemos apuntar que un 40% de los médicos que han participado en el mismo, dentro de los que me encuentro yo mismo, pensamos que nuestras prácticas son inefectivas y que ello nos preocupa para garantizar la sostenibilidad del sistema. Os invito a leer este interesante estudio, que servirá sin duda para analizar críticamente nuestras actuaciones del día a día, pues para que el pensamiento y la ciencia progresen, se deben de realizar constantemente relecturas críticas de nuestras actuaciones, para siempre intentar mejorar. Para acceder a la presentación más desarrollada de los resultados preliminares, pincha aquí o en el título del estudio.

Cáncer de próstata…, la experiencia.

El  enfermo consulta por problemas puntuales al médico, pero este  ha  de conocer y contemplar la realidad del enfermo como un todo; en este caso, un todo disarmónico, sin obsesionarse con el síntoma. Es evidente que es el síntoma el que marca la directriz y la urgencia en resolver el malestar; entre otras muchas cosas, porque el síntoma produce disfunción, molesta, duele, imposibilita… A veces hay que tener en cuenta que la resolución del síntoma y la prevención de la progresión de la enfermedad, puede derivar en otros síntomas con mayor impacto en el enfermo, no atribuidos a la propia enfermedad, sino al procedimiento para su resolución. Es el caso del cáncer de próstata y del tratamiento que, en la mayoría de los casos se aplica: la prostatectomía. Hay que tener muy presente en todo momento al paciente y, en el caso de este tipo de pacientes, su relación de pareja y su vida sexual. El médico no debe limitarse a diagnosticar y tratar el cáncer de próstata, sino lo que representa en el enfermo, que no será lo mismo para uno que para otro. Debemos conocer los matices psicológicos y existenciales de cada individuo. Hay un mundo del enfermo que pocas veces se inspecciona. Nos interesa saber si es feliz, qué piensa de la vida, qué estructura de pensamiento tiene, si es creyente, si moviliza energías psicológicas y espirituales. Conocer su familia, su pareja, su entorno, sus motivaciones, sus anhelos, sus miedos… ¿Tenemos en cuenta realmente todos estos aspectos del ser enfermo?. Conozcámoslos mejor escuchando sus testimonios. (pincha en la imagen)