Política y Salud

La madurez en las asociaciones de pacientes es una realidad

De manera insistente escuchamos de boca de políticos, profesionales sanitarios y otros agentes, la importancia que tiene el paciente en el Sistema Nacional de Salud; es más, lanzamos una frase muy manida de tanto usarla, que es : “Pongamos al paciente en el centro del Sistema Sanitario”, con el sentido de hacer partícipe al ciudadano en su toma de decisiones, en su responsabilidad cara a su propia salud e incluso hacerle partícipe de manera activa en la planificación de las decisiones sanitarias. Durante muchos años hemos vivido en un sistema sanitario paternalista, donde el ciudadano y el paciente específicamente, era un sujeto pasivo al albor de las decisiones políticas y sanitarias, era un receptor pasivo que contemplaba desde la atalaya vivencial de su propia enfermedad, cómo se tomaban decisiones cruciales sobre él y su enfermedad mientras él solo podía acatarlas, aceptarlas y en muchos casos sufrirlas. En los países democráticos que poseen sociedades civiles vertebradas, los ciudadanos tienen un mayor grado de responsabilidad en la toma de decisiones, ocupando los movimientos ciudadanos, espacios reservados antes, sólo para las oligarquías políticas y los grupos de poder. Nuestro país necesita a menos políticos y a más movimientos civiles responsables, necesitamos una revolución en el movimiento asociativo español para tener ciudadanos cultos, responsables y autosuficientes, capaces de tomar sus propias decisiones en función del bien colectivo e individual, haciendo a ambos conciliables. Por eso me parece notable y de destacar el gran trabajo que está realizando la Alianza General de Pacientes (AGP), que está siendo sabiamente presidida porAlejandro Toledo y que aglutina a más de 350.000 pacientes con diversas patologías. En poco más de dos años la AGP, no sólo ha pasado a incrementar su número de afiliados, sino que ha  realizado importantes y trascendentales propuestas a las autoridades sanitarias de nuestro país. La última de ellas, a mi entender es de un gran calado y representa el punto de madurez necesario en el movimiento asociativo español para cambiar el paradigma de la cuestión. La AGP, de la mano de sabios juristas conocedores del sector sociosanitario, como Julio Sánchez Fierro, persona respetada con voz autorizada y conocedora del sector, ha lanzado en su última asamblea una iniciativa  para promover la regulación de los derechos colectivos de los pacientes, a través de una Propuesta no de Ley, que contemple la introducción de un nuevo título en la Ley de Autonomía del Paciente y añadir algún punto en la Ley de Enjuiciamiento Civil, a efectos de reconocer a las asociaciones de pacientes representativas la posibilidad de ejercer acciones colectivas en defensa del interés público o general. Esta acción jurídico-legal me parece de una importancia extraordinaria y situará el marco del desarrollo legislativo y normativo adecuado para que los ciudadanos y específicamente los pacientes, puedan ejercer su responsabilidad sobre sí mismos y sobre sus procesos. Creo que es momento de alegría y felicitaciones para todos, pero especialmente para la AGP y para Julio Sánchez  Fierro, que están liderando este cambio con su acostumbrada sabiduría, desde la prudencia y la visión de Estado. Ahora sólo queda que los Grupos Parlamentarios y las Administraciones Públicas otorguen  verdadera legitimidad a estas iniciativas. Publicado en Gaceta Médica 6 de julio de 2012

La red de centros de salud rurales de nuestra España

Hace unas semanas finalicé mi penúltima etapa del camino de Santiago, como habréis podido leer en nuestro blog, en “peregrino2.0”, y aunque después de sedimentar experiencias y vivencias me asaltan muchas ideas a la mente, no quiero dejar de pasar por alto, una cuestión que por deformidad personal, me ha estado acompañando todos los días del camino, y que quiero compartir con vosotros. Pateando los más recónditos caminos de esta España rural nuestra, desde el Pirineo hasta Galicia, pasando por grandes ciudades y pequeños pueblos y aldeas, siempre nos acompaña una tónica general, algo que no suele faltar por pequeño que sea el municipio: el centro de salud o el consultorio local. Es sorprendente que, incluso en las más inhóspitas y diminutas aldeas de España, siempre nos sale al encuentro un consultorio o centro de salud. La mayor de la veces están situados en la propia plaza del pueblo, acompañando a la Iglesia y al Ayuntamiento, símbolo del poder en la tierra de los sanadores (el poder social, el poder religioso y el poder de la salud). Es más, no creo que sea gratuita, ni mucho menos anecdótica esta situación privilegiada y preponderante. Alguien podría especular que “el ladrillo también pasó por la sanidad”. Y no lo dudo, pues así ha sido lo podemos deducir. Pero también creo que esta inmensa red de centros de atención primaria se debe al importante esfuerzo de las leyes estructurales y orgánicas que fundamentaron la Ley General de Sanidad del año 1986 y a todos los decretos que la hicieron posible: llevar la salud, hasta el más recóndito pueblo de España. Esta es una acción noble y loable, aunque ahora en un periodo de recesión económica y donde debemos mirar con lupa los recursos y el coste efectividad, es fácil caer en la tentación, de que es bastante probable que hayamos sobredimensionado esta magnifica red y deban realizarse reajustes organizativos. Sin ser mentira lo anterior y para hacer justicia histórica, deberíamos retrotraernos entre los años 1812-1900, cuando el impulso liberal español, fue capaz de conseguir grandes empresas sociales, por ejemplo la salud rural, las escuelas y la educación y pasando también por la creación de la peseta y el cuerpo de la Guardia Civil. En esta época de crisis, ¿seguirá imperando el espíritu y mirada de grandes hombres liberales capaces de impulsar nuestra Nación?. Está por ver; de momento, aconsejo a los peregrinos del camino que visiten las plazas de los pueblos con sus iglesias y sus centros de salud, la mayoría perfectamente integrados en la arquitectura de sus pueblos; aunque eso sí, vacíos, sin profesionales. Será que, como me decía un paciente: “con solo venir a consultorio, se me pasa el dolor”.

Dos líneas de trabajo, dos caminos por definir: camina con nosotros

Dos grupos de trabajo echan a andar en el Comité Asesor de Gaceta Médica. Como ya os anuncié en su momento, hemos echado a  rodar un grupo muy heterogéneo de profesionales, bajo la cabecera del Grupo Contenidos, un grupo de opinión y liderazgo, del cual quiero haceros participes, no sólo para informaros, sino porque me gustaría que a través de vuestras aportaciones, nos hagáis sugerencias, opinéis e incluso que discrepéis y discutáis, sobre todo aquello que debatamos. El martes día 12 de junio, nos reunimos 4 horas para debatir dos temas de interés: El modelo sanitario y el Desarrollo Profesional Continúo. Alrededor de la mesa nos reunimos profesionales de gran prestigio como Amando Martin Zurro, Maria Inés López Ibor, algún político como Manuel Cervera, profesionales de la información e industria farmacéutica. Las conclusiones las podéis leer en este enlace de la publicación “Gaceta Médica”, aunque os insisto en que lo que me importa con este post es que vosotros me aportéis vuestras opiniones y discutáis sobre las conclusiones que en ella se indican. Os adelanto que estos grupos han adquirido el compromiso de reunirse y trabajar para sacar varios documentos de posicionamiento con fecha de octubre de 2012 y que por ello, será muy importante todo lo que consideréis de interés que debería tenerse en cuenta. Aunque todas las aportaciones han sido muy interesantes, debatiéndose sobre qué tipo de modelo sanitario necesitamos en un escenario de crisis, si es razonable hablar de “pacientes crónicos”, la colaboración pública-privada,…espero que en breve podamos incluir vuestros comentarios, experiencias y sobre todo disertaciones al respecto. Espero verte pronto en la foto:

No molestar, médicos hibernando: ¿qué necesitamos para despertar?

¿Servirán los últimos cambios introducidos en la sanidad de nuestro país para que los sanitarios corramos el riesgo de la pareja de la foto?   En el sitio Treehugger salió publicada una interesante galería de animales que hibernan y que podrían despertarse a raíz del cambio climático, lo que traería nefastas consecuencias, ya que despertarían en un estado muy frágil pudiendo costarle la vida a muchos de ellos. En la foto, dos puercoespines hibernan.   Curiosa la conducta de estos pequeños mamíferos que pueden despertar súbitamente ante las variaciones del cambio climático. Me trae al pensamiento si nosotros, los médicos, mamíferos tambien con tendencia a la hibernación y al conformismo, podremos despertar de nuestro letargo ante los cambios y recortes sanitarios de nuestro país. Está claro que somos excelentes profesionales, bien valorados por los ciudadanos según el último barómetro del CIS, de los mejores médicos de Europa, pero nos cuelan goles por la escuadra de manera continua. Tendemos al aislamiento y cazamos solos como los grandes depredadores, no tenemos representantes eficaces y eficientes, pues ellos a su vez, cazan en otras junglas…,¿ que va a ser de nosotros, pobres erizos?. A veces el electroschock es el medio más adecuado para conseguir una respuesta cerebral. La terapia electroconvulsiva ya ha echado a andar, ¡despertemos!. ¿A quién necesitamos para demostrar que estamos vivos?  

Medicina ya es Master ¿y ahora qué?

En estos días hemos asistido a una grata noticia esperada y deseada desde hacía mucho tiempo. El Consejo de Universidades ha aprobado que la titulación de Medicina adquiera el grado de Master, exactamente igual que en el resto de  titulaciones que presentan un programa docente de créditos y desarrollo curricular similares. En aplicación de los Planes de Bolonia que homogenizan los contenidos docentes de toda Europa, Medicina junto a Arquitectura, eran las únicas titulaciones que sólo facultaban para la obtención del título de Grado, cuando por número de créditos y desarrollo, debían ser Grado y Master. Esta polémica y discriminación no fundamentada, conllevó una fiera protesta de la Conferencia de Decanos de España, de la Confederación de Estudiantes de Medicina y de cuantos estamos vinculados al mundo universitario, por creer que, una vez más, Medicina era la cenicienta de los estudios superiores. Después de protestas, manifiestos, reuniones ministeriales y presión mediática ya somos  Grado-Master, y mi pregunta es ¿y ahora qué? En estos días mi hija menor está realizando las pruebas de acceso a la Universidad y pese a que ella no quiere hacer Medicina, mi vinculación docente con la Universidad hace que reflexione sobre un tema que me preocupa poderosamente desde hace algunos años: ¿Estamos formando de manera adecuada a nuestros futuros médicos? En primer lugar debo decir que el proceso de convergencia europea de Bolonia no es la panacea de los problemas pedagógicos de la Universidad española. Temas fundamentales como la enseñanza centrada en el estudiante, fomento de las habilidades, las destrezas y aptitudes, tutorización cercana de los alumnos, etc., son  prácticas muy habituales en las aulas de Medicina desde hace siglos. El sabio judío español  Maimónides, argumentaba en el siglo XIII que “la Medicina era ciencia (conocimientos), arte (destrezas y habilidades) y, ante todo aptitud personal (aptitudes)”. Muchos grandes docentes de la Medicina española han dado muestras de lo recogido en Bolonia, desde Santiago Ramón y Cajal, pasando por Gregorio Marañón y Carlos Jiménez Díaz. Por otro lado, están aconteciendo hechos muy graves y cruciales para el desarrollo de la Universidad española y más concretamente de la Medicina. En la actualidad, cada capital de provincia quiere tener su propia universidad, existiendo más universidades que alumnos, los sistemas de acreditación de profesores por parte de  la ANECA sigue siendo discriminatoria para los docentes clínicos, el punto de corte para el ingreso en la Facultad de Medicina es altísimo y sin embargo tengo serias dudas de que ingresen los más capacitados; los contenidos teóricos siguen acaparando los programas, el reparto de créditos por asignatura sigue siendo muy desequilibrado, no existe evaluación de las competencias de una manera sistematizada y lo que me parece más aberrante, hemos sustituido a los pacientes por muñecos, a las consultas por simuladores virtuales y a los maestros docentes por tutorías electrónicas. En esta sociedad en la que estamos inmersos, el modelo de médico que buscan los ciudadanos es el llamado “modelo House”, es decir, profesional diagnosticador, que centra su actividad en los conocimientos y su eje de desarrollo es una suerte de “detective de enfermedades”, en vez de un “modelo humanista”, que centre su actividad en el eje conocimientos (médicos y humanísticos)-habilidades-aptitudes y cuyo desarrollo profesional avance en territorios como la gestión de la comunicación, la antropología, la sociología, la psicoterapia… Por todo ello y por asistir como espectador en la primera línea a una perversión de los estudios de Medicina, donde formamos a alumnos para que saquen brillantes calificaciones en el MIR, alumnos sin “urdimbre humana” para enfrentarse al dolor y/o a tecnócratas del conocimiento médico, en vez de a seres humanos capacitados para enfrentarse a la compleja realidad humana, señores Decanos ¿y ahora qué?…, bajo mi criterio, ahora revisión en profundidad de los planes de estudio de nuestros estudiantes, y nuestra forma de enseñar como profesores. Publicado en Gaceta Médica: 11/6/2012