Política y Salud

Una “escuela de liderazgo” para garantizar el profesionalismo médico

Son muchas las áreas de mejora y de desarrollo de la Atención Primaria de Salud (APS) en el futuro inmediato. Estamos ante una situación sociopolítica tan crucial y determinante como la vivida hace 30 años en la reforma política española, por ello debemos tener la misma generosidad de miras y la misma valentía y creatividad para reorientar el modelo sanitario de nuestro país hacia una APS consolidada, flexible, resolutiva y motor del SNS. En esta situación, igual que lo sucedido en épocas pasadas, la intervención de los profesionales es crucial. Se necesita una reactivación del profesionalismo médico, para recuperar el liderazgo no sólo clínico, sino organizativo y estructural. No podemos cometer el gran error de la pasividad, la desidia y la desmotivación. Con ello solo conseguiríamos que las reformas que emprendan los poderes públicos, se realizaran a espaldas de los profesionales, auténticos motores del cambio. La paradoja de esta situación es que el modelo funcionarial establecido ha esquilmado y secado la cantera de líderes profesionales y por otro lado, los existentes son individuos de gran valía, que han dado lo mejor de sí mismos al sistema y a sus pacientes, necesitando un relevo generacional. Por ello resulta crucial la creación de una escuela de liderazgo, para facilitar la reforma y regeneración democrática de las instituciones sanitarias y ceder el testigo a las generaciones que nos suceden. Entre todos debemos atisbar el horizonte del cambio, concienciar y concienciarnos de que, aunque queda mucho por hacer, debemos trabajar en ello. La medicina familiar y comunitaria es una especialidad joven, enmarcada en un sector antiguo (la APS), y es ahora cuando más se necesita el impulso del trabajo bien hecho. Nada más lejos del objetivo de este proyecto de escuela de líderes que desechar lo construido hasta ahora, o reflexionar que tiempos antiguos fueron mejores, pero tampoco concluir de la misma manera que todo lo actual es lo mejor. Los médicos siempre nos hemos caracterizado por nuestro espíritu de servicio a la ciudadanía, nuestra capacidad para el cambio, la adaptación, la comunicación y esa combinación alquímica de científico y humanista, que nos hace ser peculiares en nuestras formas y modos. La reactualización del Juramento Hipocrático está por realizarse, y como afirmaba Maimónedes hace más de ocho siglos, “la medicina es ciencia, es arte y ante todo, compromiso personal”. Nos queda a los médicos de familia españoles demostrar a los ciudadanos y a nosotros mismos, que somos médicos buenos y buenos médicos, con ciencia, con arte, con aptitudes personales y, sobretodo, dignos de nuestra profesión.

Sincronicidad estratégica: paciente crónico y autocuidado

En estos días se están produciendo importantes hitos para la reorientación del modelo asistencial de nuestro país. Como todas las transformaciones, siempre suelen acontecer pequeños cambios, prácticamente inaparentes e imperceptibles, que terminan por precipitar el fundamental. El Ministerio de sanidad acaba de alumbrar la Estrategia Nacional de abordaje integral de Pacientes Crónicos, una petición hecha clamor en el sector sanitario desde hace casi una década. Por otro lado, el Consejo Asesor De la Ministra de Sanidad recibe de su titular, el consejo y mandato de que desarrollen y reflexionen sobre la vertebración de un marco sociosanitario. También hace unos meses ya, como vengo apercibiendo sobre ello, nace el Observatorio de la Adherencia Terapéutica, una iniciativa profesional que celebró unas exitosas jornadas científicas y de educación para la salud con los ciudadanos, cuyos primeros resultados se publicarán en breve.  Por si no fueran poco las coincidencias, se produce un importante cambio en la Asociación para el Autocuidado (ANEF), entrando como Presidente de la misma Jordi Ramentol, antaño Presidente de Farmaindustria, en sustitución de Esteban Plata; y Jaume Pey sustituye al experimentado Rafael García Gutiérrez. Es un orgullo poder asegurar que conozco a todos los protagonistas de este sainete sanitario y creo que los aciertos son numerosos. Esteban Plata ha realizado una gran labor al frente de la asociación, hombre enérgico y talentoso, pasa a otros cometidos dentro de su empresa, donde esperamos que coseche múltiples éxitos. Rafael García Gutiérrez, “Rafa” para los amigos, es un hombre entrañable, dialogante y de gran pragmatismo y pese a su veteranía, pasará a la Fundación de ANEF, donde asistirá con generosidad y ductilidad las necesidades, requerimientos y proyectos de la asociación y de sus compañeros. De Jordi Ramentol, sólo decir, que es una de las personas más inteligentes y prudentes que conozco. He conocido a Ramentol desde el Grupo Ferrer y en su etapa de Presidente de Farmaindustria y su visión estratégica y su capacidad para el diálogo y la interlocución son infinitas. Por todo ello, debemos congratularnos de estas aparentes sincronicidades, que no hacen nada más que poner en evidencia, de que hay algo en la atmósfera, un humus, que está impregnando el quehacer sanitario. Estoy convencido de que una estrategia de alianza eficaz entre las iniciativas de adherencia que se están llevando a cabo en nuestro entorno, junto con una visión global a medio y largo plazo de ANEF, en un marco de cultura de la salud, potenciando la autonomía y la responsabilidad de los ciudadanos, producirá cambios inevitables en el entorno sociosanitario. Siempre he comentado, que en este momento de crisis opresiva, la creatividad y la innovación son las armas fundamentales para alejarnos de la desidia y la apatía. Creo, más bien estoy convencido,  de que esta vertebración del sector profesional en torno a la idea y concepto de cronicidad, adherencia y autocuidado, es una línea de desarrollo que nos llevará a grandes éxitos. Como suele pasar en estos casos, estos acontecimientos se están produciendo sin injerencias, ni promoción desde la Administración, poniendo una vez más de relieve que, cuando los profesionales sanitarios tiramos del carro con liderazgo, compromiso y seriedad, las cosas suelen salir bien. ¡Demostrémoslo una vez más!

«La sanidad en peligro», por Ignacio Para

Ignacio Para, Presidente de la Fundación Bamberg, ha escrito un interesante libro acerca de la política sanitaria de nuestro país, titulado: “La sanidad en peligro”. Ignacio Para, es un hombre de pensamiento liberal, que durante estos años y a través dela Fundación Bamberg, ha reunido a un nutrido panel de expertos técnicos, representantes profesionales, gestores, etc,  para debatir en el diagnostico y propuestas de tratamiento de nuestro Sistema Sanitario, aquejado fundamentalmente de escasez de ideas y mucho más de la valentía política necesaria a  la hora de  ejecutar los cambios estructurales necesarios para “sanear”, nuestra sociedad. “A lo largo de esta interesante obra encontramos un análisis crítico del Sistema Sanitario Español. Algunos lectores pensarán que la pieza es de forense pero yo en esa línea positiva del regeneracionismo quiero entender que lo que nos aporta es el diagnóstico micro anatómico de una estructura como es la Sanidad, en un cuerpo convaleciente que es España”. Incide el autor en su introducción en la crítica constructiva a un sistema, en el que explica con suficiencia cómo el entramado legislativo entre las distintas Administraciones ha sido un fin en sí mismo. Las desiguales transferencias sanitarias, la falta de desarrollo dela Ley Generalde Sanidad, las duplicidades y triplicidades administrativas, la ausencia de un órgano coordinador efectivo por parte de un Ministerio de Sanidad que por dejación de funciones se ha convertido en un ministerio ninguneado por todos. Y lo que es aún peor, la politización dela Sanidad. Citoal autor textualmente cuando alerta que “La situación actual ha derivado en una politización completa de la sanidad, de manera que está dirigida y gestionada por políticos, en detrimento de los profesionales sanitarios.”

Transparencia para todos

¿Es necesario legislarlo todo?¿Por qué legislar algo que debería ir implícito en el cargo?   ¿A quién debería afectar esta Ley?    Y, si legalmente todos los administradores de lo ajeno tuvieran que rendir cuentas al final de su gestión ¿qué pasaría?     ¡Soñar es gratis!, pero por desgracia, la realidad es bien diferente    

¿Importa a las Sociedades Científicas nuestro desarrollo profesional?

La formación académica debe transformarse en un proceso de aprendizaje activo, profundo y enfocado a la adquisición, mantenimiento y potenciación de habilidades que mejoran el ejercicio clínico. Tradicionalmente la formación académica ha sido impartida por universidades tanto para la obtención del grado de médico, como el de doctor, así como el desarrollo de los programas de formación de médicos internos residentes. Estas etapas clásicas de la formación dotan al individuo de una serie de conocimientos básicos y complejos que la facultan para el desarrollo de su profesión en un ámbito determinado. Los Colegios Profesionales han participado de manera poco activa en los procesos de educación médica, habiendo concentrado su esfuerzo docente y formativo en aspectos deontológicos y éticos de la profesión médica, o bien siendo meros escenarios donde las Asociaciones Científicas y Profesionales exponen sus conocimientos de manera tradicional y académica al resto de sus compañeros, eso sí exigiendo un perfil determinado al profesional para seguir ejerciendo (validación periódica).  La cuestión básica es preguntarse si las Sociedades Científicas tienen algún papel relevante dentro de los nuevos escenarios educacionales ó tan solo son estructuras cuyo fin son ellas mismas. Las Sociedades Científicas son estructuras complejas, profesionales, sin ánimo de lucro cuyo fin fundamental es la generación de conocimiento, la investigación, y la formación del colectivo al que representan. La formación que se realiza desde una Sociedad Científica es una formación “Académica-tradicional”, no reglada, que obedece a intereses, en la mayor parte de los casos, no profesionales y que esta condicionada por los intereses de grupos de presión dentro de la propia Sociedad, ó en el peor de los casos, gira entorno a intereses comerciales de la industria farmacéutica y a las necesidades de negocio de terceros, como son las empresas de servicios, editoriales, agencias organizadoras de congresos etc. Las Sociedades Científicas deben elaborar planes estratégicos de Desarrollo Profesional Continuado (DPC) que comiencen con la identificación de los aspectos negativos y positivos de la realidad actual y de las áreas en las que es necesario el cambio. La identificación de las necesidades de formación deben realizarse mediante procedimientos objetivos, como hemos comentado anteriormente, el Plan Estratégico del DPC debe ser en la medida de lo posible individual, identificándose las necesidades personales. Es importante el aprendizaje basado en una “cartera personal de formación” y el uso de un mentor, que es un profesional médico experimentado que nos ayuda a desarrollar nuestra propia estrategia y encontrar nuestras propias soluciones. El mentor ofrece apoyo y desafío, ayuda en la identificación de las necesidades de formación y a trazar el camino del desarrollo profesional. El mentor no emite juicios, ayuda a reflexionar críticamente sobre la experiencia y explora diferentes perspectivas. Una Sociedad científica debe aportar a su plan estratégico un panel de mentores que realicen el seguimiento individualizado de los profesionales que lo soliciten, y debe facilitar una “cartera personal de formación”, que es una colección de datos que evidencia experiencias y logros formativos del participante durante un periodo concreto. Cada cartera debe incluir reflexiones, pasando por vídeos, auditorias y proyectos, hasta un diario personal. La motivación al cambio, que es la cuestión fundamental para el DPC y la que conlleva al cambio en el ejercicio profesional, surge de procesos individuales complejos, cognitivos y que están en relación con la estructura personal. Aun así una Sociedad Científica tiene la obligación ética e institucional de facilitar la motivación al cambio, sobretodo en lo relacionado con las aspiraciones profesionales del medio sociocultural donde se ejerce, el contacto con otros profesionales, factores organizacionales, ó bien el deseo de incorporar ó mejorar las competencias profesionales. Un tema en el que debe ahondarse de manera decidida es el de la acreditación de actividades de formación, que debería ser realizada por los propios profesionales, que son los que conocen las características de su trabajo y los que deben exigir una formación médica específicamente diseñada para ellos. En nuestro ámbito, el nivel de competencia profesional se demuestra tradicionalmente mediante la relación de actividades formativas realizadas. Es por ello que dentro de los planes estratégicos de DPC de las Sociedades Científicas se debe contemplar la posibilidad de realizar la acreditación, control y calidad de dichas actividades. Por todo lo expuesto, podemos concluir que las Sociedades Científicas deben convertirse en estructuras orgánicas y flexibles que faciliten el escenario educacional del colectivo profesional al que representan, facultando Planes Estratégicos de DPC, motivación e impulso para dicho desarrollo, la acreditación de todas aquellas actividades orientadas al perfeccionamiento profesional y, lo que aún es más importante, el marco adecuado para el Desarrollo Profesional de cada especialidad