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Satisfacción y motivación profesional…¿de qué depende?

El ejercicio de la medicina tiene muchos sinsabores y grandes gratificaciones. Cuando se les pregunta a los médicos de familia, cuáles son sus mayores gratificaciones, siempre aparecen en los primeros puestos el trabajo bien hecho, el reconocimiento de sus pacientes, el incremento del conocimiento…. Curiosamente en este peculiar ranking, no aparecen temas económicos, laborales, ni de otra índole extra profesional. Esta reflexión pone en valor, el profesionalismo y los valores profesionales que deben de inspirar todo acto médico, enmarcado en la excelencia técnica y el humanismo. Nadie mejor, que Félix Zubiri, para enmarcar estos valores y realizar unas interesantes reflexiones sobre la motivación en el ejercicio de la profesión. Conozco bien a Félix y me precio de ser buen amigo suyo. Durante algunos años fue responsable de la Atención Primaria en la Consejeria de Sanidad del Gobierno Foral, ha estado vinculado al Colegio de Médicos y fue presidente de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria de Navarra (Semergen Navarra). Viví intensamente la presidencia de Félix, cuando yo era a su vez Presidente Nacional. Fue mucho lo que aprendí de él pero, sobretodo aprendí de su honestidad, su lealtad y su buen hacer como médico. Espero que disfrutéis de sus reflexiones, tanto como yo lo he hecho de este magnífico profesional.  

Muy necesario… «Mujeres sin maquillar»

Dentro de mi incongruencia sempiterna se encuentra que, pese a utilizar las redes sociales, siento un poco de pudor a la hora de contactar directamente con posibles lectores desconocidos. No obstante Facebook y Twitter han traído a mi vida actual a viejos amigos de la infancia, compañeros de colegio o de la universidad. Así ha sido con este feliz encuentro de una compañera de la juventud del Hospital Clínico: Elsa Marti Barcelo, médico de familia en una zona rural de Madrid, con amplia formación y experiencia en la psique del ser humano. En este caso me siento doblemente feliz, porque me la ha traído Twitter con un  interesante proyecto literario, titulado “Mujeres sin maquillar”, un proyecto que describe vivencias y sentimientos y donde varias mujeres nos hablan de sus vidas, sus frustraciones, pero sobre todo, del optimismo y la vitalidad, la superación y la esperanza. Este interesante y altruista proyecto destina parte sus fondos a la Fundación O´Belén, del psiquiatra Javier San Sebastian, que trabaja con niños en riesgo de exclusión social. Pero mejor os dejo con lo que ellas mismas nos dicen de su obra: “Nuestro objetivo es hacer llegar un mensaje de que el sufrimiento hace crecer y que el tsusami de nuestra vida sea positivo y superado”, aunque os aconsejo leer el libro.

Se agrieta el pilar fundamental de la sanidad

Desde que empezaron los recortes en sanidad, hemos escuchado decir a muchos de nuestros dirigentes que la Atención Primaria (AP) es la pieza fundamental del Sistema Nacional de Salud (SNS). Una piensa, entonces, que cómo es posible que, reconociendo que en la AP es donde se resuelven la mayoría de los problemas de salud, se pueda al mismo tiempo aumentar los recortes y reducir la inversión en este nivel asistencial. ¿Cómo se permite que haya profesionales en una situación que merma el ejercicio digno de la medicina y la calidad asistencial, en parte debido a la política de recursos humanos? ¿Cómo puede ser que, en vez de reforzar la AP, se opte por no seguir las recomendaciones de la OMS en cuanto al número de pacientes por facultativo y que se hayan eliminado plazas, sobrecargando al resto de los médicos y provocando listas de espera en la consulta del médico de familia? A esto se une la inquietud entre aquellos sanitarios locales que son funcionarios por oposición y a los que, después de muchísimos años de ejercicio, casi en el final de su etapa profesional, se les pide que decidan, sin saber bien qué es lo que deben decidir. Después de tantos años de dedicación merecen al menos mayor reconocimiento en ese final de etapa. Por si esto fuera poco, hay otro colectivo de médicos que, por una política nefasta de las administraciones anteriores, siguen trabajando en condiciones precarias, con contratos por horas, por días, o sustituyendo a los compañeros en el periodo vacacional. Este colectivo de médicos en precario está sujeto a una bolsa de trabajo obsoleta, poco dinámica, con unos baremos desequilibrados y en la que los criterios de igualdad, mérito y capacidad están aplicados de forma dudosa. Se llega a dar el caso de que un médico joven puede pasar por delante a quien tiene más años de experiencia, con facilidad. Se menciona poco a este colectivo y cuando se hace es muy de pasada, aunque ahí está, intentando sobrevivir y actualizar su formación, pero con la incertidumbre de que van a llegar a la edad de jubilación en pocos años y no podrán hacerlo o, como mucho, lo harán en unas condiciones muy precarias. Así que, cuando se escucha la famosa frase que define a la Atención Primaria como “eje o pilar fundamental del sistema de salud”, una piensa que si descubriera grietas en un pilar de su casa, lo primero que haría sería reforzarlo. Si alguien es consciente del problema y no hace nada o, al revés, contribuye a que la grieta aumente, a la larga está ayudando a que la casa de la AP se desplome. Si todos los recortes y cambios estructurales que estamos viendo en la AP son para su mejora, hay que decirles a nuestros políticos que se debe gestionar bien el presente, pero con vistas a un futuro; que los médicos de AP siempre hemos arrimado el hombro, por eso la AP en nuestro país tiene el nivel que tiene y nuestros pacientes lo reconocen en todas las encuestas de satisfacción. Pero este arrimar el hombro tiene que ser de todos, desde arriba hasta abajo, no puede ser que determinada clase política tenga retribuciones por encima de las posibilidades del país. Entenderemos los recortes siempre y cuando se recorten ciertos privilegios y se adapten los gastos políticos a la nueva realidad. Si hay que arrimar el hombro y apretarnos el cinturón, lo haremos muy gustosos, pero todos por igual (grandes empresarios, banqueros, clase política y ciudadanía). Lo contrario no se va a entender, ¡no lo entendemos!   Por Mª Pilar Guillén Ardid, presidenta de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria en Aragón (Semergen-Aragón)

Los falsos amigos… en terminología médica

 Hace unos días estaba buscando entre las baldas de la librería algún recurso documental, que pudiera ser de utilidad para la redacción final de su tesis doctoral a una amiga y compañera. Por cierto, la tesis, que como casi todas las tesis, disfruta de un sencillo y comprensible título “Estudio de marcadores de transición epitelio-mesénquima en neoplasias renales” tiene como objetivo el de validar la sustancia que segregan los tumores renales mas frecuentes y asociarla a ciertos genes, o algo así. De confirmarse la hipótesis de trabajo seguro que va a contribuir de forma importante en la mejora del tratamiento de los tumores renales. La cuestión es que, rebuscando entre libros y carpetas encontré algo que estuve a punto de tirar sin mirar, por su gran parecido a uno de esos programas de mano de cualquier congreso médico, que solemos conservar sin saber muy bien por qué ni para qué y, obstinadamente se empeña en ir pasando de balda en balda de nuestra estantería, como resistiéndose a terminar sus días en el contenedor de papel reciclado. El folleto en cuestión, lo denominaré así, aunque como veremos más adelante, el propio folleto se revelaría ante tal denominación y me acusaría de una mala utilización del lenguaje. El texto del folleto trata sobre las incorrecciones frecuentes en los textos científicos, con especial énfasis en errores gramaticales, de léxico, de sintaxis y redacción, signos de puntuación etc. Pero uno de los temas que más me llamó la atención fue el de los “falsos amigos”. Estos “falsos amigos” abundan en la literatura médica y la mayoría son resultado de una mala traducción de voces inglesas y, menos frecuentemente francesas, con grafía muy parecida a la de palabras castellanas. A continuación expongo algunos ejemplos que me han resultado  interesantes o especialmente llamativos: Agresivo; este término se emplea a veces, por la influencia del inglés aggresive para calificar a un tratamiento ¿Quién de nosotros no la ha utilizado en alguna ocasión?. En español, agresivo significa que falta al respeto o ataca. En consecuencia, deberíamos decir que un tratamiento es radical o intensivo, pero no agresivo. Convencional; se utiliza para referirnos a estudios o tratamientos convencionales, y lo que queremos decir es que se llevan utilizando de la misma manera desde hace tiempo, que es en realidad lo que significa es tradicional. Convencional, en cambio, quiere decir “fruto de un acuerdo”. Patología; se utiliza frecuentemente como sinónimo de enfermedad, debido a la influencia del término inglés pathology, que significa “trastorno o enfermedad”. Sin embargo, en español, patología es, según el diccionario de la Real Academia de la Lengua, la “parte de la medicina que estudia las enfermedades”. Por tanto es incorrecto decir “El paciente presentaba una patología cardiaca”, siendo lo correcto “El paciente presentaba una enfermedad cardiaca”. Etiología; la palabra etiología se utiliza, debido a la influencia del inglés etiology como sinónimo de causa. Sin embargo, en español, etiología es la descripción o el estudio de las causas de la enfermedad. Por tanto, es incorrecto escribir “La etiología de la enfermedad es desconocida”. Debemos decir “No se conocen las causas de la enfermedad”. Sin embargo, en caso de que estemos ante un informe sobre las causas de la alergia alimentaria, sí que lo podemos titular “Etiología de la alergia alimentaria”. Aunque sea de todos conocido y admitido, la lengua española es muy rica, y no es necesario recurrir a la utilización de vocablos adaptados de otras lenguas, por muy extendida e internacionalizada que esté la utilización de éstas. Nada mejor para finalizar que unas palabras de Gregorio Marañón “El médico no tiene por qué escribir con la retórica de los escritores, sino con el mismo lenguaje que le sirve para contar a los demás lo que ha visto y lo que le parece que ha visto. Pero, bien entendido, ha de escribirse como se habla, con la palabra escueta y cepillada del que habla a solas y delante de ese gran instrumento de depuración del lenguaje que es la cuartilla.”. Nacho Cantero, médico de familia

La investigación en enfermería: ASOMIEN

A día de hoy la enfermería demuestra cada día más que trabaja según la evidencia. Sus cuidados se basan, no sólo en la experiencia, sino en el conocimiento, y da un paso más en el avance de su profesión. De ello se encargan profesionales que, agrupados en sociedades científicas, se preocupan no sólo de su propia formación, sino la de sus compañeros de profesión. Entre ellas ASOMIEN (Asociación madrileña de investigación de enfermería), que hoy os presentamos. Una organización científica y profesional, sin ánimo de lucro, dedicada a  promocionar y fomentar la investigación en enfermería en todos sus ámbitos y a incrementar la formación y el conocimiento sobre la misma. Su Presidenta, Dña. Ana Mª García Pozo da buena muestra de ello. Entre sus objetivos se encuentran: Desarrollar estrategias y recomendaciones con el fin de garantizar la presencia de la Investigación en Cuidados en todos los ámbitos de la salud, promover la actividad investigadora de los profesionales de enfermería sustentada científicamente, respetando los principios éticos pertinentes, favorecer el desarrollo de líneas de investigación estables y potenciar la formación de las enfermeras en investigación colaborando en la definición de competencias y contenidos docentes. Sus socios podrán leer los sumarios de las Revistas Nacionales e Internacionales de Enfermería, pedir aquellos artículos que más le interesen,  acceder de modo on line a asesoría metodológica y formación en investigación, estar al día en Convocatorias de financiación de proyectos, Jornadas y Congresos de ámbito nacional e internacional, así como  Cursos de formación en investigación. En el enlace de su página web http://www.asomien.com/ podréis contactar y profundizar en su conocimiento, así como ver los pasos necesarios para hacerse socio.