Evidencia científica

Cerebro vs corazón, una nueva batalla

En medicina hemos entrado en una tendencia interesante, que es ver cómo se correlacionan las enfermedades para poder vislumbrar comorbilidades en diversas patologías que pueden tener un sustrato común. Es cierto que en el ser humano no hay nada ajeno a nada e incluso, como comentaba Hipócrates, todo tiene que ver con el todo, pero hay que tratar de imponer cierta sensatez, en aras de que expertos científicos retuerzan la estadística hasta el infinito, tratando de hacernos comulgar con ruedas de molino. Creo que en ciencia debe de imperar el sentido común, la prudencia y la visión, cosas por cierto muy escasas en el mundo científico actual. En este interesante artículo que os presento, se vislumbra e incluso parece que existe cada vez más evidencia científica entre las alteraciones cognitivas tipo demencia y la fibrilación auricular. De manera inmediata, no llego a vislumbrar ningún posible mecanismo que pueda facilitar dicha concordancia, a no ser que se trate de demencias vasculares, motivadas por la isquemia secundaria a una Fibrilación Auricular mal controlada y con consecuencias derivadas de las complicaciones, pero lo cierto es que parece ser que existe cierta correlación. Aconsejo a los lectores que sean críticos y que vean en perspectiva estos temas, es decir con cierta distancia, la que les da su propia experiencia. A mí me surgen ciertas preguntas, cuestiones e interrogantes: ¿no será que estos trastornos son más frecuentes en personas de cierta edad?, ¿qué efecto pueden jugar los tratamientos de los pacientes fibriladores en las neuronas?, ¿será cierto, como apuntaban los clásicos que corazón y cerebro están unidos por un eje invisible? Lo dejo a vuestra lectura y crítica, aunque a mí me sugiere muchos temas y analogías. Referencia del artículo: Shadi Kalantarian, MD, MPH; Theodore A. Stern, MD; Moussa Mansour, MD; and Jeremy N. Ruskin, MD «Cognitive Impairment Associated With Atrial Fibrillation: A Meta-analysis». Ann Intern Med, 5/03/2013 Accede al artículo completo

Lenguaje enfermero: Evidencias clínicas y científicas

Hace más de 2.000 años, un coloso del pensamiento como Platón, hablaba del ternos logos o la capacidad del lenguaje para tener impacto en la humanidad. Desde hace milenios se conoce que la capacidad del ser humano como ser comunicador, a través del lenguaje verbal y no verbal, es fundamental en la trasmisión de emociones y en la capacidad terapéutica de ayudar a la sanación. En este sentido la capacidad de empatía, relación e interacción entre los profesionales de la salud y el paciente es crucial en el curso natural y desarrollo de las patologías. Quiero hacer una mención especial de los profesionales de la enfermería, que han demostrado, a través de un interesante estudio en la Comunidad de Madrid, cómo interactúa la comunicación en los pacientes , sobre todo si es estructurada y científicamente avalada, y dirigida a unos pacientes con gran morbimortalidad, como son los diabéticos. Como médico e hijo de enfermeros, siempre he contemplado con admiración la labor, no siempre reconocida de los buenos enfermeros, pero es posible que sea una de las profesiones que más ha evolucionado en los últimos tiempos, pasando de la encorsetada y clásica enfermera sumisa y “ayudante colaboradora” del médico de siglos pasados, al profesional que investiga, realiza docencia y es un pilar fundamental de la asistencia sanitaria de nuestro país. Ana Belén Ramirez, enfermera y Directora de un centro de salud de la Comunidad Autónoma de Madrid, demuestra a través de este video, no sólo las excelencias de un estudio interesante, sino la verdadera proyección del profesional de enfermería, con compromiso, dedicado a la asistencia, la docencia y la investigación y siempre sin olvidar que es una profesión de cuidados al ser humano integral.  Lenguaje enfermero: Evidencias clínicas y científicas Os presento a continuación un estudio enfermero, realizado en el antigua área 4 de la Comunidad de Madrid, con 290 enfermeras y casi 24.000 pacientes, intenta demostrar la importancia del uso del lenguaje enfermero en el registro, en cuanto a los resultados en salud, concretamente en este estudio, en el control de la población con Diabetes Mellitus tipo 2 del área de salud mencionada. El estudio compara entre el trabajo de las enfermeras que utilizan metodología enfermera científica, y las que no, en su práctica clínica habitual, y ver el impacto en salud en variables objetivamente medibles en el control de salud de pacientes diabéticos,  tales como  la hemoglobina glicosilada, cifras de tensión arterial, LDL-colesterol, o el peso, por nombrar algunas. Los resultados son importantes, porque demuestran de alguna manera que el uso de metodología enfermera con un lenguaje normalizado tiene un impacto positivo en la salud de éstos pacientes, avalados con una bajada de todos los parámetros de control de la diabetes, excepto HbA1c, aunque con una reducción estadísticamente significativa sólo de la tensión arterial diastólica. Dicho estudio ha sido publicado en una revista de alto impacto científico, PlosOne. Referencia del artículo: Effectiveness of Standardized Nursing Care Plans in Health Outcomes in Patients with Type 2 Diabetes Mellitus: A Two-Year Prospective Follow-Up Study. PLoS ONE  2012;7(8):e43870.  Y la CAM se ha hecho eco del mismo, mediante la publicación en sus medios de difusión e informando a la población madrileña mediante un video expuesto, tanto en el Canal Cam (online), como en la red de metro de Madrid, a través de METRO-TV. Hoy quiero compartir a través del blog Ser médico, esta información  que espero os resulte útil.

Muévete al sol para mejorar la depresión

Las alteraciones del ánimo son patologías que producen gran dolor, de difícil manejo y con una gran tendencia a la cronificación. Cada día son más, más frecuentes y en edades más tempranas de la vida, los trastornos depresivos. Sin lugar a dudas, el arsenal farmacoterapéutico ha mejorado e incrementado su eficacia en los últimos años, pero aun así, hay que realizar un esfuerzo importante para mejorar el diagnóstico precoz, combinar tratamientos fármaco-terapéuticos, junto con psicoterapia, y mejorar la adherencia terapéutica. Quizás son las enfermedades mentales en su conjunto, el talón de Aquiles de la adherencia, debido a su especial idiosincrasia y naturaleza. Todos los profesionales que manejamos este tipo de patologías, sabemos lo que cuesta movilizar energéticamente a los pacientes depresivos muy inhibidos y lo difícil que resulta que, pacientes y familiares, sigan las indicaciones terapéuticas. Es por ello que me ha llamado la atención un artículo en la revista de Psiquiatría y Salud Mental sobre la adherencia de las indicaciones de hacer ejercicio físico y de tomar el sol, en pacientes que padecen depresión leve-moderada. Durante 20 años, en mi consulta de médico general, he practicado técnicas de relajación dinámica con pacientes con depresión leve-moderada y he podido constatar, de manera objetiva, no sólo cómo mejoraban sintomáticamente, sino que además podíamos reducir las dosis de antidepresivos y de ansiolíticos. Por otro lado, la ciencia ha puesto en evidencia la  importancia de la luz solar en los cambios de humor, por mediación no sólo del hipotálamo, sino por la implicación de la melanotonina y otros neurotransmisores. En este interesante, a la vez que sencillo estudio, se pone en evidencia cómo los pacientes que reciben “una simple nota de sus médicos”, recomendándoles tomar más sol y hacer ejercicio, lo hacen de una manera muy significativa. Este estudio señala pues la necesidad de utilizar herramientas sencillas y factibles en pacientes y familiares, para mejorar la adherencia de las indicaciones terapéuticas en los trastornos mentales sean de la naturaleza que fueran. En estas patologías, al igual que en otras, es crucial el papel de enfermería, psicólogos y farmacéuticos. Los mensajes deben de ser claros, y de manera multidisciplinar, todos debemos centrarnos en el paciente y en los familiares. Un antiguo refrán castellano decía que “donde entra la tajada, no entra el médico y donde entra el sol, no entra la medicina”. Nuevamente el refranero popular coincide con la evidencia científica Referencia del artículo: “Adherencia a las recomendaciones sobre estilo de vida en pacientes con depresión”. Rev. de psiquiatría y salud mental. 2012 oct. 5(4): 236-40 Accede al artículo completo:

Bebidas energéticas que “dan alas”,…pero ¿con paracaídas?

En los últimos tiempos los patrones de consumo de bebidas por parte de los jóvenes, han cambiado de manera importante. No hace falta nada más que observar en un supermercado cómo los adolescentes se lanzan a los estantes donde se exponen las llamadas bebidas energéticas estimulantes. No hace demasiado, en una fiesta donde había muchos jóvenes, me percaté igualmente de que eran muchos los que pedían como consumición una de estas bebidas para consumirla tanto solas, como combinadas con alcohol. Mi curiosidad me llevó a realizar una pequeña búsqueda bibliográfica sobre el tema en cuestión, y me llevé la sorpresa de que eran muchos los artículos que trataban sobre el uso y abuso de las bebidas energéticas en la población joven y adolescente. La tónica común de la mayor parte de la literatura científica señala que estamos ante un posible problema de Salud Pública, pues se está disparando de manera alarmante el consumo de estas bebidas, en combinación con bebidas alcohólicas, con la finalidad de incrementar determinados efectos del alcohol. A este respecto, me ha llamado la atención un estudio realizado en Costa Rica, sobre la población de estudiantes de 2º de medicina, que a continuación os adjunto. En dicho estudio se pone de manifiesto que algo más del 30% de estos estudiantes consume bebidas energéticas, con el objetivo de disminuir su sensación de fatiga, aumentar la concentración y disminuir la sensación de sueño. También en este estudio se pone de manifiesto, cómo esta pauta de consumo se desliza hacia el consumo abusivo y combinado con bebidas alcohólicas de alta graduación, para intentar de aumentar los efectos euforizantes y la desinhibición asociados al consumo de alcohol. Las cifras son preocupantes, pues desde que en el año 1987, en Austria se comercializara la primera bebida energética “Red Bull”, hasta la actualidad, nos encontramos con agresivas campañas de marketing, que asocian las bebidas energéticas a euforia, alto rendimiento, la práctica de deportes de riesgo, e incluso una mayor sensación de libertad, llevando a que en la actualidad se muevan 8 billones de dólares en el consumo de estas bebidas. Hace escasamente 6 meses, varios jóvenes fallecieron por el consumo de una de estas bebidas energéticas, aunque hablando con propiedad, deberíamos matizar que lo que llevó a estos jóvenes a una muerte prematura fue el consumo inadecuado y en combinación con otras sustancias. La legislación reguladora sobre la composición de estas bebidas es muy rigurosa, sobre todo en los porcentajes de sus distintos componentes, como la cafeína, la taurina, vitaminas, etc. De todos es conocido el dicho de que “no hay venenos, todo es cuestión de la dosis”. Creo que en el caso que nos ocupa hoy, queda mucho por hacer y por estudiar, facilitando información a los consumidores, a los educadores e incluso a los sanitarios, pero sobre todo campañas dirigidas al consumo de adolescentes y jóvenes, por eso creo que estas bebidas deben “darnos alas”, pero también el paracaídas necesario para amortiguar la caída. Referencia del artículo: Gloriana Arguedas, Michelle Garnier, W. Willy Hong, Miranda Ch. Zaray, Gabriela Rodríguez. Aspectos médico-legales de los patrones de consumo de bebidas energéticas por parte de los estudiantes de medicina de segundo año de la Universidad de Costa. Med. leg. Costa Rica vol.29 no.1 Heredia mar. 2012 Accede al artículo completo

Los chequeos rutinarios no sirven

Con este titular comenzaba el artículo Cristina G. Lucio en el diario El mundo, hace escasas semanas. Esta afirmación tan rotunda, derivada de las conclusiones de una revisión realizada por el nada dudoso Centro Cochrane, que hoy os adjunto, alertó y alarmó a la prensa, hasta tal punto que les llevó a contactar conmigo en busca de confirmación o parecer al respecto. Sin duda, el concepto de chequeo va muy asociado al de prevención; es decir, intentar detectar una anomalía antes de que aparezca, para poder tomar las medidas oportunas (el famoso refrán: más vale prevenir…). Pero ni todos los padecimientos son detectables de forma precoz, ni todos los chequeos son útiles para este fin. Por ello todo chequeo debe ir dirigido por un profesional y ante unas circunstancias determinadas, y no debe llevarse a cabo de forma aleatoria, ya que lo que se busca dependerá de cada persona en particular, del ambiente en que viva, de su tipo de trabajo y de sus antecedentes familiares, entre otros. El verdadero papel en la mejora de la calidad de vida de los pacientes no está en las pruebas que se realizan ni en chequeos incontrolados que tranquilicen sus conciencias, sino en la mejora de sus hábitos de vida. Sin duda hay determinadas enfermedades que pueden detectarse a tiempo, y en este caso, tratarse y solucionar el problema; es lo que en términos sanitarios y estadísticos se conoce como cribado rentable; es decir, vale la pena hacer una determinada prueba, ya que el resultado conlleva una serie de actuaciones encaminadas a evitar las complicaciones de la enfermedad y por tanto, mejorar la calidad de vida de la persona.  Pero en otras ocasiones no es rentable (no sólo desde el punto de vista económico), ya que, en primer lugar, hay pruebas que no son determinantes, de forma que ni un resultado positivo asegura la enfermedad, ni un resultado negativo la descarta. Este tipo de hechos puede conllevar un mayor estrés injustificado y la consecución de una cadena de pruebas diagnósticas muchas veces innecesarias, que influirían negativamente en la calidad de vida de los ciudadanos. Por tanto, ¿prevención en AP?, sin duda SI, pero individualizada y de forma racionalizada, y siempre basada en la evidencia. Referencia del artículo: General health checks in adults for reducing morbidity and mortality from disease. Editorial Group: Cochrane Effective Practice and Organisation of Care Group. 17 OCT 2012 Accede al artículo completo