«La sanidad en peligro», por Ignacio Para

Ignacio Para, Presidente de la Fundación Bamberg, ha escrito un interesante libro acerca de la política sanitaria de nuestro país, titulado: “La sanidad en peligro”. Ignacio Para, es un hombre de pensamiento liberal, que durante estos años y a través dela Fundación Bamberg, ha reunido a un nutrido panel de expertos técnicos, representantes profesionales, gestores, etc,  para debatir en el diagnostico y propuestas de tratamiento de nuestro Sistema Sanitario, aquejado fundamentalmente de escasez de ideas y mucho más de la valentía política necesaria a  la hora de  ejecutar los cambios estructurales necesarios para “sanear”, nuestra sociedad. “A lo largo de esta interesante obra encontramos un análisis crítico del Sistema Sanitario Español. Algunos lectores pensarán que la pieza es de forense pero yo en esa línea positiva del regeneracionismo quiero entender que lo que nos aporta es el diagnóstico micro anatómico de una estructura como es la Sanidad, en un cuerpo convaleciente que es España”. Incide el autor en su introducción en la crítica constructiva a un sistema, en el que explica con suficiencia cómo el entramado legislativo entre las distintas Administraciones ha sido un fin en sí mismo. Las desiguales transferencias sanitarias, la falta de desarrollo dela Ley Generalde Sanidad, las duplicidades y triplicidades administrativas, la ausencia de un órgano coordinador efectivo por parte de un Ministerio de Sanidad que por dejación de funciones se ha convertido en un ministerio ninguneado por todos. Y lo que es aún peor, la politización dela Sanidad. Citoal autor textualmente cuando alerta que “La situación actual ha derivado en una politización completa de la sanidad, de manera que está dirigida y gestionada por políticos, en detrimento de los profesionales sanitarios.”

Cada vez más cerca de “Un mundo feliz”

El autor inglés Aldous Huxley, en la primera mitad del siglo XX, escribió una de sus más famosas novelas, titulada “Un mundo feliz”. Este libro futurista y arriesgado, como otros muchos de este autor de culto, narra la hipotética sociedad futurista donde la tecnología y la ciencia han logrado controlar la mayor parte de las leyes naturales, y entre ellas, ha conseguido conocer íntimamente el código genético de la especie humana, de tal suerte que, a través de su manipulación, es capaz de seleccionar genéticamente a los humanos para que la sociedad sea una perfecta “colmena” y cada uno tenga asignadas funciones en relación a sus potencialidades y sus características . Huxley, que no solo fue un gran apasionado de la ciencia (su abuelo fue co-desarrollador de la teoría evolutiva con Darwin), sino un gran pensador, además de premio Nóbel de literatura, hace una aguda y mordaz crítica social a los avances de la técnica, que hoy más que nunca son una realidad. Volví a la relectura de este clásico en pleno año 2000, no sólo por el morbo del cambio del milenio, sino porque mi conciencia se alertó ante el proyecto de descodificación genética del genoma humano. Por primera vez, el mapa genético del ser humano, se había podido perfilar y eso significaba poner en clave científica el “conócete a ti mismo “socrático. Los periódicos de estas semanas están que arden con la noticia de que el proyecto ENCODE, encabezado por más de 400 científicos a nivel mundial, han conseguido descubrir que lo que era denominado “genoma basura”, porque se sabía que no participaba directamente en la síntesis proteica, es un material genético fundamental para el control, regulación y activación de genes claves en funciones cruciales. También sabemos que el conocimiento de este material genético modulador será fundamental para discernir los fallos en su funcionamiento que están implicados en múltiples enfermedades y dentro de ellas, algunas tan importantes para la humanidad, como el cáncer, las enfermedades neurodegenerativas o las cardiovasculares. La ciencia y la humanidad  entera estamos de suerte. Ahora solo es cuestión de  tiempo y dedicación, lo que llevará a desentrañar los misterios genéticos de cientos de patologías y las soluciones a sus males. Una vez más se ha puesto en evidencia que la ciencia  avanza gracias a la colaboración internacional y a las redes de investigación, que colaboran de manera coordinada en busca de soluciones. Dicho  lo anterior, me gustaría resaltar dos cuestiones: La primera es el tratamiento exquisito que debe de hacerse con este material informativo por parte de los medios de comunicación. Hay que huir de sensacionalismos, ser coherentes y prudentes, informar, pero no crear falsas esperanzas en la resolución de los miles de problemas que aquejan al ser humano. Por otro lado, y este es un aspecto que me preocupa más, desde el punto de vista ético y moral, es el disarmónico desarrollo y progreso de la legislación científica y del desarrollo ético de la aplicabilidad de los hallazgos científicos. En el progreso humano, los avances técnicos y científicos van muy por delante de las concepciones éticas, morales y jurídicas. Estoy convencido de que por este motivo, aunque seamos capaces de conocer nuestro código genético y aplicarlo para salvar vidas,  siguen muriendo seres humanos por las guerras y la pobreza. Publicado en Gaceta Médica, 14 de septiembre de 2012

El sabueso más mediático de Holmes

Una buena forma de escapar, en estos días duros con consultas espesas, tras el merecido descanso estival. Es una tónica general en mi vida que cuando me siento cansado, agotado y exhausto mentalmente, “reseteo” mi cerebro, con alguna lectura amena, divertida, ligera. Cuando era niño, hace ya muchos años de ello, fue una práctica que aprendí de manera espontánea. En aquellos años llenaba mi tiempo entre exámenes con las lecturas de las aventuras de Mortadelo y Filemón, o bien disfrutando de las aventuras de los héroes de Marvel, ahora puestos de moda por sus versiones cinematográficas. Mis héroes preferidos eran Spiderman y Namor “príncipe de los mares”. Esas lecturas me relajaban y tenía la sensación de que ”me abrían hueco en el cerebro”, para poder seguir metiendo ideas, conceptos, definiciones.   Sigo teniendo esta costumbre infantil, pero ahora mis intereses, se centran en otro tipo de literatura, fundamentalmente relato fantástico, novela negra y mucha ciencia ficción. Por eso, en estos días he leído una novela del inefable detective Sherlock Holmes, personaje mítico que ha crecido junto a nuestros sueños, creado por el británico Arthur Conan  Doyle. La novela en cuestión es “El sabueso de los Baskerville”, un relato de intriga, de tensión y sobretodo muy atípico de Doyle. Este relato narra las extrañas y misteriosas muertes de una saga familiar, los Baskerville, en las garras de un monstruoso sabueso negro, que aparece en los páramos Británicos.  Como comentaba, existen varias cuestiones atípicas, en los relatos de Holmes. La primera de ellas es que Doyle, cansado de la excesiva fama de su personaje, elevado a la categoría de mito y después de haberlo tratado de “liquidar” literariamente, en algunas de su novelas, deja su protagonismo al Dr. Watson, el eterno secundón de la saga literaria, de tal suerte que Holmes ejerce un rol de tutor o mentor de su sagaz ayudante, siendo éste el protagonista. La otra cuestión extraordinaria que presenta este relato es que es la única novela de Doyle donde se respira cierta atmósfera sobrenatural y terrorífica. Este relato transgrede las normas del suspense y la intriga y recala en el relato fantástico, más del estilo de Poe. La descripción del terrorífico sabueso y mucho más, de la atmósfera y clima que precede su aparición, son de una maestría sin igual. Recomiendo la lectura de este relato, pues se puede disfrutar, no sólo de la historia, sino del estilo consumado de su autor. Es curioso observar cómo algunos médicos escritores han sido sagaces narradores, quizás por la finura de sus percepciones y sin lugar a dudas por su conocimiento del ser humano. Doyle como médico, nos disecciona personajes, situaciones y caracteres con la habilidad de un clínico, narrando su historia clínica. Otros ejemplos a destacar, Chejov, Baroja, o incluso recientemente Lobo Antunes, que fueron buenos médicos y mejores narradores. Te dejo con parte de la historia, si quieres adquirir el libro pincha en la portada o aquí.

Receta ejercicio: lucha contra la obesidad infantil

La llamada pandemia de obesidad en los países occidentales es especialmente preocupante en los niños, donde entre un 20-30% de nuestra población infantil presentan obesidad. Estas cifras son demoledoras, sobre todo si añadimos que de estos niños, la inmensa mayoría serán adultos enfermos, por la aparición de Síndrome metabólico, patologías cardiovasculares, etc. Nuestros jóvenes y niños comen fundamentalmente mal y se mueven poco. Los hábitos nutricionales saludables brillan por su ausencia y la cultura del sedentarismo invade nuestros hogares y nuestra sociedad. Pero no olvidemos que, lo que nuestros hijos hacen, lo que aprenden de nosotros y de esa manera perpetúan un ciclo infernal e interminable. La dieta mediterránea que ancestralmente nos ha protegido desde hace milenios, ha sido sustituida por la dieta rápida, hipercalórica, ausente de verduras, frutas y pescado. El ejercicio regular ha sido sustituido por largas horas delante del ordenador, la TV o la videoconsola, y esto significa la degeneración e involución del ser humano, un ser preparado genéticamente desde hace milenios para ser nómada y comer poco. Contra la herencia no podemos actual (al menos de momento) y nuestra genética lleva miles de años preparada para que seamos seres resistentes, con gran gasto energético y una dieta frugal. En los últimos años, el llamado “estado de bienestar” de las sociedades occidentales ha invertido la tendencia de ingesta y ejercicio físico que conllevarán drásticos cambios a niveles más profundos, que serán evidenciados, sino se pone remedio, en unas cuantas décadas. El aumento de prevalencia de patologías crónicas, como la diabetes, las cardiopatías, la degeneración osteomuscular, etc, es solo el anuncio de lo que está por venir. En este interesante artículo de Anales de Pediatría, se avanzan pautas y estrategias para que, desde nuestras consultas de Atención Primaria, pongamos coto a esta lenta y silenciosa epidemia que nos atrapa y nos mata. Referencia artículo: Moreno, L.A.et al: Prevención de la obesidad desde la actividad física: del discurso teórico a la práctica. An Pediatr (Barc). 2012;77:136.e1-e6. – vol.77 núm 02 Acceso al artículo completo:

El cielo también necesita quien le defienda: Rafael de Sanzio

Ya he comentado en varios apartados de este blog que soy un auténtico enamorado de la obra y vida de Leonardo y de Miguel Ángel, por su originalidad y fuerza expresiva, quedando otro gran artista como Rafael de Sanzio, relegado al tercer lugar en mi humilde escala de grandes protagonistas del arte. No es una cuestión de valoración artística o técnica, sino simplemente una cuestión de gustos. No obstante, me acerque a disfrutar este verano de la exposición titulada “el último Rafael” en el museo del Prado y pude comprobar de primera mano la originalidad y fuerza creadora del maestro italiano. Pese a que en el imaginario colectivo o al menos en el mío propio, asocio Rafael a sus madonnas, mi interés se centro en otro tema.No hay lugar a dudas que las maravillosas Vírgenes y Sagradas Familias de Rafael están llenas de ternura y sutileza expresiva, solo tienen que contemplarse con arrobo “la Virgen de la rosa”,”la perla”y tantas otras realizadas por él, como por sus alumnos más directos, tal es el caso de Giulio Romano. Rafael, es quizás el artista del Renacimiento que, muy al contrario de la soledad e individualismo del maestro Leonardo o de Miguel Ángel, tenía un taller activo que daba cumplida cuenta de múltiples encargos. El maestro supervisaba todas las obras, pero sus discípulos participaban de una manera muy activa en el proceso creador. Como digo mi interés se centra lejos de las Sagradas familias, las Vírgenes, los retratos, etc. Lo motiva, la percepción de una gran fuerza plástica unida a la simbología poderosa de un gran mito de la tradición judeo-cristiana. El cuadro se pintó en el año 1518 y se titula “San Miguel”. Es un cuadro de unas grandes dimensiones, que se expone de manera permanente en  el museo del Louvre. La escena es sencilla, San Miguel Arcángel, pisotea al diablo y alza su lanza para ensartarle en el suelo. Esta es, en la iconografía cristiana, la imagen más simbólica y constante en todas las imágenes y representaciones del guardián de los cielos. Lo que me llama la atención de este cuadro no es la composición temática, sino la expresividad de los protagonistas y su aptitud corporal. Miguel ocupa en la jerarquía celestial, la máxima representatividad, pues es el que vela por la ley y el orden e impide que los asuntos del cielo (es decir el mundo espiritual) irrumpan en el mundo material  y físico. En cierto modo el Arcángel San Miguel, es el “jefe de los  Ángeles”, la mano ejecutora de Dios, su “guardaespaldas  celestial”, él ejerce el control sobre el resto de las huestes celestiales. Cualquier distracción de Miguel lleva a las fuerzas del mal a eclosionar en el mundo, a sembrar el mal, a adueñarse de la tierra y de los humanos. Dios confía en Miguel y éste pastorea los planos espirituales, generando orden. En la escena referida, Rafael, nos muestra a un Miguel, que llega volando enérgicamente desde los cielos superiores, desplegando sus amplias alas, alas que tiene la curiosidad de pertenecer al género aéreo (de ahí las plumas aladas de los Ángeles) y  a la categoría acuática (en los bordes superiores de las alas aparecen escamas como los peces). Miguel  vislumbra desde las alturas al diablo y se lanza en picado sobre él. El desplegar de sus alas es tan potente que el aire al desplazarse, lanza un fuerte zumbido que alerta al demonio. Cuando este mira hacia las alturas, ve la imponente figura de Miguel, lanzándose sobre él, con inusitada fuerza. Está tan cerca, que el propio Arcángel le impide ver el cielo, el diablo tropieza y cae. Ese tropiezo del señor de los infiernos, hace que Miguel tenga que rectificar en el aire y torsionar su cuerpo, en una descomposición de gran dificultad. Miguel, alza su lanza con fuerza, lanza su pierna derecha con el ánimo de aplastar al diablo y retuerce su figura para rectificar en el aire su posición, para ensartar con energía a su eterno enemigo. Esta es la escena y suponemos el final…, aunque éste es un pequeño diablo y no Belcebú, su dueño, pues de haberse producido esta escena entre Miguel y el príncipe  de las tinieblas, ahora el mal estaría erradicado. Miguel ha acabado ensartando a un diablo más a las órdenes de Lucifer y continúa eternamente una y otra vez, hasta la eternidad, repitiendo esta escena, sin principio ni fin.  Os quedan pocos días para apreciarlo en directo (hasta el 16 de septiembre), aunque os dejo con un aperitivo que os haga levantar de la silla para no perdéroslo.