Día Internacional de la Adherencia: un compromiso de todos

El pasado 15 de noviembre se celebró el III Día Internacional de la Adherencia al Tratamiento. Por ello, el Observatorio de la Adherencia al Tratamiento (OADT) se sumó a la celebración de este día y quiso hacerlo con la presentación de un decálogo dirigido a ayudar a los ciudadanos para que asuman su propia responsabilidad en el cuidado de la salud  En este marco, el OADT aprovechó para dar a conocer su nueva web (http://observatoriopacientes.com/), una página dirigida a profesionales sanitarios, médicos, enfermería y farmacia, en la que tendrá cabida todo tipo de información sobre adherencia terapéutica. Además de contenidos específicos también para pacientes, la página ofrece un apartado en el que se plantean las diferentes vías para conseguir el aval del observatorio, así como las posibilidades de colaboración con empresas y administraciones.  Durante el día nacional, el Observatorio también dio difusión a los resultados de una encuesta realizada durante la primera jornada científica de la entidad, basada en el test de Morisky-Green-Levine. Dicho estudio corrobora que, alrededor del 90 por ciento de los adultos de entre 40 y 50 años no cumple el tratamiento prescrito, un dato realmente alarmante, insisten, puesto que los encuestados afirman que no presentan ningún impedimento para el cumplimiento correcto del mismo.  José Manuel Ribera Casado, presidente del OADT, aprovechó la jornada nacional para reforzar su mensaje: «Tenemos que conseguir que las indicaciones a nivel farmacológico y no farmacológico se cumplan de la mejor manera posible»  Publicado en Gaceta Médica 15 de noviembre DECÁLOGO PARA LA ADHERENCIA AL TRATAMIENTO        

La perversión tecnológica…Encuentra el “reset”en tu vida

Nadie duda que el mundo actual del siglo XXI es un mudo mejor que el del siglo pasado, y también mejor que el de nuestros ancestros. Cuando digo que es mejor, quiero referirme a que se ha mejorado ostensiblemente la calidad de vida del individuo y de la sociedad en su conjunto. Los grandes avances de la ciencia y de la tecnología nos han facilitado una progresión cualitativa de la especie humana y del planeta. Producto de ello es que se han prolongado las expectativas de vida, se han controlado enfermedades que antes eran mortales, se  ha reducido la morbi-mortalidad de los recién nacidos, y se han conseguido grandes avances técnicos, que han facilitado la vida cotidiana de los seres humanos; con herramientas como la lavadora, hasta Internet. En esencia, actualmente el ser humano se ha convertido de “homo sapiens” en “homo faber” (productor y generador de tecnología). La tecnología ha sido la gran triunfadora del siglo XXI. Sin lugar a dudas, existe un mayor conocimiento del mundo que nos rodea y se ha podido dilucidar muchos de los grandes misterios que estaban ocultos en la naturaleza. El ser humano conoce palmo a palmo la geografía de este y otros planetas, y ha podido sondear los más profundos confines del cosmos, ha buceado en la naturaleza humana, y ha desenmarañado la naturaleza atómica y cuántica de la realidad. Aún con todo ello, permitidme que reflexione en voz alta, o mejor dicho, en “escritura en alto”, el por qué, pese a todo este gran avance en nuestro conocimiento, hay algo que falla y que se pone en evidencia cuando seguimos encontrando los eternos problemas de la naturaleza humana, como es la guerra, la pobreza, la esclavitud…; y aparecen con gran virulencia otros problemas como la violencia, en todas sus facetas, la incomunicación, la soledad, la insolidaridad, etc. No deja de ser paradójico, que en la era de la comunicación, nunca han estado tan solos e incomunicados los seres humanos. La ventana abierta al mundo, que ha supuesto Internet, va acompañada de una gran incomunicación del individuo con sus semejantes. El ser humano parece que prefiere comunicarse con los que se rodea, a través del sms o el e-mail, en vez del encuentro directo o el tú a tú. ¿Tenemos miedo a algo, a qué?, ¿es simple comodidad o perversión tecnológica? El avance tecnológico y científico no ha conllevado al mismo ritmo un avance y desarrollo en los valores humanos y los principios éticos y sociales. Puedo aventurarme a afirmar, que hoy en día el ser humano no es más feliz que antaño, que hoy en día el ser humano permanece más solitario e incomunicado, que la violencia, xenofobia e insolidaridad son normas comunes en nuestras vidas; al igual que la insatisfacción, la ansiedad, la depresión y el estrés. Y es que “no hay un botón “reset” en nuestras vidas.

La medicina en cine

La relación entre el cine y la medicina siempre ha sido muy estrecha, siendo éste un importante mecanismo de difusión de la imagen del médico y de la propia profesión. Todos recordamos con añoranza series televisivas de antaño que han marcado nuestras vocaciones, como “centro médico” o  “Dr. Welby”, de la misma manera que ahora “Dr. House” u “Hospital Central” troquelan las expectativas de nuestros jóvenes estudiantes y residentes. Donde aún queda mucho por hacer es en el cine científico-médico aplicado a la información y la formación del ciudadano y del propio profesional. Aquí os muestro una experiencia interesante, que espero que con el tiempo podamos potenciar. Durante esta semana se está celebrando en Badajoz (13 al 17 de noviembre) la XVIII Edición del certamen bianual de VIDEOMED, Certamen internacional de cine médico, salud y telemedicina, en el que se proyectarán 140 películas de máximo interés sanitario y científico. Llama poderosamente la atención las películas sobre trasplantes de hígado y riñón con éxito de donantes vivos, como se podrá ver por los títulos y por la  hipnosis de cada trabajo que se contiene en el documento que a continuación os adjunto y también el vídeo que recoge la historia de este entusiasta proyecto, con algunos films premiados anteriormente.

¿El tamaño importa?… hablamos del cerebro.

Muchos han sido los estudios neurofisiológicos que han puesto de manifiesto que el ser humano tiene una potente herramienta infrautilizada: el cerebro. Los científicos tan solo llegan a vislumbrar un 10% de utilización de la capacidad cerebral. Nuestros cerebros y mentes están muy mal utilizados, posiblemente por el mal o nulo manejo de determinadas zonas cerebrales. En un tema de tanta importancia como es la creatividad, se conoce que es vital la interacción de múltiples zonas cerebrales. En apariencia, la anatomía de un cerebro prodigioso es similar a la de un cerebro normal. El cerebro de Einstein se lleva estudiando desde hace más de 50 años que aconteció su muerte y tan sólo hace algunos se pudo descubrir que la única y aparente diferencia con cerebros normales es un ligero aumento de la corteza cerebral en determinadas zonas. Por lo demás, todo igual. La tendencia de los cerebros de personas con altos coeficientes intelectuales es que son algo más grandes y pesados, pero ello no marca la diferencia. La discrepancia no es tanto morfológica, como en la arquitectura cerebral, y fundamentalmente en la funcionabilidad de nuestro cerebro. De hecho algunos estudios recientes afirman que el estrés y la depresión producen una disminución del tamaño del cerebro. Y es que los cerebros más capaces funcionan más, mejor y con otras capacidades. Y no me refiero sólo a una mayor memoria, mayor inteligencia y un mejor procesamiento de los procesos cognitivos, sino a una mayor integración psicofísica, unos patrones emocionales más coherentes, una personalidad más sólida y, en definitiva, una mayor integración se todo el Ser. Por tanto, olvidémonos del tamaño y concentrémonos en hacerlo funcionar bien, y esto no sólo se hace a base de ejercicios de entrenamiento de la memoria, sino  de una integración física-psícológica y espiritual. Mientras te lo planteas, puedes acceder al cerebro de Einstein desde tu iPad

El valor de enseñar: “Lecciones de los maestros”

Todos recordamos con verdadero cariño a un profesor o profesora que ha marcado nuestras vidas, esas personas especiales que guiaron nuestro destino y que sembraron en nosotros el afán de aprender. En mi caso, recuerdo a un profesor que tuve en mi adolescencia llamado Don Dionisio, que impartía historia y arte. Aquel maestro bajito del norte de España, trasmitía los conocimientos enciclopédicos con una viveza, claridad y entusiasmo, que contagiaban  al más vago y despistado del aula. Aquel hombre tenía algo; como diría Lorca, un “duende” que encendía el intelecto y agitaba el espíritu. Sin lugar a dudas debo a Don Dionisio mi gran afición al arte y a la historia. Aún recuerdo después de tantos años sus explicaciones acerca de su artista preferido, el Greco. Aquellas clases eran puro teatro, el profesor se trasformaba, interpretaba los cuadros como si él mismo fuera el modelo, y el pintor trazara sus pinceladas sobre su cuerpo. Y es que… no es lo mismo “ser el profesor que mi maestro”, como tampoco lo es  “ser el doctor que mi médico”. Como en la vida no existen coincidencias, hace unos días, mientras volvía a ver la película “El lenguaje de las mariposas”, donde el grandioso Fernando Fernán Gómez interpretaba a un viejo maestro republicano de un pueblo de Galicia que embelesaba a su pequeño alumno “gorrión”, finalizaba la lectura de un libro del gran humanista George Steiner, titulado “Lecciones de los maestros” y que aborda con una erudición desbordante los “misterios” de tan sagrada relación: la del alumno con su maestro. Steiner, premio Príncipe de Asturias del año 2001, profesor en las mejores y más prestigiosas universidades europeas y americanas y posiblemente, junto a Harold Bloom y Todorov, uno de los humanistas más grandes de todos los tiempos, nos hace un retrato magistral de los elementos que se ponen en juego en la sagrada disciplina de la enseñanza, porque para Steiner, la enseñanza es SAGRADA con mayúsculas. Para ello basa sus reflexiones en los grandes modelos arquetípicos de la historia y sobretodo, en lo que él considera que es el eje fundamental de toda la corriente de pensamiento occidental, la relación entre Sócrates y Platón y la que Jesucristo tenía con sus discípulos. También adereza estas reflexiones con la relación entre Husserl y Heiddegger y las de éste con Hanna Arendt. Steiner pone de manifiesto que para ser un maestro carismático hay quevivir como un maestro, pues el propio maestro enseña con su propia vida, trasmite con su ejemplo, diríase que por osmosis. Además el factor que más se pone en juego es EROS, pues se produce una relación de amor y dependencia hacia el maestro que, añadida a la admiración y la sumisión, hacen que el proceso de transmisión de conocimientos sea algo más complejo que un simple traslado de pensamientos e ideas de una mente a otra. Por eso esta relación es mágica, porque se produce desde un marco especial, donde el pupilo necesita emular e imitar al maestro y donde éste realiza un acto de máxima generosidad. En estos momentos, de gran duda e incertidumbre económica, ética y por qué no, metafísica, recuperar los valores tradicionales que durante milenios han inspirado nuestras vidas, se hace necesario. El sistema funcionarial-administrativo, ha sido un gran veneno corrosivo para la ética y el desempeño de muchas profesiones y oficios, pero en el caso de la enseñanza y la medicina, esto ha representado un golpe mortal. Si deseáis adquirir el libro pinchar aquí o haz clíc en la portada del libro.