¿Quien mató a Bin Laden?: El origen del mito

Cada vez es más frecuente ver cómo el ciudadano americano lucha contra sus propios miedos y los saca a la luz  de una forma terapéutica, podríamos considerar, para superar su propia crisis de valores y no repetir errores antaño cometidos, que lastraron a generaciones enteras, como la guerra de Vietnam, los asesinatos de Kennedy y Martín Luther King, e incluso la intervención americana en el derrocamiento del gobierno chileno de Allende. Por eso, los nuevos directores y guionistas americanos, se están empezando a interesar por la historia reciente del pueblo americano y están creando cine social y político al estilo Pakula, Costa Gavras, etc. Ya lo comentamos no hace mucho con el film “Argo” y volvemos a repetirlo con el reciente titulo estrenado «La noche más oscura”, que narra los más de 10 años quela CIA investigó el paradero de Bin Laden y el definitivo asalto y asesinato del cerebro de los atentados suicidas del 11S. El film, extrañamente largo en metraje, se hace ligero, en un montaje liviano que recoge toda la densidad del entramado de Al-Qaeda en Pakistán y las minuciosas investigaciones de los agentes secretos americanos en los países islámicos. Aparte de las virtudes cinematográficas y técnicas, a mi juicio este film, pone de manifiesto dos cuestiones muy importantes. Por un lado, la evidencia, en toda su crueldad, de las torturas de los presos musulmanes en las cárceles americanas y en segundo lugar, deja veladamente en suspenso, si la operación final culmina exitosamente con el asesinato del líder, o de otro personaje. Los maltratos y torturas a sanguinarios presos musulmanes, repletas de humillaciones y todo tipo de vejaciones, nos hace reflexionar sobre el delicado asunto de la pertinencia de tales prácticas en aras de salvar más vidas. Mi respuesta es que la condición humana, no permite aceptar, ni tolerar este tipo de actos, ni siquiera en aras de la seguridad del propio Estado. La animalización del ser humano me recuerda prácticas de nuestra historia reciente y, desde mi punto de vista, es del todo intolerable. Con respecto a la segunda cuestión, debo confesar que, desde que saltó la noticia del asesinato de Bin Laden, he sido bastante incrédulo con su veracidad. Para justificar dicho razonamiento me baso en el hecho de la poca o escasa propaganda política del propio asesinato, la inexistencia de imágenes, fotografías…, documentos gráficos en definitiva. Debemos recordar que asesinatos de otros tiranos como Saddan Hussein o Gaddafi, fueron documentados con teléfonos móviles y videos caseros. La historia, nos dice que cuando el cuerpo no se identifica, o no se documenta la muerte, nace el mito….y, si no, que se lo pregunten a los alemanes con Hitler. Película interesante y para la reflexión y fundamentalmente terapéutica para el pueblo americano.

«Meditaciones» del emperador filósofo

“Vive la vida sin violencia, en medio de abundante alegría, aún cuando todos vociferen, cuando les venga en gana, aún cuando las fieras despedacen los pobres miembros de este compuesto amasado y engordado”. Quien así escribe, lo hizo en su corta existencia del año 121-180 d.c., en medio de una tienda de campaña, en plena guerra con los pueblos germanos bárbaros. Era emperador de Roma y su nombre, con el que pasaría a la historia, Marco Aurelio, el emperador filósofo. Durante el gobierno de Marco Aurelio, de origen español y para más señas sevillano, se produjo uno de los más prósperos momentos del Imperio Romano, su culmen, que posteriormente daría paso al declive de la cultura latina, con la caída del Imperio Romano. Marco Aurelio pasará a la historia no sólo como emperador, sino como uno de los más importantes filósofos estoicos latinos, junto con Séneca y Cicerón, y eso que sólo escribió, al final de su vida, pensamientos y reflexiones que fueron recopilados bajo el titulo: “Meditaciones”, que es el libro de lectura obligada que traigo al rincón de qué leer. El pensamiento estoico, sobrio, adusto, propone una vida vivida con prudencia, justicia y amor a la verdad. Los «estoicos», cuyo nombre procede del término latino que hace alusión a «puente», por ser los primeros pensadores que enseñaban en la calle y debajo de un puente, promulgando una vida en el aquí y el ahora, relativizando la materia, el éxito y la riqueza. Los estoicos divulgaban un ideal de vida sencillo, sin aspavientos, dedicado al bien común y social y, sobretodo, dedicados al estudio y recto juicio. Este pensamiento donde las pasiones no entran en juego y donde lo que más se valora es la virtud, bebe directamente del pensamiento Platónico y de Heráclito, e influye en el pensamiento Cristiano de una manera determinante. Hay muchos pensadores que ven determinadas similitudes con el pensamiento budista y sus teorías del «no apego» y el control de las pasiones y del deseo. Marco Aurelio vivió su vida como un auténtico estoico, hasta que una infección le arrebató la vida a las puertas de Viena, en sus campañas germanas. En la actualidad se suele tener una imagen falsa del emperador, traída de la mano de la película “Gladiador”, donde se relata la presencia en campaña del emperador y como éste muere bajo la mano de su hijo Cómodo. Esta distorsión histórica, alberga una realidad: la presencia del emperador en el campo de batalla bárbaro y la mezquindad de un hijo, llamado el “emperador gladiador”, por su gran afición a la lucha. La historia nos muestra en muchas ocasiones cómo de grandes padres nacen hijos miserables. Si no véase el ejemplo del hijo mayor de Gandhi, que fue un malhechor, jugador y bebedor, para dolor de su progenitor. Recomiendo vivamente leer atentamente a Marco Aurelio, pues su libro, es un texto de virtud, vigente como el primer día, lleno de profundidad y erudición, dentro de la simpleza de un hombre de Estado pragmático y lleno de amor a la verdad.

Nuevas adicciones: «la enfermedad del juego»

La prensa nos sigue sorprendiendo a menudo con nuevas adicciones que hace unos años eran insospechadas. A las clásicas, como el tabaco, el alcohol y otras drogas, se añade una larga lista de dependencias, que van desde la adicción al sexo, pasando por la ludopatía y la adicción a las nuevas tecnologías. Aunque las adicciones se vistan con nuevos ropajes, los fundamentos siempre son los mismos: una falta de control de los impulsos y una alteración en los neurotrasmisores cerebrales, como la dopamina. Pese a este planteamiento, en principio simplista, en las adicciones, en las dependencias existen importantes factores que condicionan su morfología. En el siguiente y apasionante relato José, un individuo normal, como tú y como yo, que presenta una ludopatía, lucha contra su adicción y su familia, como suele pasar en estos casos, se convierte en un factor determinante en la solución del problema. Una vez mas, el entorno, los enfermos que han pasado por el mismo problema, mediante asociaciones de pacientes,  y la familia en especial, se convierten en la mejor «medicina».    

A mi edad, espero y tengo mucho que dar en la vida

El psiquiatra suizo Carl Gustav Jung afirmaba que en el desarrollo y discurrir normal del ser humano, es muy habitual que, en la edad media de la vida, se presente una crisis existencial, una «neurosis noógena». El ser humano, dedicado en la primera mitad de la vida a consolidar una biografía, apuntalar una profesión y, en definitiva, buscar el éxito, la solvencia económica…. se enfrenta a un vacío existencial cuando se contempla el otoño de la existencia y nuestro horizonte mortal. Según Jung, es aquí, en esta fase de la vida, donde el ser humano potencia sus cualidades más humanas y espirituales, aquí se producen las trasformaciones, las metamorfosis. Yo estoy en el ecuador de mi vida (al menos por probabilidad estadística), contemplo mis éxitos y mis fracasos, contemplo mi vida como una película donde los protagonistas van desapareciendo de escena, donde una vez más y con mayor nitidez que nunca, contemplo mi “YO” ramplón, mísero y convencional. Mi existencia se convierte en una gran cebolla repleta de capas superpuestas, pero en el fondo sigue estando el niño asustadizo, travieso y creativo. No tengo nada que perder, hay que zambullirse en la vida, hay que dejar atrás temores infundados y vivir, porque aún espero mucho de la vida, pero desde luego, lo que espero es saborear cada momento como si fuera el último, deambular sin rumbo por calles y campos, sentir la caricia de mi compañera, vivir la pasión de mis hijos piel con piel y sentir los latidos de mi corazón, como si una galaxia estallara en mi interior. ¿De qué sirve el éxito, el reconocimiento y la adulación?. Solo quiero SER, y agradezco y quiero a los que me permiten SER cada día. Nadie puede impedírmelo, el que lo intentara es porque No ES, y nada representa en mi SER.

El Humor metafísico de Max

Hasta no hace mucho, el cómics era considerado un  subgénero gráfico carente de importancia, y haciendo un símil comparativo, era considerado como hace 20 años el genero literario de terror o ciencia ficción. En los últimos años, grandes creadores y artistas del mundo de los cómics, como Herbé, Moebius y otros muchos, han elevado el género de los cómics al nivel de arte. Dicho esto, en estas navidades, los Reyes Magos me han traído la oportunidad de disfrutar con unos cómics del artista catalán Max, publicado en una edición excelente por cúpula, y titulado “Vapor”. El autor narra las vicisitudes de Nicodemo, un moderno ciudadano que, hastiado del mundo alocado y vertiginoso, decide marchar a la soledad del desierto, para encontrarse a si mismo. Como si de un antiguo anacoreta se tratara, y siguiendo los pasos de los ancestrales padres del desierto, marcha a la soledad inhóspita de las arenas. Max utiliza a lo largo de todos los cómics, un espléndido y sobrio blanco y negro, que realza la simplicidad de lo narrado. El trazo sencillo y la profundidad metafísica del texto, recuerdan a las historias de iniciación Zen, donde el individuo se enfrenta a su propio ser. A lo largo del texto y como si fuera un moderno San Antonio, Nicodemo se enfrenta a sus miedos y a sus demonios. Solo su determinación y disciplina, le hacen comprender que todo en la vida es vapor, todo es efímero, todo pasa y nada queda…..porque recuerda: «caminante no hay camino, solo se hace camino al andar».