Julio Zarco

¿Qué hacemos con la Atención Primaria?

 Bajo esta pregunta genérica y recurrente del sector se esconde una gran parte de las claves organizativas y estructurales de la reorientación del modelo sanitario español. Tras la importante aportación que supuso la Ley General de Sanidad del año 1986 y la reforma sanitaria que aconteció en nuestro país y que lo situó en el top de los modelos socio-asanitarios, la Atención Primaria se encuentra en un momento de reflexión, condicionada por la actual situación económica del país, y de los cambios de paradigma social y demográfico, que está aconteciendo en los países occidentales. El gran colapso presupuestario y la inhibición de la inversión en materia sanitaria, añadido a la crítica reflexiva de los teóricos de la sanidad, al respecto de si el actual modelo socio-sanitario español puede o no ser viable, factible y eficiente, nos lleva a revisar el modelo organizativo y estructural de la sanidad española. El Sistema Nacional de Salud (SNS) tiene importantes ineficiencias que deberíamos tratar de superar, con la vista puesta en tratar de seguir manteniendo el mismo nivel de calidad en la prestación de los servicios públicos. Y es aquí donde la Red de Atención Primaria tiene que dar su “do de pecho”, dando un paso adelante en su rol bio-psico-social, con una atención integral, integrada y longitudinal. Algún lector crítico e impaciente puede aducir que éstas son las características y naturaleza conceptual de la AP, pero yo le repreguntaría: “¿Es realmente la AP que tenemos eficiente en la resolución de los problemas de salud de la sociedad de nuestro tiempo?”. Si la respuesta es negativa, hay que realizar un examen en profundidad, reflexivo, desapasionado y desideologizado. Hace algo más de un año, el gobierno británico de David Cameron anunció una importante reforma estructural y organizativa de la AP británica, elaborando una hoja de ruta de 3 años, donde el viaje estará pilotado por los propios médicos de familia. Esta reforma de la sanidad británica viene presidida, no sólo por la actual crisis económica y por la mejora de la eficiencia de los servicios sanitarios, sino por el claro convencimiento político, desde el pragmatismo más absoluto, de que la clave de los sistemas sanitarios se encuentra en la AP. En países occidentales, donde la cronificación de los procesos morbosos nos hace dar solución a múltiples patologías crónicas, que se llevan el gasto del 80% del presupuesto sanitario, en un marco donde la AP tan sólo puede resolver el 50% de los problemas de salud, cuando de facto podría hacerlo en el 90% de los casos, debemos aventurar soluciones imaginativas y decididas para dar ese cambio y reorientación del modelo, de forma que generen eficiencia y eficacia en el modelo sanitario. Y  créanme, la clave está en la propia Atención Primaria. Siguiendo la estela del pragmatismo británico y nórdico, desde una perspectiva liberal del pensamiento, deberíamos concentrar nuestros esfuerzos políticos en generar las reformas estructurales y organizativas adecuadas en el primer nivel asistencial. Los teóricos de la sanidad nos podrán avanzar cuál es el mejor modelo asistencial a llevar a cabo, aunque parece que las últimas tendencias nos llevan a parar en un modelo de gestión integrada (atención primaria y hospitalaria), de gestión por procesos, donde ambos ámbitos se incardinen. También las organizaciones sindicales nos pueden realizar propuestas razonables, desde la sensatez, del cambio retributivo que debe acontecer, no sólo para nivelar las retribuciones de los facultativos, sino para generar incentivos por objetivos, procesos y resultados en salud.  Y como no puede ser de otra manera, las sociedades científicas y las organizaciones colegiales, deben apuntar hacia cuáles deben ser los niveles de excelencia en el ejercicio y desempeño de nuestras funciones; y parece ser que ello viene presidido por implantar procesos de Desarrollo Profesional Continuo y herramientas de re-certificación profesional, que garanticen el progreso, avance y evolución de los más cualificados. Pero, sin ningún género de dudas, la clave está en el propio sector de la AP. Se debe de producir una clara desideologización del primer nivel asistencial, y ejercer un liderazgo del que hoy estamos carentes, motivos por los que entramos en una espiral de victimismo y condescendencia, que nos lleva a argumentar como una letanía, desde hace 30 años, los mismos problemas: burocratización de las consultas, acceso restringido a pruebas complementarias, mayor autonomía en la gestión… ¿Qué hacemos o podemos hacer con la AP?. Los profesionales sanitarios han mostrado su opinión al respecto en múltiples estudios, siendo él análisis que aquí os enlazo uno de los más recientes de mayor muestra. Desde mi punto de vista parece evidente, desarrollemos la enorme potencialidad del primer nivel asistencial, y tengamos la capacidad de liderazgo y de visión necesarias para resolver los problemas actuales y ser motores del cambio. En este momento es posible, las épocas de crisis y cambio, son oportunidades de mejora. ¿Existen líderes capaces de arrimar el hombro y llevar en la dirección correcta a la AP?.

Cruz roja: pasión por la ayuda humanitaria

En el año 1859 un empresario suizo presencia el desastre dantesco de la guerra franco-Italiana en Solferino, donde más de 40.000 personas yacen moribundas en el campo de batalla sin atención, no sólo médica, sino tampoco humanitaria. Este empresario se llamaba Henry Donante y sus experiencias las plasmó en el libro “Recuerdo de Solferino”. Sus reflexiones planteaban que la guerra no entraba en competencia con algo que está por encima de los conflictos, como son los derechos humanos, y por ello planteó la creación de sociedades de socorro para los tiempos de paz, que tuvieran intervenciones durante los conflictos bélicos, donde primaran por encima de todo, el trato humanitario. Esta idea la traslada Donante a la sociedad ginebrina de utilidad pública, donde es muy bien acogida por 4 de sus máximos representantes y de esta manera se constituye el llamado históricamente “Comité de los Cinco”, que en el año 1863 promueven la creación del Comité de la Cruz Roja. El impulso humanitario  es de tal potencia y calado, que tan solo un año más tarde, en 1864, se firma un documento por 14 naciones que constituye la Primera Conferencia de Ginebra y que será la base de todo el desarrollo posterior, no sólo dela Institución, sino también del movimiento humanitario moderno hasta la actualidad. El séptimo país que subscribióla Conferenciade Ginebra fue España, por lo cual nuestro país ha estado en los orígenes históricos de la institución dela Cruz Roja desde sus albores. El movimiento dela Cruz Roja en España, estuvo auspiciada por la Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén. En el mismo año, en 1864, y desde los tiempos más iniciales participó en conflictos bélicos, como la guerra franco-prusiana en 1870, donde se realiza el primer envío de ayuda humanitaria y enla Guerra Carlista de 1872. A principios del siglo XX, y con motivo de la guerra del norte de África, el desarrollo de Cruz Roja en España fue considerable, llegando a la creación de casi 40 hospitales en la zona. Debemos destacar en esta época la figura de Carmen Angoloti, Duquesa dela Victoria, figura señera de la enfermería española y de la institución de la Cruz Roja. Debemos a este tipo de figuras y al apoyo de la Casa Real española a lo largo de los siglos, el haber sabido captar el verdadero espíritu humanitario de la institución y haber facilitado su desarrollo. Es de destacar igualmente los avances en el campo social de la Institución, creando acciones de gran trascendencia social y sanitaria, como los puestos de socorro  en carretera en los años 70, las labores dela Cruz Roja del mar, las campañas de donación de sangre y la atención a colectivos vulnerables. En la exposición que bajo el titulo “Cruz Roja: pasión por la ayuda humanitaria”, se desarrolla en la Real Academia Española de Medicina se pone de manifiesto a través de una interesante iconografía fotográfica y de cartelería, esta intensa y crucial historia de la institución, junto con la proyección de un video institucional sobre los objetivos de Cruz Roja y una interesante recreación histórica de un puesto de socorro de principios del siglo XX. Podéis disfrutar de ello hasta el 29 de junio en la calle Arrieta, 12. ¡No os lo perdáis!.

¿Qué opinan los pacientes con cáncer sobre la atención que reciben?

Os presento a continuación un estudio cuyo principal objetivo es la Evaluación de la Calidad de la Asistencia Oncológica en España. Se trata de un estudio cualitativo, en el que participan pacientes y representantes de asociaciones de pacientes de toda España, que se organizan y constituyen en un jurado, y que en una Jornada de Trabajo, tras la exposición por expertos de los temas que después se van a debatir, se cuestionan necesidades y preferencias de los pacientes oncológicos, y a partir de ellas, elaboran una serie de recomendaciones. En los servicios de atención a personas afectadas por cáncer, la calidad se refleja en la estructura de las organizaciones, el proceso de atención al paciente y la revisión de los resultados del tratamiento. Desde el punto de vista del paciente, la calidad en la atención implica facilidad en el acceso en los tiempos adecuados y en un seguimiento terapéutico que respete sus preferencias y tenga en cuenta su calidad de vida. El aspecto económico ha de ser también considerado y está directamente relacionado con la eficiencia y la equidad, lo que también ejerce su impacto sobre la calidad de la atención recibida. Las recomendaciones elaboradas por el jurado de pacientes acerca de las estrategias que se han de implementar para garantizar una atención oncológica de calidad se han resumido 20 puntos, que podrás consultar al final del documento adjunto. Enlace al documento: http://www.universidadpacientes.org/docs/libro_oncolog.pdf    

Museo de Anatomía Humana de la UCM. Salvemos nuestro patrimonio

Pocos conocen que en un frio pasillo de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), existe un sorprendente museo denominado » Museo Javier Puerta», en honor y homenaje al desaparecido Catedrático de Anatomía de esa misma Universidad. Este museo pertenece al departamento de Anatomía, cuyo actual Catedrático, el Profesor José Ramón Sañudo, acompañado por sus colaboradores, como el profesor Fermín Viejo, intentan mantener, recuperar y potenciar un museo único en España, y junto con alguno de las mismas características existente en Florencia y Viena, únicos en el mundo por su riqueza y originalidad. Hace unos días, un grupo de amigos, entre los que se encontraban el Prof. Juan Luis Arsuaga, Director del Museo de la Evolución Humana, del Instituto Carlos III y de las excavaciones de Atapuerca y mi buen amigo y doctorando Aser, tuvimos el privilegio de asistir a una visita guiada por el museo de Anatomía antes referido, de la mano del Dr. Sañudo. Aunque yo lo conocía y esta era mi segunda visita, la riqueza e intensidad de la misma, de la mano de su responsable, me hizo apreciar múltiples matices y detalles, que de otra manera me habrían pasado desapercibidos. En primer lugar y para quien no lo conozca, quiero animarle desde este blog a que lo haga. Es un museo donde se encuentra la colección más numerosa de reproducciones en cera de piezas anatómicas a tamaño natural de todo el mundo, siendo casi 3.000 con las que cuenta el museo de Anatomía de la UCM. Estas piezas son del siglo XVIII y están en perfecto estado de conservación. Aunque todas son espectaculares y parecen sacadas de un texto de Vesalio, una llama poderosamente la atención, la que refleja a una mujer embarazada, recostada en un sillón, con todo su abdomen abierto, mostrando el útero y el feto con gran lujo de detalles. Esta pieza, al igual que las demás, son piezas de gran valor artístico, al igual que docente y pedagógico, pues sobre ellas se enseñaban en las antiguas aulas de medicina, ante la imposibilidad manifiesta de conseguir cuerpos humanos para el aprendizaje de los alumnos de medicina. Si alguien quiere contemplar «arte y medicina», debe de visitar este museo, que ante el abandono de las autoridades académicas, fundamentalmente el rectorado de la UCM, no recibe subvenciones, ayudas, ni colaboraciones, ni antes ni ahora. El Dr, Sañudo y el Dr. Viejo luchan ante las inclemencias académicas por amor a la ciencia, con gran sentido de la responsabilidad y del deber y, por qué no decirlo, también del honor, tratando de preservar un legado, que junto a la colección de cráneos de Oloriz y la embrioteca del Departamento, son las joyas de la corona.  La humedad se ha convertido en auténticos lagos, el moho crece en las paredes, poniendo en riesgo las piezas, entre las que se incluyen también varias momias y esqueletos de malformaciones óseas.  Ventanas rotas, falta de control de las condiciones ambientales, suciedad y desidia por parte de mi querida Universidad, ponen en riesgo una colección única, que si estuviéramos en otro país, seguro sería elogiada, reivindicada y estudiada. Pero amigos, esto es España y ya se sabe…! que innoven otros!. Véase  este texto como lo que es, una reivindicación ante las autoridades universitarias, encabezadas por el Dr. Carrillo, actual Rector de la misma y como un texto homenaje, en primer lugar al Prof. Puerta Fonolla, que fue la persona que garantizó la pervivencia, no sólo de esta colección, sino de la gran tradición de la escuela anatómica española, que desde Cajal y Oloriz, nos lleva, pasando por el Prof.  Julián de la Villa, al Prf. Ors Llorca y el Prof. Oliveros. Tuve el privilegio de disfrutar de su magnífico magisterio siendo alumno interno en el Departamento que él dirigía. También quiero destacar la gran labor del Prof. Sañudo, actual catedrático, persona prudente, amante de la ciencia y del arte, que con su gran magisterio, hace que nos sintamos orgullosos de nuestros hombres de ciencia y nuestra tradición científica. Enlace: http://www.ucm.es/info/museoana/historia/index.htm Te adelanto una pequeña visita virtual:  

¿Tenemos ya hoja de ruta para los pacientes crónicos?

Uno de los temas sobre los que más se insiste recientemente en la Gestión Sanitaria de nuestro país, por su importancia, es la Atención al Paciente Crónico y fundamentalmente cómo debería organizarse estructural y funcionalmente su asistencia. En estos días hemos asistido al nacimiento de un proyecto denominado IEMAC 1.0, que es el acrónimo más o menos de Instrumento de la Evaluación de Modelos de Atención ante la Cronicidad. Aunque no es una herramienta nueva, pues procede de la adaptación del americano Chronic Care Model del MacColl Institute for Health Care Innovation de USA, esta herramienta se adapta, según nos aseguran sus creadores,,a la realidad española. Sus autores son el Instituto de Innovación Vasco, la Universidad Miguel Hernández de Elche, con  la participación de laboratorios MSD. Según nos cuentan y puede verse en su página web (www.iemac.org), se centra en tres niveles de análisis: el macro, destinado para políticos sanitarios, otro meso, para gestores sanitarios y otro micro, destinado a los Equipos de Atención al paciente. Según podemos ver, esta herramienta recoge 80 buenas prácticas de cómo llevar una mejor atención al paciente crónico. Se valoran exactamente seis áreas de análisis: 1- Organización del Sistema de Salud, donde se analizan temas tan diversos como el compromiso de líderes, las políticas sociales, financiación, etc. 2- Autocuidado, poniendo el énfasis en la activación psicosocial del paciente, cultura de la salud…. 3- Salud Comunitaria, atendiendo sobretodo las estrategias comunitarias en los Planes de Salud 4- Apoyo en la toma de decisiones clínicas, es decir protocolos, guías, etc 5- Modelo Asistencial, en el que se analizan los equipos multidisciplinares, los roles de los miembros del equipo en este cometido, etc. 6- Sistemas de Información, fundamentalmente  dirigidos a  la integración de la información y aplicación de nuevas tecnologías, etc. Visto así, parece interesante y hay que felicitar a los creadores-adaptadores de esta herramienta, que como tal, tendrá que validarse, adaptarse e implementarse. Pero, mientras escribo estas líneas, el médico de familia de mi madre, una señora mayor y por tanto con pluripatología crónica, me llama para leerme el resultado del cultivo de una úlcera sacra que tiene desde hace unas semanas y me comenta que como es resistente a la mayor parte de los antibióticos, quiere ingresarla para valoración  y tratamiento hospitalario. Tras su llamada, cuelgo y llamo a la Unidad de Crónicos de un gran hospital madrileño, que es donde llevan el caso de mi madre y haciendo de » celestino», pongo en contacto al médico de familia con dicha Unidad, para que entre los dos, y quedándome yo al margen, pues antes que médico soy hijo, pacten la solución al problema de mi madre! ¡Viva la hoja de ruta maravillosa de los crónicos en España!. Señores estamos en mantillas, hay mucho por hacer. Todas las herramientas serán bienvenidas, pero la casa se empieza por los cimientos no por el tejado. Mientras el marco asistencial no se redefina y los equipos de Atención Primaria asuman el control de la gestión y liderazgo en el manejo del paciente crónico, no tenemos nada que hacer.  La decisión es política, pero también nuestra, de los profesionales. Creo que antes de definir estas hojas de ruta y dado que el diagnostico de las ineficiencias las conocemos todos (aunque unos más que otros), hagamos una re-definición de roles, de objetivos y dejémonos de «política de salón y de medicina de club de golf».