Julio Zarco

“Las dos puertas”: Desarrolla tu conciencia

Querido bloguero, a lo largo de este blog ya te habrás dado cuenta, sin gran esfuerzo, que tengo ciertas manías, temas recurrentes y hábitos adquiridos, que creo que, a estas alturas, son de difícil modificación. No hace mucho os comentaba que una de mis distracciones preferidas era ser “caballero andante”, según la expresión acuñada por Thoreau y que a mi me gusta más calificar que «vagabundear». Pues bien, hay otro tema que es recurrente en mi existencia, y este es el del «silencio». Habréis leído no hace mucho, mi experiencia con el silencio realizando el Camino de Santiago o tras la lectura del místico Thomas Merton. Por «silencio» entiendo la profunda experiencia de la interiorización, del replegarse hacia adentro. Esta experiencia de silencio es un estado. El individuo vuelca su mirada hacia su interior; como definían algunos místicos como Merton y San Juan de la Cruz, hacia el “hondon», hacia las profundidades de su propio Ser. El silencio y la quietud, son dos condiciones imprescindibles para alcanzar el núcleo más íntimo del Ser. Esta situación se puede generar por muchos métodos que desde hace siglos el ser humano ha empleado, con la intuición de que era la manera adecuada de llegar a conocerse a si mismo, contemplar nuestro verdadero «yo», rasgar las falsas apariencias. Estos métodos fueron empleados por los meditadores de todas las épocas, por los místicos, en definitiva, por los buscadores de lo auténtico y lo verdadero. Buceando en nuestro interior, hay quien encuentra su verdadero «yo»(Fritz Perls), o quien encuentra vacío (Buda) y quien encuentra la divinidad (San Juan de la Cruz), pero todos ellos sin excepción incrementan el nivel de su conciencia, de su atención, viven mas intensamente su ahora, son más auténticos y más felices en la alegría y en la desgracia, en el dolor y en el placer. El silencio es la tónica dominante de todos los buscadores espirituales, ateos o creyentes, budistas o cristianos, orientales u occidentales. Silencio, silencio y más silencio. Al hombre contemporáneo le espanta el silencio, pues vivimos hacia el exterior, hacia los logros externos, hacia la acción, hacia la retórica, el barroquismo y el mundo de las apariencias. Nuestro «YO», está fabricando y genera, de manera continua imágenes, ideas, emociones, ruido, etc. Somos como un barco a la deriva en un mar embravecido por las olas y azotado por el viento contra las rocas, pero en el interior del océano, mas allá de la superficie, todo es silencio, calma y tranquilidad. Acceder al silencio no sólo hace que nos conozcamos mejor, sino que limpia de impurezas adquiridas tras años de educación, nuestro falso «yo», nos hace ser mas auténticos, vivir en el aquí y el ahora, ser más felices, y lo que es más importante, encontrar en nuestro interior algo que…………………, (esta parte querido lector la tienes que poner tú). Manuel López Casquete es un joven sabio, no por sus conocimientos, sino “por su conocimiento”; no por su retórica, sino “por su silencio”; no por sus éxitos, sino “por sus vivencias”. Su libro «Las dos puertas«, es algo más que un libro, es una experiencia de alguien preocupado por el Ser humano, que quiere ayudarle a alcanzar su silencio preciado, que le llevará de vuelta a casa, a su verdadera casa. Hacía mucho tiempo que no me abstraía con la lectura de un texto tan profundo, tan sencillo y la vez tan sabio en  sus propuestas. Creo que la capacidad de Manuel para trasmitir su experiencia interna, le hace ser acreedor de ser un verdadero maestro, “un maestro de la VIDA”. No solo te invito a la lectura atenta de este libro, sino a experimentar lo que su autor nos anuncia en él, aprender a vivir, ¡ahí es nada!, el arte más supremo y el más difícil, la obra de arte maestra de nuestra existencia, la obra de nuestra propia vida, una vida colmada, plena, llena de luces y de sombras, de puertas que se cierran y de puertas que se abren. Gracias Manuel, espero y deseo que nos sigas trasmitiendo tu autentica experiencia del vivir, para ayudarnos en nuestras tinieblas, como la luz de un faro en la niebla. Si quieres acceder a su compra: pincha en la foto de portada, o aquí.

No somos nada. Visita a una sala de disección

Si hay algo que impresiona a todo estudiante de medicina en sus dos primeros años de estudios son las prácticas de disección anatómica. Quizás debido a que somos muy jóvenes, nunca hemos estado en contacto con la muerte y es la primera vez que experimentamos y percibimos el peso de la materia muerta, rompiendo con los ideales juveniles de la belleza, el sexo, la sensualidad y las manifestaciones metafóricas de la vida. En una reciente visita a mis amigos, los profesores del Departamento de Anatomía de la Universidad Complutense, donde no sólo estudié, sino en la que trabajé como alumno interno, tuve el privilegio de reencontrarme con la muerte; es decir con la sala de disección, donde hace ya muchos años,  corté, troceé y escudriñé las entrañas, de lo que antes habían sido seres humanos y que la muerte y el formol, habían terminado convirtiendo en algo parecido a «muñecos de plástico». Con los años, la perspectiva cambia, y me asalta la frase sempiterna de mi abuelo Francisco, que siempre decía: «no somos nadie, ni ningunos, hoy somos personas y mañana estatuas». Y, viendo los cuerpos preparados en la sala de disección, en sus mesas, tapados con el consabido plástico, pienso que ellos tenían deseos, sentimientos, grandezas y miserias, es más tenían familia, historias, sufrimientos y seguramente se creían los seres mejores y mas maravillosos del mundo. Se sentían, como no, únicos, irrepetibles y ahora, trozos de su cuerpo, sin identidad, eran objeto de estudio y aprendizaje de los estudiantes. Que paradoja y que terrible drama, el del ser humano. Estos «cuerpúsculos», como me gusta a mi llamar, son lo que son y terminan en esta sala, al igual que otros terminan en las llamas o bien podridos por millones de gérmenes que los devoran en sus tumbas. ¿Es esto es la vida?. Me resisto a creer que estos  cuerpúsculos, amigos, lo sean todo. Cuando ellos han amado, han perdonado, han tenido una idea sublime, o bien han sido capaces de dar su vida por otros, ¿son sólo cuerpúsculos esperando la sala de disección, las llamas o los gusanos?. Me niego a creer en el naturalismo a ultranza, el materialismo implacable, me resisto a creer sólo en la materia y a todas luces y aunque sea infantil, prefiero creer en la energía. Einstein, creia en la materia y la energía. Los budistas tibetanos creen en la materia y la energía, todas las grandes religiones, tradiciones y formas elevadas de pensamiento creen en la materia y la energía, yo no creo, yo más bien tengo la necesidad de Sentir que esto es así.

El estudio ENRICA pone de manifiesto el problema del colesterol en España

Referencia del artículo: Magnitud y manejo de la hipercolesterolemia en la población adulta de España, 2008-2010: el estudio ENRICA. Rev Esp Cardiol. 2012;65:551-8. – Vol.65 Núm 06 DOI: 10.1016/j.recesp.2012.02.005 El estudio ENRICA se realizó entre los años 2008 y 2010 en más de 11000 individuos españoles de más de 18 años, con el objetivo de dimensionar la magnitud de la hipercolesterolemia y cómo se maneja terapéuticamente en nuestro país. Este estudio es de los más recientes de características poblacionales que nos da una fotografía perfecta de la situación en estos momentos. Para aquellos que no lo sepan el nombre ENRICA se corresponden con las siglas del Estudio de Nutricion y Riesgo Cardiovascular, que es de donde se exportan los datos de referencia. El estudio no tiene desperdicio y quiero llamar la atención a todos los blogueros a que le echen un vistazo y reflexionemos sobre lo que hacemos en nuestras consultas de Atención Primaria, y muy importantemente, sobre la dramática situación de la hipercolesterolemia en nuestro país. En esencia, algo mas de la mitad de los españoles tienen el colesterol elevado, siendo el control del mismo bastante deficiente, curiosamente menos en aquellos que presentan mayor riesgo cardiovascular. Este dato concuerda con el mal control de la hipertensión arterial en los pacientes con elevado riesgo, puesto de manifiesto en el estudio Cumple-MEMS, que ya hemos referenciado en otro momento en este blog. Me llama la atención varios aspectos a destacar. La cifra de colesterol total que se toma como referencia es de 200 mgr/dl, y más de un 46% de ellos, que son hipercolesterolémicos, aseguran no ser conscientes o no saberlo. Esta situación me parece grave, pues pone de manifiesto que el paciente no se entera de lo que el médico le explica, o bien la comunicación médico-paciente no es adecuada. En el estudio que realizó el Grupo de Actividades Preventivas (GAPS) de una conocida sociedad científica dirigido por entonces por la Dra. Dulce Ramírez, apoyado y financiado por el Ministerio de Sanidad en el año 2009 con respecto a la salud global de la mujer, ya se evidenciaba de manera notable este dato, no solo en la hipercolesterolemia, sino en otros aspectos de gran trascendencia para la salud de las mujeres, como el desconocimiento y falta de actuación de otras actividades preventivas como en la osteoporosis, ejercicio, dieta, etc. Este grupo de investigación evidenció que el problema con alta probabilidad estaba en una mala comunicación. Yo añadiría que los profesionales de la salud no estábamos suficientemente bien formados en estrategias de comunicación, pedagogía orientada al cambio de hábitos en el adulto, etc. Esto hace que las actividades preventivas en las consultas de Atención Primaria, no sean suficientemente eficaces. Esto se pone de manifiesto también en el estudio ENRICA cuando vemos que muchos de ellos no son conscientes ni siquiera de que deben de realizar una dieta y ejercicio físico. En el estudio del GAPS, se puso de manifiesto que existía un cierto sesgo de género, es decir, que la percepción del riesgo cardiovascular de las mujeres por parte de su médico, difería si el paciente era hombre o mujer. Normalmente se tiene la percepción de mayor riesgo cardiovascular si el paciente es hombre. Este dato se confirma en el estudio ENRICA, pues el tratamiento con hipolipemiantes es menor en mujeres que en hombres, aunque los autores lo condicionan a que el riesgo es mayor en hombres. Aquí se debería realizar un análisis más exhaustivo y fino con respecto a la variable edad, pues como es bien sabido la curva de riesgo varía notablemente en mujeres mayores por efecto de la menopausia. Sólo el 55% de los pacientes logran controlar sus niveles de colesterol, algo sorprendente y que asusta. El estudio avanza que el control es mayor por parte del especialista hospitalario que por parte del médico de familia y lo que adelanta a este respecto como explicación es que en Atención Primaria se derivan los pacientes con mal control al especialista hospitalario. Esta explicación me parece algo pobre y carente de solidez para justificar este dato, que de ser cierto y no tenemos porqué dudar de la fiabilidad de los datos, justificaría por sí solo, una profunda revisión de lo que hacemos en nuestras consultas de Atención Primaria. Los datos son bastante preocupantes para el primer nivel, pues llegar a la conclusión de que los especialistas en crónicos y patologías de alta prevalencia (los médicos de familia), con gran formación en prevención, herramientas psicosociales y acceso al núcleo familiar y social del paciente, no controlamos adecuadamente la hipertensión, la hipercolesterolemia y la diabetes, es para reflexionar, desde la crítica severa de nuestro día a día en las consultas. Yo aventuro un motivo para la meditación: los médicos de familia españoles, que presentan una importante y excelente formación (quizás una de las mejores del mundo), desempeñan su trabajo en un marco organizativo inadecuado para que sus estrategias de salud individual y poblacional, tengan el impacto necesario en los marcadores de salud de la población. Ahí lo dejo…, pero vosotros podéis seguir reflexionando sobre ello. Accede al artículo completo: pincha aquí

Nuevos tiempos para la comunicación sanitaria

Todo el mundo es conocedor de la importancia y trascendencia de la comunicación en una sociedad altamente tecnologizada, donde las redes sociales, Internet  y la gestión de la información son los dioses a los que rendimos culto de manera inexorable todos los mortales del planeta tierra. En la actualidad, una adecuada y correcta gestión de la información, es capaz de mover a las masas y poner a la sociedad contemporánea en una situación no vivida hasta ahora. Al igual  que en el proceso de globalización la información y las nuevas tecnologías han sido cruciales, éstas también han facilitado grandes cambios socio-demográficos y culturales. En la actualidad millones de personas pueden realizar en más de 30 ciudades del mundo una “manifestación antisistema”, igual que se pueden derrocar gobiernos, como es el caso de la “primavera árabe”; y así mismo se puede educar, crear tendencias, modas, fabricar personajes mediáticos, hacer marketing, difundir ideas y un largo etc. En definitiva, la gestión de los medios de comunicación y de la información en general, es uno de los principales catalizadores del cambio social y cultural en los países occidentales. Quiero disculparme de antemano, pues mi caso es el de un profesional sanitario con funciones ocasionales como periodista y nada más lejos de mi intención que “usurpar”, las artes y oficios de esta distinguida profesión, tan crucial en la actualidad y al mismo tiempo tan mal valorada y percibida por nuestra sociedad. Pero es desde este interesante observatorio que me ofrece ser médico metido a “cronista sanitario”, desde el que quiero realizar algunas puntualizaciones sobre la gran importancia de la información en la salud y, aprovechando que es noticia la toma de posesión al cargo como Presidente de la Asociación Nacional de Informadores Sanitarios (ANIS), de mi buen amigo y mejor periodista Alipio Gutierrez, expresar algún deseo en alto. Siguiendo la cortesía de felicitar al Presidente y a todo su nuevo equipo de gobierno y desearle los mayores éxitos en esta interesante empresa, espero que el buen hacer de Alipio y su gente posicionen a ANIS en lo que debería ser, es decir una institución de prestigio que tenga una triple misión: Por un lado, no sólo la de informar sobre todo aquello que acontece en la actualidad de un sector como es el socio-sanitario, sino lo que es más importante, facilitar conocimientos, destrezas y aptitudes a los estudiantes y periodistas acerca de la salud, la sanidad y la ciencia en general, en sus diferentes vertientes: asistenciales, investigadoras, de gestión, etc. Igualmente importante es acercarse a los profesionales sanitarios para trasmitirles la trascendencia que tiene la comunicación en el ejercicio de su profesión, y no hablo solamente cara a la relación profesional-paciente, sino a la dimensión social  del profesional sanitario, donde la comunicación, tanto verbal como escrita y electrónica, hoy en día se han convertido en herramientas fundamentales. Espero y deseo que ANIS adquiera un compromiso con la sociedad y ayude y colabore de manera activa en eso que muchos hemos dado en llamar “cultura de la salud” y donde la alianza estratégica entre sanitarios, educadores e informadores, sea algo más que una necesidad, que represente un objetivo prioritario. Entre todos tenemos que colaborar a vertebrar una sociedad civil cohesionada y con un alto valor, no sólo ético y humano, sino saludable. Es mucho lo que queda por hacer, grandes las ilusiones y capaces los protagonistas. Sólo nos queda aprender de manera conjunta unos de otros y embarcarnos en una gran nave con un rumbo claro: una sociedad bien informada y unos informadores profesionales y éticos que trabajen en pro de sus propios valores, lo que sin duda tendrá su impacto en los valores de los ciudadanos a los que informan. Publicado en Gaceta Médica, 18 de junio 2012

Dediquemos tiempo a la adherencia terapéutica

Hace unas semanas participé en una mesa redonda en Contenidos de Salud, sobre  la problemática de la adherencia terapéutica (ADT). En esta tertulia y desde una visión multidisciplinar, médicos de Atención Primaria, especialistas hospitalarios, enfermeros, farmacéuticos y la Administración Sanitaria, debatimos de una manera distendida y en profundidad sobre la importancia de la ADT en el proceso asistencial y sus implicaciones en la salud del paciente, en los costes socio-sanitarios y  en la seguridad. Pese a ser profesionales de distinta formación y disciplina, la unanimidad fue la tónica general. Interesantes fueron algunos apuntes que me gustaría destacar. Pese a que la mayoría estaba de acuerdo en la enorme importancia de que el marco organizativo asistencial facilitara los procesos de adherencia, el peso fundamental recaía en el profesional y muy especialmente en la enfermería y la oficina de farmacia. El protagonismo que cobra la enfermera en la gestión de los casos y en el control de la adherencia es crucial. Por otro lado se reivindicó una mayor generalización de la atención farmacéutica, para garantizar lo que es fundamental, una coordinación de todos los dispositivos sanitarios; y en este sentido la farmacia no deja de ser una dependencia sanitaria más, exactamente igual que el centro de salud o el hospital. Todos los asistentes, insistimos en la gran importancia de la coordinación para garantizar la continuidad de cuidados, y eso exige por parte de la Administración Sanitaria un esfuerzo como facilitador en la integración e imbricación de los ámbitos asistenciales. Ejemplos, como que exista una historia clínica unificada entre Atención Primaria y Hospital, es fundamental. Un tema que suscitó mucho interés, es el hecho de que el paciente debe de responsabilizarse de su propia enfermedad y, en definitiva de su salud y su vida. La visión paternalista de la asistencia sanitaria ya ha pasado a la historia, y debemos reivindicar una mayor potenciación de la cultura de la salud, con políticas decididas de prevención, promoción y educación para la salud. Las asociaciones de pacientes tienen aquí un protagonismo preponderante y no digamos en el autocuidado y programas como «el paciente experto». Los datos que baraja la Administración Sanitaria cuantifican que al menos  entre un 40-50% de los pacientes no siguen las indicaciones de sus profesionales de la salud; es decir, no toman bien sus medicaciones, no siguen los consejos higiénico-dietéticos, etc. Esta cifra es preocupante, pues impacta directamente en la salud de los ciudadanos. Con respecto a la aplicación de las nuevas tecnologías en la garantización de la ADT, las opiniones fueron más diversas. La mayoría indicó que los grandes avances tecnológicos en la comunicación no son aplicables hoy en día a los pacientes crónicos, pues en su mayoría éstos tiene una edad que dificulta el acceso al manejo de las nuevas tecnologías, no obstante, aplicaciones prácticas desde el teléfono móvil, pueden apoyar la labor de los profesionales. Aquí la figura del cuidador es fundamental, pues en muchas ocasiones es el nexo de unión entre paciente-profesional. Sin embargo esta figura no esta demasiado cuidada, sobretodo en cuanto información y formación. En los tiempos que corren de crisis económica la colaboración de las empresas privadas, junto a las Administraciones es fundamental en el desarrollo de programas de ADT, soporte terapéutico y socio-sanitario. Por todo ello, observatorios profesionales que  generen estudios con evidencia científica de los procesos de ADT (como el que os presenta el vídeo a continuación), se hacen imprescindibles. ¿Seremos capaces en nuestro país de aunar esfuerzos en un tema tan importante y generar conocimiento en un aspecto de tanta trascendencia?. Estoy convencido de que la generosidad y el buen hacer profesional se antepondrá a las dificultades para ello.