Julio Zarco

Los chequeos rutinarios no sirven

Con este titular comenzaba el artículo Cristina G. Lucio en el diario El mundo, hace escasas semanas. Esta afirmación tan rotunda, derivada de las conclusiones de una revisión realizada por el nada dudoso Centro Cochrane, que hoy os adjunto, alertó y alarmó a la prensa, hasta tal punto que les llevó a contactar conmigo en busca de confirmación o parecer al respecto. Sin duda, el concepto de chequeo va muy asociado al de prevención; es decir, intentar detectar una anomalía antes de que aparezca, para poder tomar las medidas oportunas (el famoso refrán: más vale prevenir…). Pero ni todos los padecimientos son detectables de forma precoz, ni todos los chequeos son útiles para este fin. Por ello todo chequeo debe ir dirigido por un profesional y ante unas circunstancias determinadas, y no debe llevarse a cabo de forma aleatoria, ya que lo que se busca dependerá de cada persona en particular, del ambiente en que viva, de su tipo de trabajo y de sus antecedentes familiares, entre otros. El verdadero papel en la mejora de la calidad de vida de los pacientes no está en las pruebas que se realizan ni en chequeos incontrolados que tranquilicen sus conciencias, sino en la mejora de sus hábitos de vida. Sin duda hay determinadas enfermedades que pueden detectarse a tiempo, y en este caso, tratarse y solucionar el problema; es lo que en términos sanitarios y estadísticos se conoce como cribado rentable; es decir, vale la pena hacer una determinada prueba, ya que el resultado conlleva una serie de actuaciones encaminadas a evitar las complicaciones de la enfermedad y por tanto, mejorar la calidad de vida de la persona.  Pero en otras ocasiones no es rentable (no sólo desde el punto de vista económico), ya que, en primer lugar, hay pruebas que no son determinantes, de forma que ni un resultado positivo asegura la enfermedad, ni un resultado negativo la descarta. Este tipo de hechos puede conllevar un mayor estrés injustificado y la consecución de una cadena de pruebas diagnósticas muchas veces innecesarias, que influirían negativamente en la calidad de vida de los ciudadanos. Por tanto, ¿prevención en AP?, sin duda SI, pero individualizada y de forma racionalizada, y siempre basada en la evidencia. Referencia del artículo: General health checks in adults for reducing morbidity and mortality from disease. Editorial Group: Cochrane Effective Practice and Organisation of Care Group. 17 OCT 2012 Accede al artículo completo  

Día Internacional de la Adherencia: un compromiso de todos

El pasado 15 de noviembre se celebró el III Día Internacional de la Adherencia al Tratamiento. Por ello, el Observatorio de la Adherencia al Tratamiento (OADT) se sumó a la celebración de este día y quiso hacerlo con la presentación de un decálogo dirigido a ayudar a los ciudadanos para que asuman su propia responsabilidad en el cuidado de la salud  En este marco, el OADT aprovechó para dar a conocer su nueva web (http://observatoriopacientes.com/), una página dirigida a profesionales sanitarios, médicos, enfermería y farmacia, en la que tendrá cabida todo tipo de información sobre adherencia terapéutica. Además de contenidos específicos también para pacientes, la página ofrece un apartado en el que se plantean las diferentes vías para conseguir el aval del observatorio, así como las posibilidades de colaboración con empresas y administraciones.  Durante el día nacional, el Observatorio también dio difusión a los resultados de una encuesta realizada durante la primera jornada científica de la entidad, basada en el test de Morisky-Green-Levine. Dicho estudio corrobora que, alrededor del 90 por ciento de los adultos de entre 40 y 50 años no cumple el tratamiento prescrito, un dato realmente alarmante, insisten, puesto que los encuestados afirman que no presentan ningún impedimento para el cumplimiento correcto del mismo.  José Manuel Ribera Casado, presidente del OADT, aprovechó la jornada nacional para reforzar su mensaje: «Tenemos que conseguir que las indicaciones a nivel farmacológico y no farmacológico se cumplan de la mejor manera posible»  Publicado en Gaceta Médica 15 de noviembre DECÁLOGO PARA LA ADHERENCIA AL TRATAMIENTO        

La perversión tecnológica…Encuentra el “reset”en tu vida

Nadie duda que el mundo actual del siglo XXI es un mudo mejor que el del siglo pasado, y también mejor que el de nuestros ancestros. Cuando digo que es mejor, quiero referirme a que se ha mejorado ostensiblemente la calidad de vida del individuo y de la sociedad en su conjunto. Los grandes avances de la ciencia y de la tecnología nos han facilitado una progresión cualitativa de la especie humana y del planeta. Producto de ello es que se han prolongado las expectativas de vida, se han controlado enfermedades que antes eran mortales, se  ha reducido la morbi-mortalidad de los recién nacidos, y se han conseguido grandes avances técnicos, que han facilitado la vida cotidiana de los seres humanos; con herramientas como la lavadora, hasta Internet. En esencia, actualmente el ser humano se ha convertido de “homo sapiens” en “homo faber” (productor y generador de tecnología). La tecnología ha sido la gran triunfadora del siglo XXI. Sin lugar a dudas, existe un mayor conocimiento del mundo que nos rodea y se ha podido dilucidar muchos de los grandes misterios que estaban ocultos en la naturaleza. El ser humano conoce palmo a palmo la geografía de este y otros planetas, y ha podido sondear los más profundos confines del cosmos, ha buceado en la naturaleza humana, y ha desenmarañado la naturaleza atómica y cuántica de la realidad. Aún con todo ello, permitidme que reflexione en voz alta, o mejor dicho, en “escritura en alto”, el por qué, pese a todo este gran avance en nuestro conocimiento, hay algo que falla y que se pone en evidencia cuando seguimos encontrando los eternos problemas de la naturaleza humana, como es la guerra, la pobreza, la esclavitud…; y aparecen con gran virulencia otros problemas como la violencia, en todas sus facetas, la incomunicación, la soledad, la insolidaridad, etc. No deja de ser paradójico, que en la era de la comunicación, nunca han estado tan solos e incomunicados los seres humanos. La ventana abierta al mundo, que ha supuesto Internet, va acompañada de una gran incomunicación del individuo con sus semejantes. El ser humano parece que prefiere comunicarse con los que se rodea, a través del sms o el e-mail, en vez del encuentro directo o el tú a tú. ¿Tenemos miedo a algo, a qué?, ¿es simple comodidad o perversión tecnológica? El avance tecnológico y científico no ha conllevado al mismo ritmo un avance y desarrollo en los valores humanos y los principios éticos y sociales. Puedo aventurarme a afirmar, que hoy en día el ser humano no es más feliz que antaño, que hoy en día el ser humano permanece más solitario e incomunicado, que la violencia, xenofobia e insolidaridad son normas comunes en nuestras vidas; al igual que la insatisfacción, la ansiedad, la depresión y el estrés. Y es que “no hay un botón “reset” en nuestras vidas.

La medicina en cine

La relación entre el cine y la medicina siempre ha sido muy estrecha, siendo éste un importante mecanismo de difusión de la imagen del médico y de la propia profesión. Todos recordamos con añoranza series televisivas de antaño que han marcado nuestras vocaciones, como “centro médico” o  “Dr. Welby”, de la misma manera que ahora “Dr. House” u “Hospital Central” troquelan las expectativas de nuestros jóvenes estudiantes y residentes. Donde aún queda mucho por hacer es en el cine científico-médico aplicado a la información y la formación del ciudadano y del propio profesional. Aquí os muestro una experiencia interesante, que espero que con el tiempo podamos potenciar. Durante esta semana se está celebrando en Badajoz (13 al 17 de noviembre) la XVIII Edición del certamen bianual de VIDEOMED, Certamen internacional de cine médico, salud y telemedicina, en el que se proyectarán 140 películas de máximo interés sanitario y científico. Llama poderosamente la atención las películas sobre trasplantes de hígado y riñón con éxito de donantes vivos, como se podrá ver por los títulos y por la  hipnosis de cada trabajo que se contiene en el documento que a continuación os adjunto y también el vídeo que recoge la historia de este entusiasta proyecto, con algunos films premiados anteriormente.

¿El tamaño importa?… hablamos del cerebro.

Muchos han sido los estudios neurofisiológicos que han puesto de manifiesto que el ser humano tiene una potente herramienta infrautilizada: el cerebro. Los científicos tan solo llegan a vislumbrar un 10% de utilización de la capacidad cerebral. Nuestros cerebros y mentes están muy mal utilizados, posiblemente por el mal o nulo manejo de determinadas zonas cerebrales. En un tema de tanta importancia como es la creatividad, se conoce que es vital la interacción de múltiples zonas cerebrales. En apariencia, la anatomía de un cerebro prodigioso es similar a la de un cerebro normal. El cerebro de Einstein se lleva estudiando desde hace más de 50 años que aconteció su muerte y tan sólo hace algunos se pudo descubrir que la única y aparente diferencia con cerebros normales es un ligero aumento de la corteza cerebral en determinadas zonas. Por lo demás, todo igual. La tendencia de los cerebros de personas con altos coeficientes intelectuales es que son algo más grandes y pesados, pero ello no marca la diferencia. La discrepancia no es tanto morfológica, como en la arquitectura cerebral, y fundamentalmente en la funcionabilidad de nuestro cerebro. De hecho algunos estudios recientes afirman que el estrés y la depresión producen una disminución del tamaño del cerebro. Y es que los cerebros más capaces funcionan más, mejor y con otras capacidades. Y no me refiero sólo a una mayor memoria, mayor inteligencia y un mejor procesamiento de los procesos cognitivos, sino a una mayor integración psicofísica, unos patrones emocionales más coherentes, una personalidad más sólida y, en definitiva, una mayor integración se todo el Ser. Por tanto, olvidémonos del tamaño y concentrémonos en hacerlo funcionar bien, y esto no sólo se hace a base de ejercicios de entrenamiento de la memoria, sino  de una integración física-psícológica y espiritual. Mientras te lo planteas, puedes acceder al cerebro de Einstein desde tu iPad