Desarrollo Personal

Mindfulness y estrés crónico…, nueva dimensión en psiconeuroinmunologia

Llevo muchos años practicando meditación y técnicas de relajación y también las enseño, con el claro convencimiento de que son buenas para la salud, no solo psíquica, sino física. Todas las tradiciones del conocimiento, donde se han aplicado los métodos de relajación profunda, la oración y la meditación, aportan datos que evidencian que sus practicantes tienen más y mejor salud física y psicológica. En nuestro entorno, un gran médico, bastante desconocido por muchos, pero de gran solvencia científica, el Dr. Juan Rof Carballo, promulgó importantes teorías sobre lo que él denominaba la urdimbre del ser humano, es decir, el anclaje donde lo físico y lo mental se entrecruzaban y por ello esto fue el origen de la patología psicosomática. En esencia toda patología, ya sea física o mental, es una patología psicosomática, porque lo físico y lo psíquico, se retroalimentan y son capaces de influirse recíprocamente.  Sabemos, por nuestra experiencia, o bien profesional o bien personal, que aquellas personas que están estresadas, con ansiedad o simplemente deprimidas, tiene las defensas más bajas y son capaces de contraer mas infecciones, mas enfermedades. Existe una clara relación entre el mundo material,  psicológico y afectivo. Pero es ahora cuando se está estudiando el tipo de relación que existe entre los estados de relajación y los sistemas inmunológicos y endocrinos. Lo que parece que es un dislate es que, sabiendo que esta relación existe y está demostrada físicamente (véase el interesante artículo que os traemos para su lectura), no se establezcan programas integrales para el abordaje integral de las patologías crónicas, el cáncer, las enfermedades neurodegenerativas y las patologías autoinmunes. Creo que este artículo es aclaratorio y que, como médicos, debemos seguir investigando en este sentido. Referencia del artículo: Manolete S. Moscoso.El estrés crónico y la Terapia Cognitiva Centrada en Mindfulness: Una nueva dimensión en psiconeuroinmunología. Persona 13, enero-dicc, 2010.ISSN 1560-6139, pp. 11-29 Accede al artículo completo en este link: 

Un libro con alma, del y para el alma

 En alguna ocasión he comentado mi impresión de que el mundo que contemplamos no es la realidad, sino tan solo un espejismo de la misma. Este fundamento alimenta una película de culto como es MATRIX. Son muchas las ocasiones en las que nuestra percepción se agudiza; o por el contrario, adquirimos otro punto de vista… y ante nuestra conciencia se abre otro mundo. A algunos, dentro de los que me encuentro, nos gusta hablar de que el mundo material debe de reinventarse y metaforizarse, es decir, abrir las compuertas de lo evidente, para RE-IMAGINAR nuestro mundo e inyectarle poesía, imaginación y alma. Siempre he tenido ese concepto, pero es cierto que mis estudios de investigación sobre la psicología analítica de Jung y la psicología imaginal de Hillman, fundamentaron y afianzaron mi creencia: el mundo tiene alma. Esta no es una noción nueva; al contrario, es una de las nociones mas ancestrales de la humanidad y la podemos ver desde la época Homérica, Pitágoras, Sócrates y Platón. Posteriormente los neoplatónicos la catapultan para recorrer el Renacimiento (Marcelo Ficino, Pico della Mirándola…) y podemos seguir esta tradición hasta los poetas romanticos, Willian Blake y otros. Es cierto que esta veta la encuentra en el siglo XX  el psiquiatra Carl Gustav Jung y la trae hasta nuestros días más cercanos James Hillman, fallecido hace ahora un año. Pues bien, la tradición continua, y un profesor británico de literatura Patrick Harpur, ha retomado el concepto clásico del ALMA, para brindarnos en su libro “La tradición oculta del alma”, una reactualización de los conceptos que alimentan la tradición occidental desde hace más de 4000 años. Y es que como él mismo dice en su prologo, no hace falta buscar tradiciones ocultas, esotéricas y orientales, para encontrarnos a nosotros mismos,… solo hace falta leer a los clásicos, beber de la tradición occidental y reencontrarse con el ánima mundi. Os puedo asegurar que después de leer este libro, vuestra forma de contemplar el mundo no será igual y, como decía el poeta Blake “contemplaremos el mundo en un grano de arena”.

Vida, sensibilidad y humanismo en Albert Schweitzer

Las vidas ejemplares de seres humanos que demuestran su capacidad para crear, investigar o trasformar el mundo, siempre nos ayudan a ser mejores personas. De continuo estimulo a mis estudiantes de medicina a que se aproximen a seres humanos de vidas colosales, para que sean conscientes, de cuanto puede hacerse por mejorar este mundo y ayudar a los demás. La medicina debe de entenderse en esta clave, como una profesión de ayuda a los demás, es un ejercicio profesional que va más allá de la mera posesión del conocimiento teórico y que ahonda sus raíces en el espíritu. En el plan de estudios antiguo, cuando yo era estudiante de medicina, se incluía como asignatura la Historia de la Medicina en los últimos años del grado (entonces licenciatura) y era considerada una asignatura “maría”; es decir, que no importaba…, que era circunstancial…; o lo que es igual, que no debías esforzarte mucho en superarla. Tuve la suerte de estar en el Departamento de Don Pedro Laín Entralgo y allí pude constatar, cuan importante era esta disciplina para saber de dónde venimos como médicos y hacia donde debemos de ir. Saco a colación esta pequeña reflexión autobiográfica, para referirme a una autobiografía de un gran ser humano que dio su vida por lo demás. Se le concedió el premio Nobel de la paz en el año 1952, falleció en 1965 y su obra “Mi vida y mi pensamiento” fue escrito en el año 1931. Este alemán, que primero fue teólogo protestante, filósofo y gran músico experto en Bach, lo abandonó todo a principios del siglo XX, para ponerse a estudiar medicina. Quería ayudar a los demás y pensó que esto no podía hacerlo sólo a través de la teología y la reflexión filosófica, sino que tenía que introducirse en la miseria y el dolor humano, para poder vislumbrar lo que necesitan las personas enfermas del cuerpo y del alma. Albert Schweitzer tras acabar su carrera, se trasladó con su esposa a África, al actual Gabón y allí con sus propias manos, construyó un hospital para atender a cuantos lo necesitaban. Pese a que atendió a todos los enfermos que acudían en su auxilio, fueron sobre todo leprosos y enfermos tropicales, sus pacientes habituales. Te animo a que bucees en la vida de un hombre bueno y misericordioso, que quiso dar su vida por los demás. En su biografía podemos leer: “Mientras el círculo de su compasión no abarque a todos los seres vivos, el hombre no hallará la paz por sí mismo. Teniendo respeto y reverencia por la vida, entramos en una relación espiritual con el mundo. Ninguna religión o filosofía que no se base en el respeto por la vida no es una religión o una filosofía verdadera.” Como decía Leo Tolstoi: “Para cambiar el mundo, primero tiene que cambiar uno mismo”. En esta fantástica obra puedes encontrar las claves de cómo lo hizo Albert.

Nieves perennes del espíritu: un paseo por Ávila

Hace escasamente dos fines de semana experimenté una fantástica experiencia. En la cuna del misticismo español, recibimos las primeras nieves del otoño-invierno. Fue algo inesperado y como todo aquello imprevisto, estuvo rodeado por el misterio y la alegría de lo nuevo. Muchas han sido las ocasiones que he visitado Ávila, he vagabundeado por sus calles, he disfrutado de su museo de la mística y he fantaseado con ver por las calles a Teresa y a Juan, discutiendo de Dios de la Orden y de sus problemas organizativos. Más de una vez, he creído vislumbrar en un pequeño rincón de piedra de esta vetusta ciudad, a Juan de la Cruz, escribiendo sus exaltados versos místicos de la llama del amor viva, pero en esta ocasión y sin buscarlo, el verdadero espíritu de la mística, ha venido a mí, brusca e inesperadamente, como un frio viento traído de la cercana Sierra de Gredos. Al  amanecer, una silenciosa y limpia nevada, cubría densamente la capital castellana. Todo era silencio y la piedra cobraba más protagonismo, pues la muralla abulense era un infranqueable cordón que separaba lo místico de lo profano, la poesía de lo prosaico. Todo  era silencio y por ello, se podía palpar la densidad de lo eterno en cada paso, en cada esquina. No es coincidencia que lo más selecto de la mística universal, se diera cita en esta pequeña ciudad: Teresa de Jesús y Juan de la Cruz. La mística es sobriedad, limpieza, desnudez, como lo es la piedra pulida, el espíritu castellano; pero también es pasión, amor y llama, aunque sea hacia dentro. Es una implosión de la fuerza más potente del universo. Eso he sentido este corto fin de semana en Ávila, sobriedad, silencio, pureza y pasión. Sus primeras nieves trajeron algo, y ese algo superó el fenómeno meteorológico, para convertirse en un fenómeno del espíritu: el silencio denso, calmo y abrasador que sin duda me ha ayudado en la toma de decisiones, para mí importantes, de estas últimas semanas.

Un nuevo estado de la conciencia: consíguelo con la Sofrología

A finales de los años 60, en un hospital madrileño, un joven psiquiatra de origen colombiano, le pedía permiso a su Jefe de Servicio, el mítico Dr. López Ibor, para hacer su tesis doctoral sobre la influencia de los estados meditativos en la actividad cerebral. El Dr. López Ibor, con la amplitud de miras intelectual que le caracteriza y su aguda intuición, le animó a buscar meditantes para poder tener una casuística adecuada, es decir, como decimos en ciencia, “una N”, que fuera representativa para el estudio. En la España del tardofranquismo, hallar personas que se dedicaran a la meditación era algo bastante inusual. Por ello, este joven psiquiatra, viajó a la India, China y Japón, con un viejo electroencefalógrafo portátil, realizando miles de registros cerebrales y observando lo que acontecía en lo más intimo del cerebro humano, cuando una persona  adopta una metodología  meditativa. Después de 5 años de intenso trabajo y múltiples viajes, regresa a España, monta y analiza su material y concluye que es posible, mediante una serie de técnicas, alterar los ritmos eléctricos del cerebro y además, observa que estos ritmos alteran la conciencia, ampliándola e incrementando los beneficios en la salud física y mental. Nuestro joven psiquiatra, «remasteriza» los ejercicios de yoga, zen y meditación tibetana y añade técnicas cognitivistas y, como resultado, crea un método occidental de meditación y trabajo con la mente, que tendrá un gran impacto en la salud integral del ser humano. A este nuevo método le denomina «conocimiento de la mente en armonía« o lo que es lo mismo, lo rebautiza en griego con su traducción: SOFROLOGIA. El nombre de su creador, un gran desconocido, Alfonso Caycedo. Llevo más de 25 años entrenando a pacientes con este método y los resultados son alentadores en múltiples circunstancias, desde trastornos mentales o del aprendizaje, hasta patología cardiopulmonar y psicosomática, y también en medicina paliativa. En este punto, me asalta la duda, de si el padre de la medicina psicosomática, el Dr. Rof Carballo, coetáneo de Caycedo, seria conocedor de esta técnica. Lo investigaré y os mantendré informados, y si alguno de vosotros me puede ayudar, lo agradeceré.