Héroes del corazón, sanan el mío

grupomrbrocokpostDe todos es conocido que el corazón es el órgano de los afectos, de las emociones, del amor. Por eso, cuando alguien está enamorado, lo expresa como que “siente algo en el corazón”. Por eso, cuando hacemos algo «de corazón«, es que lo en ello hemos puesto todo nuestro Ser.

Todas las tradiciones iniciativas y religiosas enmarcan al corazón como lo más preciado del Ser, como la parte más íntima y ligada al alma, del ser humano. Quizás por ello, una de las oraciones más antiguas del cristianismo, que se remonta a la época de los Apóstoles, es “La Oración del Corazón, y traída a la historia por monjes ortodoxos del monte Athos.

Cuando nuestro corazón enferma como órgano anatómico, se produce una brecha, una herida en nuestro ser más íntimo. Yo no dudo, que entre lo físico y anatómico de tejidos y estructuras, hay una relación estrecha, con sutiles energías, que van más allá de lo tangible. El cuerpo y sus metáforas, encierra una verdad universal,… la verdad del imaginario, algo más real que la propia realidad.

Hoy, mi corazón está más sano que hace algunas lunas, porque una iniciativa solidaria, ha hecho reconciliarme, con lo más íntimo de mi mismo. En el hospital madrileño Gregorio Marañón, la Fundación «Menudos corazones«, dedicada a la atención de los niños que padecen enfermedades cardíacas, ha aportado espacios de humanización al hospital.

salageneral01okLos niños han decorado las paredes del hospital con animados y elocuentes dibujos, donde escenifican su vivencia de su corazón, de su enfermedad… Pero, sobretodo, donde plasman elementos terapéuticos, que sólo las mentes más observadoras pueden llegar a desvelar. En los dibujos los niños expresan, emoción, esperanza y sobre todo, la fuerza de la vida que les hace luchar.  Con ello nos demuestran que ellos son los elegidos, que ellos son seres privilegiados, que afrontan su enfermedad con la pasión que les otorga el sentirse unidos íntimamente a su alma.

Los dibujos  desvelan el impulso para la portadanoticiasupervivencia y nos demuestran una vez más, como la representación del imaginario, hace aflorar, sin censuras, lo más íntimo de nuestro Ser. ¿Cuándo aprenderemos los médicos a trabajar con el imaginario de las personas, para poderlas ayudar en el proceso de sanación?. Los chamanes, esa mezcla de médicos, sacerdotes y poetas, lo descubrieron hace mucho tiempo.
Aprendamos de estos niños y seamos humildes, a la hora de reconocer todo lo que aún la ciencia no nos ha desvelado. Gracias a Menudos corazones y al hospital, junto con todos los colaboradores de esta iniciativa, he despertado a la emoción y mi corazón se ha limpiado de muchas impurezas superfluas y dañinas.

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