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La medicina en cine

La relación entre el cine y la medicina siempre ha sido muy estrecha, siendo éste un importante mecanismo de difusión de la imagen del médico y de la propia profesión. Todos recordamos con añoranza series televisivas de antaño que han marcado nuestras vocaciones, como “centro médico” o  “Dr. Welby”, de la misma manera que ahora “Dr. House” u “Hospital Central” troquelan las expectativas de nuestros jóvenes estudiantes y residentes. Donde aún queda mucho por hacer es en el cine científico-médico aplicado a la información y la formación del ciudadano y del propio profesional. Aquí os muestro una experiencia interesante, que espero que con el tiempo podamos potenciar. Durante esta semana se está celebrando en Badajoz (13 al 17 de noviembre) la XVIII Edición del certamen bianual de VIDEOMED, Certamen internacional de cine médico, salud y telemedicina, en el que se proyectarán 140 películas de máximo interés sanitario y científico. Llama poderosamente la atención las películas sobre trasplantes de hígado y riñón con éxito de donantes vivos, como se podrá ver por los títulos y por la  hipnosis de cada trabajo que se contiene en el documento que a continuación os adjunto y también el vídeo que recoge la historia de este entusiasta proyecto, con algunos films premiados anteriormente.

¿El tamaño importa?… hablamos del cerebro.

Muchos han sido los estudios neurofisiológicos que han puesto de manifiesto que el ser humano tiene una potente herramienta infrautilizada: el cerebro. Los científicos tan solo llegan a vislumbrar un 10% de utilización de la capacidad cerebral. Nuestros cerebros y mentes están muy mal utilizados, posiblemente por el mal o nulo manejo de determinadas zonas cerebrales. En un tema de tanta importancia como es la creatividad, se conoce que es vital la interacción de múltiples zonas cerebrales. En apariencia, la anatomía de un cerebro prodigioso es similar a la de un cerebro normal. El cerebro de Einstein se lleva estudiando desde hace más de 50 años que aconteció su muerte y tan sólo hace algunos se pudo descubrir que la única y aparente diferencia con cerebros normales es un ligero aumento de la corteza cerebral en determinadas zonas. Por lo demás, todo igual. La tendencia de los cerebros de personas con altos coeficientes intelectuales es que son algo más grandes y pesados, pero ello no marca la diferencia. La discrepancia no es tanto morfológica, como en la arquitectura cerebral, y fundamentalmente en la funcionabilidad de nuestro cerebro. De hecho algunos estudios recientes afirman que el estrés y la depresión producen una disminución del tamaño del cerebro. Y es que los cerebros más capaces funcionan más, mejor y con otras capacidades. Y no me refiero sólo a una mayor memoria, mayor inteligencia y un mejor procesamiento de los procesos cognitivos, sino a una mayor integración psicofísica, unos patrones emocionales más coherentes, una personalidad más sólida y, en definitiva, una mayor integración se todo el Ser. Por tanto, olvidémonos del tamaño y concentrémonos en hacerlo funcionar bien, y esto no sólo se hace a base de ejercicios de entrenamiento de la memoria, sino  de una integración física-psícológica y espiritual. Mientras te lo planteas, puedes acceder al cerebro de Einstein desde tu iPad

El valor de enseñar: “Lecciones de los maestros”

Todos recordamos con verdadero cariño a un profesor o profesora que ha marcado nuestras vidas, esas personas especiales que guiaron nuestro destino y que sembraron en nosotros el afán de aprender. En mi caso, recuerdo a un profesor que tuve en mi adolescencia llamado Don Dionisio, que impartía historia y arte. Aquel maestro bajito del norte de España, trasmitía los conocimientos enciclopédicos con una viveza, claridad y entusiasmo, que contagiaban  al más vago y despistado del aula. Aquel hombre tenía algo; como diría Lorca, un “duende” que encendía el intelecto y agitaba el espíritu. Sin lugar a dudas debo a Don Dionisio mi gran afición al arte y a la historia. Aún recuerdo después de tantos años sus explicaciones acerca de su artista preferido, el Greco. Aquellas clases eran puro teatro, el profesor se trasformaba, interpretaba los cuadros como si él mismo fuera el modelo, y el pintor trazara sus pinceladas sobre su cuerpo. Y es que… no es lo mismo “ser el profesor que mi maestro”, como tampoco lo es  “ser el doctor que mi médico”. Como en la vida no existen coincidencias, hace unos días, mientras volvía a ver la película “El lenguaje de las mariposas”, donde el grandioso Fernando Fernán Gómez interpretaba a un viejo maestro republicano de un pueblo de Galicia que embelesaba a su pequeño alumno “gorrión”, finalizaba la lectura de un libro del gran humanista George Steiner, titulado “Lecciones de los maestros” y que aborda con una erudición desbordante los “misterios” de tan sagrada relación: la del alumno con su maestro. Steiner, premio Príncipe de Asturias del año 2001, profesor en las mejores y más prestigiosas universidades europeas y americanas y posiblemente, junto a Harold Bloom y Todorov, uno de los humanistas más grandes de todos los tiempos, nos hace un retrato magistral de los elementos que se ponen en juego en la sagrada disciplina de la enseñanza, porque para Steiner, la enseñanza es SAGRADA con mayúsculas. Para ello basa sus reflexiones en los grandes modelos arquetípicos de la historia y sobretodo, en lo que él considera que es el eje fundamental de toda la corriente de pensamiento occidental, la relación entre Sócrates y Platón y la que Jesucristo tenía con sus discípulos. También adereza estas reflexiones con la relación entre Husserl y Heiddegger y las de éste con Hanna Arendt. Steiner pone de manifiesto que para ser un maestro carismático hay quevivir como un maestro, pues el propio maestro enseña con su propia vida, trasmite con su ejemplo, diríase que por osmosis. Además el factor que más se pone en juego es EROS, pues se produce una relación de amor y dependencia hacia el maestro que, añadida a la admiración y la sumisión, hacen que el proceso de transmisión de conocimientos sea algo más complejo que un simple traslado de pensamientos e ideas de una mente a otra. Por eso esta relación es mágica, porque se produce desde un marco especial, donde el pupilo necesita emular e imitar al maestro y donde éste realiza un acto de máxima generosidad. En estos momentos, de gran duda e incertidumbre económica, ética y por qué no, metafísica, recuperar los valores tradicionales que durante milenios han inspirado nuestras vidas, se hace necesario. El sistema funcionarial-administrativo, ha sido un gran veneno corrosivo para la ética y el desempeño de muchas profesiones y oficios, pero en el caso de la enseñanza y la medicina, esto ha representado un golpe mortal. Si deseáis adquirir el libro pinchar aquí o haz clíc en la portada del libro.

ECEMC: Un ejemplo de dedicación a los defectos congénitos

Las enfermedades congénitas generan gran dolor y sufrimiento, por eso desde hace mas de cuatro décadas una buena amiga mia, un excelente ser humano y una científica de prestigio internacional, Maria Luisa, lleva estudiando estas patologías para prevenirlas. Su incansable trabajo en condiciones administrativas no favorables, ha producido el gran trabajo que os presento en este video. Me gustaría que lo visionarais en dos sentidos, desde el punto de vista de lo que es posible hacer con esfuerzo y tesón y la importancia que tiene la implicación personal en todos los proyectos que se ejecutan. Gracias Maria Luisa por ser un ejemplo constante de amor a la ciencia y amor al prójimo.

El misticismo en la escultura: pasión, amor y éxtasis

Cuando leemos detenidamente algún texto de la mística universal, nos percatamos de que el autor, incapaz de utilizar un lenguaje vulgar para expresar sus experiencias, recurre a la poesía o bien a la prosa exaltada, tratando de llevar nuestra conciencia hasta el mismo borde de lo cotidiano y a tiro de piedra de lo numinoso y sobrenatural. Además los textos místicos utilizan un lenguaje poético, embelesado de amor y erotismo por los cuatro costados. Como ejemplos véase la obra de San Juan de la Cruz o la prosa de Santa Teresa de Jesús, e incluso muchos Salmos. La frontera entre la erótica y la mística es un fino borde, o mejor dicho, una moneda con dos caras que están intrínsecamente unidas. Para la mística, el AMOR lo cubre todo; sin amor, no hay encuentro con Dios. El amor desbordado impregna el corazón del místico y le hace fusionarse con el Ser amado en un abrazo integrador, en un abrazo de entrega pura e incondicional, sin la cual no puede darse el éxtasis. Alcanzar el Reino de los Cielos, el Nirvana, la Iluminación, es una explosión de las emociones y los sentimientos, que asemeja un orgasmo metafísico. Mientras que la literatura mística universal es enorme en todas las tradiciones y tiempos, es menos frecuente observarla en otras artes plásticas, como la pintura y la escultura, pero quiero llamaros la atención de esta pequeña escultura escondida en un rincón del museo Thissen y que pasa desapercibida para la mayoría de los visitantes. Su título “Jesus y María Magdalena”; su autor, un coloso de la escultura de todos los tiempos, Auguste Rodin. De una roca informe, con cierto aspecto que remeda una cruz, surgen los cuerpos entrelazados de Cristo crucificado y Maria Magdalena abrazada a Él, con amor, con pasión, con erotismo y también con sexualidad. Es probable, que para algunos católicos ortodoxos esta representación de Cristo en la cruz, sea un sacrilegio y una blasfemia, un insulto a las Sagradas Escrituras y a la figura del Hijo de Dios, pero desde mi punto de vista, se trata de una escultura mística sobre Cristo, con gran fuerza primigenia que muestra cómo Cristo está crucificado, pero se entrega sin esfuerzo a los brazos de María, en un acto de confianza, de amor, de pasión, en una culminación de EROS. María, desnuda, se pierde en e l cuerpo de Cristo, se aferra a Él con pasión y ardor, pues sólo de la Unión Mística, del Hieros gamos, puede iniciarse la creación. El germen de la vida, de la creación, es un acto mágico, un encuentro de contrarios, de cuyo enlace emerge el todo, el universo y por ello Dios. Desconozco la fecha de esta reveladora escultura, pero no me extrañaría que fuera esculpida durante el tórrido amor entre el escultor y su ayudante, pues la tensión dialéctica que muestra la obra, solo es posible desde la experiencia más honda del amor profundo, pasional y reverencial. Te dejo con Rodin y un paseo por sus esculturas: