Salud y Sociedad

Interioridades de un enfermo de Parkinson

La medicina es una profesión de ayuda al prójimo, no lo olvidemos y como decía Ortega y Gasset «la menos científica de las ciencias, pero la más humana de las mismas». Es por ello que algunos, dentro de los que me encuentro yo mismo, reivindicamos las materias de Humanidades Médicas, no como un pasatiempo cultural, sino como una herramienta de conocimiento. Todas las enfermedades tienen un gran componente psicológico y afectivo, aunque las neuro-psiquiátricas muestran más estas facetas, como ya lo ha demostrado el Dr. Oliver Sacks en sus múltiples trabajos. Jesus Mazariegos, enfermo de Parkinson, nos hace un relato conmovedor, realista y verdadero del día a día de un enfermo parkinsoniano, plantándole cara a la enfermedad. ¿Cuándo vamos los médicos a escuchar la voz de los pacientes?. Cuando realmente reconozcamos la importancia terapéutica que tiene la narración desde el interior y nuestra capacidad fenomenológica y nuestra sensibilidad nos facilite herramientas de aproximación al mundo del enfermo. Escuchemos a Jesus, ellos son los protagonistas de este espacio. Esta es su historia: Este su relato: Y éste su blog: http://critcomazariegos.blogspot.com

¿Síndrome post-vacacional?… ¡menos mal!

Queridos amigos, os escribo en los últimos días de mis vacaciones veraniegas, planificando ya la vuelta al duro trabajo del próximo año. No es momento de lamentaciones, ni de tristeza y mucho menos de tomar una pastilla para superar el trago, es momento sólo de cierre de ciclo y planificación de uno nuevo. En estos días, como ya va siendo una mala costumbre, nos suelen acribillar desde varios medios de comunicación escritos y también desde TV y radio, preguntándonos sobre el tan temido síndrome posvacacional. Y es que ya se sabe, en esta sociedad tendemos a medicalizarlo todo, tratando de explicar mediante complejas teorías bioquímicas o psicológicas que el ser humano es una máquina muy especial a la que fundamentalmente no le gusta sufrir, pues es hedonista por naturaleza.  ¿A quién no le gusta vivir bien?…  Los profesionales sanitarios junto con los medios de comunicación hemos inventado una nueva enfermedad, el síndrome posvacacional, para explicar cómo el fin de las vacaciones y la vuelta al trabajo, a la rutina diaria, a madrugar, a los atascos de tráfico, a llevar a los niños  al colegio…, nos produce una suerte de melancolía con ciertos tintes dramáticos, desajustes horarios, apatía, sensación de sobrecogimiento y, sobretodo,  muy mal humor. Los medios de comunicación nos preguntan y nosotros avanzamos nuestras maravillosas hipótesis serotoninergicas, dopaminergicas, síndrome de adaptación…,. y luego establecemos pautas de prevención sobre cómo cambiar poco a poco nuestros hábitos, planificar el regreso, que si relajación y visualización para hacernos una idea…, en esencia exageradas justificaciones que nos llevan a la medicalización de un proceso fisiológico, y patologizamos de nuevo lo normal. El sentido común debe de imponerse y el ser humano no es una fría máquina cibernética, es un conjunto de emociones, músculos, nervios, arterias y venas, que necesita sus ajustes;  lo único que debemos hacer es dejar que fluya, dejar estar, no forzar nada y esperar a que los ajustes de nuestra sabia naturaleza hagan su efecto. Esto me recuerda la máxima de un famoso médico y filósofo que deberíamos estudiar más durante la carrera, Paracelso, que decía que “el mejor médico es aquél que distrae al paciente hasta que la naturaleza ejerce su acción”. Pues bien, apliquemos lo que Paracelso hace siglos nos dictaba, dejemos que nuestra naturaleza haga lo que tiene que hacer y no impongamos más fricciones, ni tensiones innecesarias. Por mi parte, nos volvemos a encontrar después del verano, ya sí, con nuevos temas para la reflexión y para el debate tras estas semanas donde mi blog ha sido, siguiendo el ritmo de la mayoría de nosotros, más sosegado y recreativo. ¡Nuevos temas nos esperan!.

Nuevos tiempos, para una nueva RANM

Estos días la Real Academia  Nacional de Medicina (RANM)  está de actualidad pues se ha producido el relevo estatutario que posibilita el cambio de parte de su Junta Directiva, entre ellos el Presidente y el Secretario de dicha Institución. Atrás han quedado cuatro magníficos años de gestión del Profesor Díaz-Rubio, Catedrático de Aparato Digestivo del Hospital Clínico San Carlos, de Madrid, que han conseguido modernizar su estructura, dotarla de capacidad de interlocución, profesionalizándola y convirtiéndola en algo más que un lugar de reunión  de los científicos más relevantes de nuestro país. Tras unas elecciones democráticas, el nuevo Presidente elegido ha sido el Profesor  Joaquín Poch Broto, Catedrático de Otorrinolaringología de la Universidad Complutense y Jefe de Servicio del Hospital Clínico de San Carlos. Si bien el listón marcado por el  Dr. Díaz-Rubio es  muy alto, el  Dr. Poch, colaborador como Vicepresidente del anterior  y hasta entonces Director Médico del Hospital Clínico, es un hombre inteligente y sagaz y como buen clínico y cirujano, decidido, con gran experiencia en la gestión y al que le gusta plantearse retos de altura. Durante el mandato del Dr. Díaz -Rubio ha visto la luz el primer Diccionario de términos médicos en español, de la mano del también Académico, Dr Antonio Campos. Además se ha perfilado la planificación de lo que es el  mayor reto cultural de nuestro país, la creación de un Museo Nacional de la Medicina, que se conoce ya como Museo Nacional de Medicina Infanta Margarita (MMIM). Este museo se lleva gestando desde hace algo más de dos años y en estos momentos un grupo de Académicos de la RANM junto a otros técnicos especialistas están elaborando el Plan Museológico y las gestiones para conseguir el contenedor, con gran apoyo, no solo de la Casa Real española, sino del  Ejecutivo de la Nación, del Gobierno de la Comunidad Autónoma de Madrid y del propio Ayuntamiento de la capital. Este es, sin duda un proyecto apasionante, singular y pionero en materia museológica en España . Pero el  Dr. Poch y la RANM, tienen un reto  si cabe aun mayor que los expuestos anteriormente. El Dr. Díaz- Rubio, ya avanzo en varias ocasiones que la RANM tendría que ser un lugar de obligada confluencia de la Sanidad Española y por ello un lugar de consulta, de debate y de reflexión. Ese es el legado ante el que se enfrentan  los actuales responsables de su gestión, el de convertirse en lo que siempre había sido y debería seguir siendo: un referente de la ciencia médica  nacional e internacional. Así lo contemplan los nuevos estatutos de la RANM y así lo quiere la nueva Junta Directiva. Sin solaparse con la función de colegios profesionales y de sociedades científicas, de manera aséptica, imparcial, con rigor científico y desde la experticia y la excelencia, la RANM, es el lugar adecuado, para facilitar el avance de la medicina española, es el lugar donde confluyen la Educación Médica con la Investigación y el Ejercicio clínico. Este reto de gran envergadura y calado, sólo será posible gracias a personas con visión estratégica y calidad humana y profesional. Auguro grandes éxitos en esta nueva etapa y estoy convencido que los nuevos cimientos del edificio de la ciencia española están sólidamente  anclados en un fértil pasado y en un prospero futuro.

¿Están los equipos de Atención Primaria en riesgo de extinción?

Algunos, como el que os escribe, ya somos muy mayores y podemos tener una perspectiva de la profesión desde la distancia, el desapasionamiento y,  sobre todo desde la experiencia de muchos años dedicados a atender a ciudadanos, pacientes o no, gestionado una consulta de Atención Primaria, sufriendo más o menos modelos sanitarios de este nivel, peleando con Gerentes, Consejos de sanidad y, en mi caso, con otras personas de la Administración Sanitaria, como Directores Generales, Sindicatos, Ministros, etc. En el año 1978 la Declaración de Alma Ata, estableció las políticas estratégicas en Atención Primaria desde una perspectiva integral, integrada, continuada, inmediata, biopsisocial… Muchos de nosotros, imbuidos por este espíritu, nos creímos nuestro rol, que sin necesidad de ser mesiánico adelantábamos debía ser el de un médico humano, cercano, integrado en la red social, capaz de evaluar los impactos en la sociedad y de manejar los determinantes sociales de la enfermedad y de la salud par,  a través de la prevención, promoción y educación para la salud, mantener una población sana, informada, responsable y sobretodo madura en la toma de decisiones. Sin duda una política liberal y progresista,  no sólo en la acepción ideológica y política, sino también conductual,  para asumir que éramos un país moderno, serio y responsable a nivel individual, grupal, poblacional y por lo tanto social. Nos embarcamos en la Reforma Sanitaria, en la Ley General de Sanidad de 1986, y en el RD de Estructuras Básicas, que ponía los cimientos de estos presupuestos filosóficos. Creamos los centros de salud, con equipos multidisciplinares y vinculados a un hospital y llevamos la salud a la puerta de la calle del ciudadano. Cuando los que entonces éramos jóvenes entusiastas y ahora maduros responsables, después de más de 30 años, hemos visto que las cosas no han salido todo lo bien que debieran. Toda la filosofía conceptual anterior, si bien verdadera, no llegamos a creérnosla ni a aplicarla. Aunque haya sido nuestra forma de vida laboral durante muchos años, en este momento, está en crisis. Y lo está, no solo por causa de políticos irresponsables, carentes de perspectiva longitudinal, de visión de futuro, de generosidad de miras, de talante conciliador y mente visionaria, sino lo que es peor aún, por la apatía, desidia y anhedonia de la propia profesión. Los médicos de Atención Primaria, hemos  terminado convirtiéndonos en funcionarios  socializados y domesticados, presos de nuestra  propia organización, sin expectativas de crecimiento y desarrollo profesional, sin líderes profesionales donde vernos reflejados, con unos sindicatos carentes de poder de convocatoria y con una medicina acartonada, desvitalizada, donde el gusto por lo bien hecho no existe. La culpa la tiene el sistema, el gerente, los gestores, los pacientes,  la sociedad, la tienen los medios de comunicación, la tiene…, ¿ y el médico dónde está, qué siente, qué opina?. No hemos sido capaces de demostrar que nuestra labor conjunta, en equipo, aporta valor a nuestra consulta individual a los pacientes. En momentos de crisis y en los que incluso proyectos como la unión de los países se pone en duda, como en el caso de la Unión Europea, los equipos, entre ellos los de Atención Primaria corren peligro, pero lo peor, es que el verdadero «ARTE DE SER MEDICO», tiende a desaparecer, los ciudadanos quieren otro modelo  y nosotros no somos capaces de ofrecérselo, porque estamos atropellados y atorados en nuestro propio mundo autocomplaciente. Y como me estoy poniendo quizá demasiado dramático, prefiero continuar en otro momento, así que este capítulo seguirá…… ………..          Y continuó con los Equipos de Base Asociativa

Es el momento de los emprendedores.

La actual situación económica y financiera no sólo se está traduciendo en recortes, sino que nos está creando una parálisis intelectual. La situación de pánico económico, nos está llevando a la desmotivación, la inhición y desmantelamientos de proyectos, acciones e ideas. Pienso, que es en este momento y más que nunca cuando hay que dejar volar la mente, y con los pies bien afianzados al suelo, mirar hacia arriba en busca de nuevos horizontes, entre otras cosas porque innovar no cuesta dinero. Una planta, germina enraizada en un suelo fértil, pero sino crece en busca del sol y del aire, muere y no da fruto. Ahora más que nunca se necesitan mentes abiertas, creadoras e innovadoras. Planifiquemos nuestro futuro, visualicemos dónde queremos llegar y la mejor manera de hacerlo. Aquí os presento algunos ejemplos de que es un buen momento para hacerlo, y la justificación del por qué ahora: Video: http://videosformacion.com/play.php?vid=169