Julio Zarco

Reflexiones entorno a la Troncalidad en medicina

Una de las premisas fundamentales del conocimiento científico es que éste debe compartirse. La ciencia siempre se encuentra en un continuo afán de simplificar, aglutinar y generar lazos entre el conocimiento, para facilitar la creación de teorías, hipótesis o estructuras estables que sirven de la mejor manera al conocimiento de la realidad. En este sentido, la propuesta de Ley de Troncalidad para la formación médica posgrado, es un claro ejemplo que ratifica lo anteriormente expuesto. La Ley de Ordenación de Profesiones Sanitarias (LOPS), en el año 2003, establece en su sección segunda, artículo 19, punto 2, que las especialidades en Ciencias de la Salud se agruparán cuando proceda, y siguiendo un criterio de troncalidad; es decir, buscando nexos comunes. En este sentido, la troncalidad puede definirse como el conjunto de competencias comunes a varias especialidades médicas, que permite la agrupación de éstas,  y de un proceso formativo durante un tiempo determinado. Este hecho inaudito en España, no lo es así en otros lugares, como EEUU, Reino Unido, Norte de Europa, etc. Por lo tanto, es un proceso ya vigente en otros países. Este proceso de aglutinación tiene varias ventajas: Diversifica la formación, para favorecer el aprendizaje en la resolución de problemas, desde diferentes perspectivas, según el grado de evolución o gravedad de un mismo problema de salud. Contribuye a la mejora de la continuidad de los cuidados en salud y en la coordinación interna y externa de los diferentes hábitos y equipos sanitarios. Facilita el desarrollo vocaciones, mediante la elección informada de la especialidad. Facilita las perspectivas del Desarrollo Profesional Facilita el trabajo en equipo, evitando luchas de competencias y mejora la cooperación Facilita la adaptación del especialista a los diversos ámbitos asistenciales. En definitiva, la formación se orienta más a la atención del paciente que a la enfermedad. Estas ventajas objetivas, no están exentas de grandes dificultades que pueden repercutir negativamente en dicho proceso. Algunas de estas amenazas son: Resistencia profesional Número elevado de especialidades Mapas de competencia heterogéneos Imposibilidad de agrupar en troncos a todas las especialidades Choque con el concepto clásico de especialidades procedimentales, quirúrgicas y médicas Orientación medicalizada de la troncalidad, lo que despierta susceptibilidades Complejidades organizativas de la formación y la acreditación Compartimentos estanco entre grado, formación especializada y Desarrollo Profesional Continuo (DPC). Riesgo de prolongación de los tiempos de formación de forma injustificada… Es una evidencia que el sistema de troncalidad adecua el sistema formativo a las actuales tendencias de empleo, a la tecnología sanitaria, al itinerario de los pacientes, y a la organización de la prestación de servicios.El sistema de troncalidad flexibiliza el sistema formativo favoreciendo la multidisciplinariedad, y la gestión de recursos humanos, en función de las necesidades. Para que esto sea así, se debe fortalecer el proceso formativo y las competencias finales, sin prolongar el tiempo final de formación. Sin lugar a dudas, deben existir competencias comunes, estancias comunes y compartir áreas en que el trabajo en común mejora la eficacia y eficiencia del sistema. Un punto fundamental a tratar es el que hace referencia al acceso a la formación especializada (MIR), donde se establece que, aparte de méritos académicos y profesionales, se establezca una prueba anual, de carácter nacional, donde se evaluarán conocimientos teóricos, prácticos, habilidades clínicas y comunicativas. Interesante es que se puedan establecer pruebas específicas por especialidades troncales. Además, tras obtener una puntuación determinada, se accederá a la formación troncal en un centro concreto; siendo posterior la elección de la especialidad. Derivado de todo ello surgen las Unidades Docentes Troncales, que pueden serlo para cursar la troncalidad, o también para cursar algunas de las especialidades del tronco. La elección de la especialidad se realizará al final de la formación troncal, valorando un 70% la puntuación mir, y un 30% la evaluación del período troncal. Dentro de la flexibilidad de la LOPS, en el artículo 23, se establece que los especialistas con, al menos 5 años de ejercicio profesional, podrán obtener un nuevo título en especialidades del mismo tronco, a través de una prueba que evalúe la competencia. La duración del período formativo y su programa, se adaptarán al currículo del aspirante, y será la Administración quien, ante la falta de alguna especialidad, convoque pruebas de acceso mediante “pasarelas”. Sin lugar a dudas, el proyecto de troncalidad es el futuro en la formación de especialidades, favoreciendo el conocimiento y comunicación entre todos los médicos del sistema. Ahora solo falta pasar de la reflexión a la acción; todos estamos comprometidos en ello. Enlace a informe troncalidad del CNE: http://ebookbrowse.com/documento-troncalidad-cne-pdf-d94762721  

Virus del papiloma humano: nuevo panorama en el cribado del cáncer de cérvix

 El estudio del que hoy os hablo es de gran utilidad por varias circunstancias: En primer lugar porque, de una manera general y completa nos sitúa ante el problema del cáncer de cérvix y la importancia de su diagnóstico precoz, contemplando todas las opciones de estudio genético que existen y que existirán en el futuro mas inmediato. Referencia del artículo: M. Rodríguez-Iglesias.  Molecular diagnosis of human papillomavirus: new challenges in a different scenario/ Enferm Infecc Microbiol Clin. 2012;30(5):223–224 Pero este articulo también es interesante por abordar la gran importancia del virus del papiloma (VPH) en esta patología y ello lo deberíamos enmarcar de forma más genérica, como es la importancia de las campañas de vacunación sobre el virus del papiloma, campañas que han sido tan criticadas y puestas en tela de juicio, sobretodo entre los movimientos anti-vacunas, que parten de la premisa de que se está vacunando de manera excesiva y estamos haciendo que la naturaleza no se defienda de manera adecuada, lo que sólo puede deberse a las intenciones perversas de las compañías farmacéuticas que dentro de sus estrategias de marketing, inventan donde no hay, inventan problemas ficticios que justifiquen la creación de moléculas, para luego hacer negocio y ganar grandes fortunas. Considero lamentable que este pensamiento tan primario y paranoico siga imperando, sobretodo en determinados sectores sanitarios. Como pone de manifiesto este articulo, la prevención es fundamental y eso significa campañas de vacunación serias y rigurosas, añadido a la historia clínica y la citología como se debe de hacer y cuando debe de hacerse, que con las nuevas técnicas de citología y la detección del DNA del virus, obligan a revisar los protocolos en dicho sentido. Es a partir de aquí donde entran en juego los múltiples métodos de cribado genético para poder descubrir la existencia del virus y qué serotipo es el que afecta a la paciente. En este ultimo tema, son grandes los esfuerzos que se están realizando para facilitar sistemas de cribado genético del virus, que sean económicamente factibles y con una gran especificidad y sensibilidad. De todos estos avances, en un plazo no mayor de 5 a10 años, este será un tema prácticamente controlado y los protocolos seguramente no tengan nada que ver con los actuales. Accede al artículo completo: http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0213005X12000675

Lo que realmente nos hace humanos: El hombre bicentenario

La película de finales de los años 90, protagonizada por Robin Williams, “El hombre bicentenario”, es algo más que una película sobre robots, o ciencia ficción, es toda una reflexión sobre aquello que nos hace realmente humanos. El otro día la volví a ver, sin duda una gran película, protagonizada por el polifacético Robin Williams, que aborda la historia de un robot que quiere convertirse en humano. En esencia el argumento es sencillo, pero nos invita a una reflexión profunda acerca de la humanidad, los sentimientos y los grandes valores humanos. Esta película está basada en varios libros del padre de la ciencia ficción, el bioquímico ruso-americano, Isaac Asimov, uno de los escritores y ensayistas más prolijos que han existido en el siglo pasado y en lo que llevamos del actual. Aparte de su famoso “Yo robot” y la saga de la “Fundación”, son muchos los escritos de este vanguardista pensador sobre la incorporación de las máquinas en la sociedad humana y lo que las diferencia a los humanos. Cualquier ser humano reflexivo debe de realizar una atenta lectura de las novelas, ensayos y escritos en general, de este sabio. En este caso, y en lo que al hombre bicentenario se refiere, podemos comprender que una máquina es una máquina, y por muy perfecta que ésta sea y que imite las conductas humanas, hay algo que le falta para que pueda convertirse en humana, le falta chispa, le falta “Alma”. Pero como se narra en la película, Andru, el robot, no es como los demás, es único. Lo que le otorga esta distinción es el don de la curiosidad y por lo tanto de la búsqueda, el explorar continuamente el conocimiento, el sondeo del propio destino, la investigación sobre el propio Yo, y por último el deseo y búsqueda de la libertad. El contacto de Andru con el arte, le lleva a experimentar el placer de la belleza estética y por lo tanto lo acerca a la creatividad. La curiosidad y el ingenio, acompañado de la creencia de su dueño en él, son los motores del cambio. Interesante reflexión, decía Miguel de Unamuno que “lo que nos hace más humanos, no es la inteligencia, sino la conciencia de la mortalidad”. En esta película se aborda la muerte y el destino. A lo largo de ella observamos la transformación externa de Andru y a la vez contemplamos su metamorfosis interna. Al final asistimos a la conclusión de que muchos humanos son menos humanos que la máquina-Andru, pues para ser verdaderamente humano, el individuo debe de hacer gala de los más excelsos valores de la humanidad. Toda una metáfora del mundo contemporáneo y una clara misión: “re-humanizar la humanidad”.

“Nadie es profeta en su tierra”

De cómo la sensatez llega a las sociedades de AP   Hoy es un día de alegría para mí y también, por qué no decirlo, de gran satisfacción, pues el esfuerzo de muchos años al frente como Presidente de una sociedad científica de Atención Primaria, se ha visto recompensado, con la manifestación de sus dirigentes, recientemente verbalizada y escenificada en el Congreso Nacional de una de ellas  (Redacción médica 28 de mayo 2012, bisturí) Cuando el que esto escribe era Presidente de otra, avanzaba ciertas ideas en torno a la Atención Primaria y a la situación del primer nivel, se producía una convulsión en el sector político-sanitario. Era bastante frecuente que con gran osadía y a la vez  convencimiento, mis reflexiones y apuntes sobre lo que debería y debe de hacer la AP, fueran tomadas como anatema por la propia AP y por el “establishment” de la profesión, sobre todo por los colegios profesionales y las centrales sindicales. Mi intención y objetivo era despertar conciencias, las conciencias de los profesionales que dormitando en sus consultas, no eran conscientes de que el verdadero cambio está en ellos, en su gran capacidad y flexibilidad, para afrontar los problemas del primer nivel.  Nada más alejado de mi intención, que herir la sensibilidad de personas o instituciones, sino más bien al contrario, desde el respeto y la tolerancia, buscar soluciones atrevidas e imaginativas al primer nivel. Durante muchos años he denunciado y sigo haciéndolo, la manipulación torticera de algunas instituciones, que en nombre de la profesión y atribuyéndose la representación de la misma, lo único que hacen es buscar protagonismo a cualquier precio y medrar en la búsqueda de intereses personales y no profesionales. Esto, lamentablemente sigue ocurriendo y me temo que seguirá aconteciendo en este país de pandereta que tanto queremos. En mi etapa como responsable de un colectivo de médicos de familia de este país, he defendido con uñas y dientes, la grandeza del médico, el orgullo de pertenecer a una profesión bella y de enorme trascendencia social, he defendido nuestra independencia y también nuestro protagonismo en el SNS. Esta defensa me ha costado tanto a mí como a mi familia, grandes sinsabores, amargos tragos, que fueron sublimados y trascendidos, por el sentido de la responsabilidad, por el amor a lo que hacía y por compromiso conmigo mismo y con mis compañeros.    En aquel entonces, yo avanzaba ante una pregunta de un periodista incisivo sobre el futuro del recién nacido FORO DE ATENCION PRIMARIA, que nosotros compartíamos su filosofía y estructura, sin embargo ponía en tela de juicio, que debiera estar también la OMC y el Sindicato Médico. Esta reflexión se argumentaba en que las SSCC necesitábamos nuestro propio espacio para la reflexión, sin estar condicionados por otras instituciones. No era excluirlas, sino potenciar otros espacios de encuentro, para poder vertebrar y cohesionar la AP de este país. Aquellas declaraciones motivaron un ataque furibundo en las redes sociales y a través de una carta de algunos vocales de estas instituciones, que alegaban que mis declaraciones eran reaccionarias y que yo dirigía un “barco a la deriva” que no llegaría a ningún puerto. Además alegaban que mi “exceso de protagonismo”, me hacia ser un personaje poco más que “indeseable”. A nadie le gustan estas descalificaciones, pero había que tragarse la ira y la indignación y seguir trabajando por el sector según tus propias convicciones. Por eso ahora me congratulo de ver unas declaraciones de los líderes de las sociedades científicas de AP en el mismo sentido y dirección que aquellas que hace años yo lanzaba y contemplo con satisfacción y agradable beneplácito, como todo el sector asiente y dice: ”pues claro, ya era hora de que os entendierais”. Por otro lado se avanza la posibilidad de realizar un Congreso Nacional Único, amparándose en la situación de crisis económica, como certificando que la misma dio su comienzo hace unos días y sin reconocer la realidad de que llevamos desde el año 2007 en esta caída libre hacia la desinversión de la sanidad tanto desde lo público, como de lo privado, pero de nada sirvió las opiniones al respecto en el 2009, ni las anteriores, ni posteriores; ¿o, sí?. Señores, la casa se empieza por los cimientos y no por el tejado, deben de ser Uds honestos consigo mismos y con sus representados y asociados y no escudar sus problemas financieros y de gestión en la crisis económica, sino en la crisis que desde hace muchos años viene sufriendo la Atención Primaria. La situación financiera y la gestión interna de las sociedades científicas siempre ha estado puesta en entredicho y es de todos conocida que en el momento actual no parecen estar pasando por su mejor momento. Enhorabuena por esta iniciativa, la apoyo como no podía ser de otra manera y espero y deseo que fructifique en una autentica vertebración del colectivo, sin protagonismos, desde la honestidad y sin manipulaciones de ninguna institución, con frutos más importantes que Congresos Científicos comunes, sino con líneas de acción conjuntas que den fuerza y fortaleza a nuestro sector. El futuro es nuestro y para ello hay que trabajar el presente, pero también hay que aprender de los errores del pasado. En mí siempre tendrán un aliado fiel en este objetivo, aunque mi sabor es agridulce, pues se vuelve a demostrar una vez más que ¡nadie es profeta en su tierra! y  si la crisis logra lo que años de esfuerzo no han conseguido: ¡no hay mal que por bien no venga¡, pues ¡nunca es tarde si la dicha es buena!.

¿Para cuándo la prevención en las consultas de AP?

Hace unos días en un medio de comunicación sanitario leía con cierto estupor la siguiente sentencia de un  representante de los médicos de AP de nuestro país: “hay que vaciar los centros de salud de personas sanas y los hospitales de enfermos crónicos” (Redacción Médica, 23 de mayo 2012)  Estas palabras las pronunciaba un medico de familia con más de veinticinco años de ejercicio en el ámbito y que representa los intereses de un colectivo muy amplio del sector, que pretende guiar el desarrollo de la Atención Primaria y buscar la excelencia de los profesionales del primer nivel asistencial.  En un minuto pase del estupor a la indignación, dejando al margen a su vez sensaciones y emociones como la incredulidad, la vergüenza y, ante todo, la hilaridad, por el supino desconocimiento de alguien que pretende ser referente y “ líder”, de sus compañeros y que no comprende el sentido y naturaleza del sector y la profesión que desempeña. Porque sin ir más lejos, ¿acaso no vacunamos a las personas «sanas» para que no enfermen?, o quizá ¿es que debemos sacar dicha actividad de los Centros de Salud?,  Todavía mas cuando estas afirmaciones se realizan delante de todos los representantes de la Administración Sanitaria del sector en las distintas CCAA.  ¿Con qué argumento reivindicamos entonces desde AP la homogeneización de los diferentes calendarios de vacunación entre dichas regiones, o un año más en el Programa de la Especialidad de MFyC, o incluso la formación en estas competencias, incluso desde la Universidad?. Como mi pretensión no es descalificar a nadie, centraré este comentario en una reflexión acerca de las actividades preventivas en la consulta de Atención Primaria y la pertinencia de replantearnos si lo que hacemos en el primer nivel es correcto o no lo es. Desde que los cimientos de la Atención Primaria (AP) se pusieron en la conferencia de Alma Atta y se redefinió la orientación biopsicosocial de la asistencia sanitaria, remodelando a su vez la forma de trabajo en equipos multidisciplinares con abordajes individuales, familiares y comunitarios, la «Prevención», siempre ha sido una herramienta fundamental, que por sí sola justifica la eficacia, eficiencia y efectividad de la AP. En pocas palabras, si la AP es interesante para los Estados, es porque los profesionales de la misma, realizamos tareas de prevención, promoción y educación para la salud; en un solo concepto: trabajamos la Cultura de la salud, para evitar que la población enferme. Acontecen, a mi modo de ver, varios asuntos que interfieren en este proceso y que hacen variar el rumbo de la AP, llevándola a una situación PRE-reforma sanitaria del año 1986-1989, de tal suerte que muchos compañeros de cierta experiencia y solera piensen que “los médicos de familia estamos como en la época del consultorio de cupo, pero trabajando más horas”. Para los que no sepan a qué me refiero, esta situación es la que se daba en España antes de la implantación de la Ley General de Sanidad y el Real Decreto de Estructuras Básicas;, es decir, trabajo en solitario en una consulta durante dos horas, a demanda de la población, dando respuesta a los problemas de salud que nos solicitan en cada momento, sin planificación, ni abordajes estratégicos en áreas de salud como la prevención, la promoción, la investigación o la docencia. Nos sentábamos en la consulta y éramos capaces de “atender y ver” a cientos de pacientes con sus demandas diversas. En la actualidad, la hipertrofia de la asistencia clínica se ha agudizado, debido al incremento del volumen de pacientes crónicos, de forma que el médico de familia sigue sentándose en la actualidad de 6 a 8 horas atendiendo los problemas físicos y de manera muy importante los psicosociales, sin hablar de las muchas trabas burocráticas que se derivan de todos ellos. Esta hipertrofia de la asistencia en detrimento de áreas que son el alma nuclear de la AP como son la Prevención, promoción, educación para la salud, atención comunitaria, investigación y docencia, hace que el propio nivel primario desvirtué su propia esencia. Por último y por no extenderme más,  otra de las contrariedades suscitadas con las actividades preventivas en AP, es la incorporación en la cartera de servicios de AP de un listado de actividades de prevención (PAPS), que la mayoría de las veces se traducen, por la falta de tiempo, en un sistema de registro de la propia acción; sin priorizarse y por supuesto sin ajustarse al paciente concreto que tenemos delante (más bien detrás de la pantalla del ordenador). Realizar actividades preventivas en la consulta o con la comunidad, no es hacer un registro, es, entre otras, trabajar los procesos psicológicos y sociales que condicionan los hábitos de salud, a través de herramientas pedagógicas, psicológicas y fundamentalmente sociales….y luego, registrarlas si nos da tiempo. En fin, ojalá tuviéramos a muchos sanos en los centros de salud, significaría que realmente los registros marcados en la historia clínica informatizada han tenido su impacto en nuestra población, y aún así seguiríamos reivindicando un abordaje integral, serio y riguroso, con apoyo político, de los procesos de cultura de la salud. Porque la verdadera labor de los médicos de familia, no está sólo entre las paredes de su centro, tampoco está en realizar ecocardiografias para medir el grosor ventricular sólo, está también en el trabajo para la salud en el mismo tejido social; es decir en el domicilio del enfermo, en su medio laboral, en la escuela de sus hijos…, dejando sello, impronta para que en el futuro sus hábitos de vida sean más saludables. En este momento voy a comenzar una clase a mis alumnos de la Universidad Europea de Madrid sobre “prevención del riego cardiovascular”, espero ser capaz de transmitirles con la mayor sencillez posible, lo que he querido decir con estas líneas, la gran importancia y trascendencia social y profesional de algunos que no hacemos trasplantes, ni salvamos vidas de manera heroica, pero por el contrario, creemos en la grandeza del individuo para el cambio y manejamos resortes psicosociales que la mayoría desconocen. Para facilitar