Julio Zarco

No molestar, médicos hibernando: ¿qué necesitamos para despertar?

¿Servirán los últimos cambios introducidos en la sanidad de nuestro país para que los sanitarios corramos el riesgo de la pareja de la foto?   En el sitio Treehugger salió publicada una interesante galería de animales que hibernan y que podrían despertarse a raíz del cambio climático, lo que traería nefastas consecuencias, ya que despertarían en un estado muy frágil pudiendo costarle la vida a muchos de ellos. En la foto, dos puercoespines hibernan.   Curiosa la conducta de estos pequeños mamíferos que pueden despertar súbitamente ante las variaciones del cambio climático. Me trae al pensamiento si nosotros, los médicos, mamíferos tambien con tendencia a la hibernación y al conformismo, podremos despertar de nuestro letargo ante los cambios y recortes sanitarios de nuestro país. Está claro que somos excelentes profesionales, bien valorados por los ciudadanos según el último barómetro del CIS, de los mejores médicos de Europa, pero nos cuelan goles por la escuadra de manera continua. Tendemos al aislamiento y cazamos solos como los grandes depredadores, no tenemos representantes eficaces y eficientes, pues ellos a su vez, cazan en otras junglas…,¿ que va a ser de nosotros, pobres erizos?. A veces el electroschock es el medio más adecuado para conseguir una respuesta cerebral. La terapia electroconvulsiva ya ha echado a andar, ¡despertemos!. ¿A quién necesitamos para demostrar que estamos vivos?  

El rumor del oleaje o la pureza del amor

Debo realizar una declaración de intenciones, uno de mis autores favoritos es el japonés Yukio Mishima y en las siguientes líneas trataré de explicar algo que sólo desde el sentido estético puedo llegar a esbozar. Todos tenemos autores preferidos o si se quiere «fetiches», por sus temáticas, por su dinamismo y forma de escribir, por lo que representaron, porque nos emocionan, porque tocan nuestra alma, o simplemente porque están de moda. En mi caso, hay tres autores no españoles que tocan mi alma cada vez que abro sus páginas y para mí son guías en la oscuridad, los considero sabios, pues son conocedores del alma humana, son sabios en su conocimiento del mundo y me aportan un sentido estético de la vida que acompaña mi existencia, Estos tres autores son  Hermann Hesse, Ernest Hemingway y Yukio Mishima. Un alemán, un americano y un japonés, sin aparentes coincidencias, salvo su pulsión hacia la muerte. Fue ésta la que llevo a Hesse al borde de la locura y del suicidio, y lo consiguió en caso de Hemingway y Mishima. En el caso del autor que nos ocupa murió en pleno siglo XX, en el año 1970, suicidándose públicamente, a la auténtica usanza japonesa, mediante el rito del seppuku. Tras leer por radio un manifiesto donde criticaba el modelo de vida artificial del Japón moderno y reivindicaba la autenticidad de los viejos valores del  Japón tradicional, del Japón de los samuráis, de la limpieza de las artes marciales y, en definitiva, del sentido trágico de la vida, clavó su cuchillo ritual en la zona del Hara, mientras su discípulo predilecto le decapitaba. Situación tremenda en pleno siglo XX, para un autor de gran éxito, premio Nóbel de literatura, que nada mas lejos de haber perdido la razón, quería ser coherente con su vida y con su forma de entenderla. Eso me recuerda lo escrito por Tolstoi acerca del sentido último de la vida del ser humano. Al ruso le salvo su fe, su profundo sentido espiritual de la existencia, al japonés no le salvo su fe, pues ésta, estaba depositada en valores que no encontraba, ni a su alrededor, ni lo que es peor, en su interior. Pienso que el legado literario de Mishima es impresionante y su vida apasionante. Por eso me sorprende la moda actual de leer compulsivamente a un excelente escritor nipón contemporáneo, Haruki Murakami, sin tener conocimiento previo del coloso de las letras Yukio. Los textos de Mishima rebosan belleza, intensidad dramática y una sensibilidad que duele en el alma. El más occidental de los escritores japoneses, se creía deudor de la Grecia clásica, su ideal de belleza, sus patrones de vida austeros, el honor y la vida vivida ejemplarmente. Nunca antes se han dado la mano de esta manera tan intensa el Japón de los samuráis con los clásicos griegos; el producto de este entrelazamiento único tiene un nombre, Mishima. El libro, «El rumor del oleaje», es una bella obra de amor, del amor puro de dos adolescentes, que nos emociona y nos hace retrotraernos a nuestro recuerdo del amor platónico y adolescente y a ese punto álgido donde se trasforma en amor carnal. El punto donde lo platónico y lo carnal se dan la mano. Nadie lo ha descrito como Yukio en este libro. Puro sentimiento, un espectáculo de los sentidos que sobrecoge y agarra nuestro corazón, no sólo como médicos, sino como seres humanos. Acceso a compra: El rumos del oleaje

La importancia de la adherencia terapéutica en la hipertensión: El estudio Cumple-Mems

En nuestra práctica clínica cotidiana, siempre hemos tenido la sensación e intuición de que los pacientes hipertensos no cumplimentaban bien sus tratamientos, ni efectuaban los cambios de hábitos saludables, ni tomaban de manera adecuada sus fármacos. Para verificar esta intuición, se ha procedido a realizar diversos estudios encaminados a confirmar o refutar esta impresión. Partimos de la base de que la hipertensión no se controla de manera adecuada desde Atención Primaria, de ahí que tan solo el 30-40% de los hipertensos se consideran bien controlados. Los motivos pueden ser varios, pero siempre se ha sospechado que la pluripatología y la toma de múltiples fármacos para el tratamiento, no sólo de la tensión arterial, sino de otras patologías asociadas, como hipercolesterinemia, diabetes, o síndrome metabólico, complicaban la adherencia terapéutica y por lo tanto reducían la eficacia de los tratamientos. Referencia del artículo: ¿Los pacientes con alto riesgo vascular toman correctamente la medicación antihipertensiva? Estudio Cumple-MEMS. Rev Esp Cardiol. 2012;65:544-50. – Vol.65 Núm 06 DOI: 10.1016/j.recesp.2012.01.018  En este sentido va el estudio que os adjunto, quizás el más reciente y con una muestra más representativa de médicos y pacientes de nuestro país. El objetivo ha sido verificar si los pacientes hipertensos con mal control de su enfermedad, y con un riesgo cardiovascular alto, toman bien sus fármacos. Para ello se han seleccionado los pacientes hipertensos en tratamiento con IECA y ARA II. Desde mi punto de vista, hubiera sido muy interesante hacer varios grupos comparativos con otros tratamientos como diuréticos, beta-bloqueantes e incluso calcio antagonistas. Se utilizaron en este estudio 110 centros de salud y se incluyeron 808 hipertensos en tratamiento con estos fármacos y con elevado riesgo (no sabemos las tablas que se utilizaron para calcular riesgo, que nos habría aportado información adicional).  El control de la medicación se efectuó mediante los medidores electrónicos MEMS. El diseño del estudio es correcto, el cálculo de la muestra también, al igual que el procedimiento establecido de medida. Los resultados no se dejaron esperar y de esta suerte observamos que los pacientes introducidos en el estudio mejoraban sensiblemente el nivel de cumplimentación. Este tema es evidente y puede llegar a constituirse en un sesgo la investigación, pero como elemento de confusión del estudio, puede ser asumido, sin que ello conlleve un error metodológico. El porcentaje de cumplidores es de 73% siempre que tomen un solo fármaco y desciende a un 46% si toman más de 5 fármacos. Este artículo, nos pone de relieve una vez más, la gran importancia que tiene la adherencia terapéutica y en especial, en los pacientes crónicos y con patologías de alta prevalencia, que pueden conllevar gran morbimortalidad y altos costes sociosanitarios. A nadie se le escapa que nuestro país no es precisamente un país donde se cumplimentan de manera correcta los tratamientos prescritos por los profesionales. Recuerdo con estupefacción un estudio que se realizó hace 15 años en centros de salud españoles, donde se detectaban que más del 30% de las recetas emitidas por el médico de familia, no llegaban ni siquiera a la farmacia. A esto tenemos que añadir la ineficacia en las políticas preventivas, de promoción de la salud, la educación sanitaria, el autocuidado y en definitiva, de la cultura de la salud. Es evidente que necesitamos más estudios para ver cómo influyen los aspectos psicológicos y sociales, como variables fundamentales en la mala cumplimentación terapéutica. Por otro lado se hacen necesarios ejecutar programas de soporte en la adherencia terapéutica para garantizar, no sólo la cumplimentación del tratamiento, que ya es importante per sé para el paciente, para su seguridad y para su salud, sino también cara a ajustar un desarrollo sostenible del Sistema Sanitario, siendo riguroso y equilibrado en el gasto sanitario y en la redistribución de los recursos. Accede al artículo completo: pincha aquí

Medicina ya es Master ¿y ahora qué?

En estos días hemos asistido a una grata noticia esperada y deseada desde hacía mucho tiempo. El Consejo de Universidades ha aprobado que la titulación de Medicina adquiera el grado de Master, exactamente igual que en el resto de  titulaciones que presentan un programa docente de créditos y desarrollo curricular similares. En aplicación de los Planes de Bolonia que homogenizan los contenidos docentes de toda Europa, Medicina junto a Arquitectura, eran las únicas titulaciones que sólo facultaban para la obtención del título de Grado, cuando por número de créditos y desarrollo, debían ser Grado y Master. Esta polémica y discriminación no fundamentada, conllevó una fiera protesta de la Conferencia de Decanos de España, de la Confederación de Estudiantes de Medicina y de cuantos estamos vinculados al mundo universitario, por creer que, una vez más, Medicina era la cenicienta de los estudios superiores. Después de protestas, manifiestos, reuniones ministeriales y presión mediática ya somos  Grado-Master, y mi pregunta es ¿y ahora qué? En estos días mi hija menor está realizando las pruebas de acceso a la Universidad y pese a que ella no quiere hacer Medicina, mi vinculación docente con la Universidad hace que reflexione sobre un tema que me preocupa poderosamente desde hace algunos años: ¿Estamos formando de manera adecuada a nuestros futuros médicos? En primer lugar debo decir que el proceso de convergencia europea de Bolonia no es la panacea de los problemas pedagógicos de la Universidad española. Temas fundamentales como la enseñanza centrada en el estudiante, fomento de las habilidades, las destrezas y aptitudes, tutorización cercana de los alumnos, etc., son  prácticas muy habituales en las aulas de Medicina desde hace siglos. El sabio judío español  Maimónides, argumentaba en el siglo XIII que “la Medicina era ciencia (conocimientos), arte (destrezas y habilidades) y, ante todo aptitud personal (aptitudes)”. Muchos grandes docentes de la Medicina española han dado muestras de lo recogido en Bolonia, desde Santiago Ramón y Cajal, pasando por Gregorio Marañón y Carlos Jiménez Díaz. Por otro lado, están aconteciendo hechos muy graves y cruciales para el desarrollo de la Universidad española y más concretamente de la Medicina. En la actualidad, cada capital de provincia quiere tener su propia universidad, existiendo más universidades que alumnos, los sistemas de acreditación de profesores por parte de  la ANECA sigue siendo discriminatoria para los docentes clínicos, el punto de corte para el ingreso en la Facultad de Medicina es altísimo y sin embargo tengo serias dudas de que ingresen los más capacitados; los contenidos teóricos siguen acaparando los programas, el reparto de créditos por asignatura sigue siendo muy desequilibrado, no existe evaluación de las competencias de una manera sistematizada y lo que me parece más aberrante, hemos sustituido a los pacientes por muñecos, a las consultas por simuladores virtuales y a los maestros docentes por tutorías electrónicas. En esta sociedad en la que estamos inmersos, el modelo de médico que buscan los ciudadanos es el llamado “modelo House”, es decir, profesional diagnosticador, que centra su actividad en los conocimientos y su eje de desarrollo es una suerte de “detective de enfermedades”, en vez de un “modelo humanista”, que centre su actividad en el eje conocimientos (médicos y humanísticos)-habilidades-aptitudes y cuyo desarrollo profesional avance en territorios como la gestión de la comunicación, la antropología, la sociología, la psicoterapia… Por todo ello y por asistir como espectador en la primera línea a una perversión de los estudios de Medicina, donde formamos a alumnos para que saquen brillantes calificaciones en el MIR, alumnos sin “urdimbre humana” para enfrentarse al dolor y/o a tecnócratas del conocimiento médico, en vez de a seres humanos capacitados para enfrentarse a la compleja realidad humana, señores Decanos ¿y ahora qué?…, bajo mi criterio, ahora revisión en profundidad de los planes de estudio de nuestros estudiantes, y nuestra forma de enseñar como profesores. Publicado en Gaceta Médica: 11/6/2012

Innovar no cuesta dinero

Sobre las declaraciones de Carmen Vela, secretaria de Estado en Investigación  Está claro que “todo depende del perfil desde el que lo mires”               Y que la «necesidad agudiza el ingenio»             Pero para innovar, la mayoría de las veces se necesita más a los que lo hacen, que al dinero Decía mi abuela que «sabe más un hambriento que 100 letrados», y ¡qué verdad encierra el refranero español!. Las últimas declaraciones a una prestigiosa revista internacional de la responsable de la investigación en España demuestran, además de poca sensibilidad, una falta de respeto irreverente a la ciencia que ella debe proteger, defender y promocionar. Dice que “sobran investigadores en España”, debe ser que por eso se van fuera de nuestras fronteras a investigar. Es momento de crisis y en estas situaciones se demuestra la grandeza de espíritu, la globalidad de la visión y lo creativo de la imaginación. Obligado te veas para creerlo, pero la imaginación humana no tiene limites.