Nombre del autor:Julio Zarco

Vendo mi cuerpo por «ser y estar» delgado

Que el hombre… y la mujer son un «Ser social», es una obviedad. Como afirmaba Ortega y Gasset, el Ser humano no es una isla independiente, sino más bien al contrario, es un elemento más junto con sus propias circunstancias. Aunque el filósofo español quería referirse más bien a que todas las peculiaridades y circunstancias que rodean al fenómeno humano, también forman parte del propio Ser, esta afirmación puede perfectamente ampliarse a la enfermedad. Y es que la enfermedad no es solo un conjunto de síntomas y signos y en un ser humano enfermo, va más allá, y sobre todo en algunas enfermedades trasciende la línea de la individualidad y pasa a causar más problemas desde la sociedad que por la propia enfermedad. Esto que parece cada vez más evidente y reivindicado en algunas enfermedades, como puede ser las mentales, o las enfermedades raras…, en otras sigue percibiéndose aún como un problema más del individuo, que un trastorno de su organismo, como es en el caso de “los gordos”. No tengo una intención ofensiva en llamarlos así, ¡Dios me libre…!, sino todo lo contrario, la de denunciar cómo todavía muchos viandantes ven al obeso. ¿Cuántos conocen y sobre todo asumen que realmente detrás de esta apariencia hay un enfermo real? Los profesionales de la salud y la comuniciación tenemos la obligación de insistir en ello, y la sociedad el compromiso de asimilarlo. Sin duda, las vivencias de estos enfermos contribuirán a ello. Así nos relata María Jesús un día de su vida en “el genio de addison”

Vendo mi cuerpo por «ser y estar» delgado Leer más »

¿Superará Mister Smartphone al Doctor Google?

Es bastante habitual que en los últimos tiempos nos levantemos con nuevos hallazgos en el mundo de la ciencia y en especial en el ámbito de las tecnologías. Los que ya comenzamos a tener cierta edad, recordamos con horror los primeros computadores, gigantescamente enormes y pesadamente lentos, cuyos dígitos en color amarillo-verdoso, llenaban nuestras pantallas y nos hacían presumir frente a los demás, que la era de la informatización ya había llegado a nuestras vidas. A partir de aquí, todo cambiaría, se revolucionarían los conceptos, podríamos acceder a cualquier archivo del mundo sin movernos de nuestra mesa y la comunicación sería rápida y prácticamente instantánea. Estoy convencido de que, ni los mejores augurios de la revolución tecnológica, han superado la realidad. Internet ha abierto un proceso de globalización mundial, donde en tiempo real podemos ver hablar, e incluso hacer cualquier cosa a miles de kilómetros de distancia. Los cirujanos pueden intervenir conectados en red, puedo acceder a las mejores bibliotecas, conectarme con un individuo en el otro extremo del mundo, remitir documentos, fotografías… y sin duda, muchas otras cosas que incluso desconozco. Las redes sociales, a través de facebook, twitter…, son capaces de crear una comunidad de intereses e interesados. En estos días hemos asistido a un interesante proyecto auspiciado y realizado por la Fundación de Investigación del Hospital Ramón Y Cajal de Madrid, donde se ponía de manifiesto la utilización de los Smartphone, es decir teléfonos inteligentes, por parte de los profesionales sanitarios. El estudio ha sido muy restringido, pues se ha realizado en no más de 50 médicos de dicho hospital, pero sus resultados ya avanzan alguna pista de por dónde van a ir en el futuro inmediato los siguientes pasos. Es curioso como casi el 50% de los médicos consulta las webs de salud desde su teléfono y desde la cabecera del paciente, siendo la mayor parte de estas consultas referidas a tratamiento, interacciones y efectos secundarios. Creo y estoy convencido que la aplicación de los Smartphone en la salud, no solo para profesionales, sino para los propios pacientes, sobre todo en el ámbito de la cumplimentación y adherencia terapéutica, será un nuevo logro de la tecnología puesta al servicio del bienestar humano. Pero dicho esto, también quiero alertar de los usos indebidos y abusivos de este tipo de prácticas, que pueden hacer perder el norte sobre el objetivo de nuestra profesión, que consiste, como decía el egregio Paracelso, es pocas veces curar, tratar de aliviar y siempre acompañar. El mundo tecnológico nunca puede convertirse en un metamundo que separe al sujeto de la realidad, de tal suerte que confunda el mapa con el camino, nunca puede hipertrofiar la percepción del galeno en la supervisión de pruebas  complementarias, convirtiéndole en un «Dr. House», donde apenas existe el contacto con el paciente y todo está exactamente definido en un protocolo. En la ciencia medicina esto no sirve de la misma forma que en otras ramas científicas. Bienvenidos el teléfono inteligente, Internet y hasta el “Dr. Google”, pero preservemos y reforcemos el papel del médico humanista, cercano, humano, técnicamente cualificado y, sobretodo, buen comunicador. Si esto no lo hacemos, podremos dar malas noticias sabiendo lo que dice la web mas consultada desde nuestro Smartphone, o incluso no tan malas mediante twitter, pero no sabremos cómo demonios consolar y aliviar el dolor emocional que lo que transmitimos pueda desencadenar.

¿Superará Mister Smartphone al Doctor Google? Leer más »

Investigar en bienestar, es vital.

En este último medio siglo, hemos observado el gran esfuerzo realizado para llevar a la práctica los grandes avances del conocimiento. Las llamadas ciencias básicas, como la biología molecular, la genética o la inmunología, deben ser capaces de traducir sus conocimientos en avances prácticos que resuelvan los problemas del ser humano. Sin embargo, de nada servirá por el puro placer del conocimiento, saber cómo un gen sintetiza una proteína que forma parte de la membrana celular de una célula tumoral, si no avanzamos en que dicha proteína puede ser una diana terapéutica para fabricar fármacos que, uniéndose a la misma, puedan destruir la citada célula tumoral. Los avances en las ciencias básicas deben ser llevados al terreno aplicado y práctico, para la resolución de los problemas del ser humano.  Esta es la investigación aplicada. Pero en el terreno biomédico queda mucho por hacer, y es que apenas una década después de que se descodificó el material genético humano, somos capaces de detectar determinados oncogenes, o genes productores de tumores, como el implicado en el cáncer de mama, los que posibilitan las metástasis pulmonares de otros tumores, o el melanoma…, pero falta un amplio camino para que la traducción de ese conocimiento se plasme en el bienestar de la población, de forma que existan medicamentos cada vez más eficaces en erradicar el cáncer ya desencadenado, con los mínimos efectos secundarios. Este camino de desarrollo en la investigación biomédica es crucial, pues no sólo las enfermedades genéticas se verán beneficiadas de estos avances, sino cualquier enfermedad que conlleve una alteración molecular. El somero conocimiento de cómo se expresa el material genético humano, nos llevará de manera ineludible, al conocimiento, prevención y  correcto manejo de múltiples enfermedades que hoy en día aún no tienen solución. Pasaremos de soluciones paliativas, que llevan a la cronificación de la enfermedad, o al enlentecimiento de su desarrollo y evolución, a encontrar soluciones definitivas, desde la prevención a la terapéutica, o tratamiento definitivo.

Investigar en bienestar, es vital. Leer más »

El misticismo en la escultura: pasión, amor y éxtasis

Cuando leemos detenidamente algún texto de la mística universal, nos percatamos de que el autor, incapaz de utilizar un lenguaje vulgar para expresar sus experiencias, recurre a la poesía o bien a la prosa exaltada, tratando de llevar nuestra conciencia hasta el mismo borde de lo cotidiano y a tiro de piedra de lo numinoso y sobrenatural. Además los textos místicos utilizan un lenguaje poético, embelesado de amor y erotismo por los cuatro costados. Como ejemplos véase la obra de San Juan de la Cruz o la prosa de Santa Teresa de Jesús, e incluso muchos Salmos. La frontera entre la erótica y la mística es un fino borde, o mejor dicho, una moneda con dos caras que están intrínsecamente unidas. Para la mística, el AMOR lo cubre todo; sin amor, no hay encuentro con Dios. El amor desbordado impregna el corazón del místico y le hace fusionarse con el Ser amado en un abrazo integrador, en un abrazo de entrega pura e incondicional, sin la cual no puede darse el éxtasis. Alcanzar el Reino de los Cielos, el Nirvana, la Iluminación, es una explosión de las emociones y los sentimientos, que asemeja un orgasmo metafísico. Mientras que la literatura mística universal es enorme en todas las tradiciones y tiempos, es menos frecuente observarla en otras artes plásticas, como la pintura y la escultura, pero quiero llamaros la atención de esta pequeña escultura escondida en un rincón del museo Thissen y que pasa desapercibida para la mayoría de los visitantes. Su título “Jesus y María Magdalena”; su autor, un coloso de la escultura de todos los tiempos, Auguste Rodin. De una roca informe, con cierto aspecto que remeda una cruz, surgen los cuerpos entrelazados de Cristo crucificado y Maria Magdalena abrazada a Él, con amor, con pasión, con erotismo y también con sexualidad. Es probable, que para algunos católicos ortodoxos esta representación de Cristo en la cruz, sea un sacrilegio y una blasfemia, un insulto a las Sagradas Escrituras y a la figura del Hijo de Dios, pero desde mi punto de vista, se trata de una escultura mística sobre Cristo, con gran fuerza primigenia que muestra cómo Cristo está crucificado, pero se entrega sin esfuerzo a los brazos de María, en un acto de confianza, de amor, de pasión, en una culminación de EROS. María, desnuda, se pierde en e l cuerpo de Cristo, se aferra a Él con pasión y ardor, pues sólo de la Unión Mística, del Hieros gamos, puede iniciarse la creación. El germen de la vida, de la creación, es un acto mágico, un encuentro de contrarios, de cuyo enlace emerge el todo, el universo y por ello Dios. Desconozco la fecha de esta reveladora escultura, pero no me extrañaría que fuera esculpida durante el tórrido amor entre el escultor y su ayudante, pues la tensión dialéctica que muestra la obra, solo es posible desde la experiencia más honda del amor profundo, pasional y reverencial. Te dejo con Rodin y un paseo por sus esculturas:

El misticismo en la escultura: pasión, amor y éxtasis Leer más »

¡Ya toca hablar sobre el espacio sociosanitario!

Muchas han sido las voces autorizadas que llevan reclamando, desde hace más de una década, que debe de hacerse un aproximación y vertebración del llamado espacio sociosanitario, entendiendo al mismo como la integración de la asistencia y de los dispositivos sanitarios con los sociales, en perfecta coordinación, y basándose en la premisa de que no hay problema sanitario que no entrañe connotaciones sociales, ni tampoco a la inversa. Durante todo el desarrollo de la Ley General de Sanidad y la última reforma sanitaria, se ha hecho un caso omiso a esta cuestión, parapetándose en la idea de la gran complejidad de lo social y al establecimiento de compartimentos estancos en lo sanitario. La realidad es que existen muchas estructuras y aún más funciones comunes y gran multiplicidad de tareas. Pero al igual que existe duplicidad de funciones semejantes, también hay áreas descubiertas y desprotegidas de competencias, lo que lleva a aparentar una total descoordinación de los dispositivos asistenciales. De todos es sabido que una mayor coordinación impactará en una mayor eficacia y eficiencia en el manejo de los problemas y, lo que es más importante, una mayor satisfacción del ciudadano y de los profesionales, así como un marco más estable y sostenible. En estos días, el Comité Asesor de la ministra de sanidad se estrenará dando cumplida cuenta de dos procesos: generar el marco conceptual del espacio sociosanitario y abordar la política de recursos humanos; es decir, dos de las muchas cuestiones pendientes que tiene el Gobierno de Ana Mato. Con respecto al marco sociosanitario, es alentador comprobar cómo el vicepresidente de la Comisión Julio Sánchez Fierro, es uno de los mayores expertos en esta materia lo que sin duda es una garantía para que el proceso de análisis se desarrolle de manera adecuada. Pero es evidente que hay que dar un mayor paso hacia adelante que el dado hasta ahora, pues muchos profesionales, instituciones y el propio Sánchez Fierro tiene claros modelos sociosanitarios sobre el papel, es decir teóricos. Y es que, a mi modo de ver, para poder generar un modelo pragmático, eficiente y realista, hay que generar reformas estructurales previas que acondicionen las posibilidades al cambio. Poniendo un ejemplo, no podemos abordar el marco sociosanitario sin generar un cambio estructural en la Atención Primaria de nuestro país, reorientándola hacia un modelo más liberal, donde primen la prevención, la promoción de la salud y la integración de cuidados. Igualmente es difícil contemplar un marco socioeconómico, si la enfermería no adopta un rol más activo en la gestión de casos, o bien se generen acuerdos y consorcios entre la sanidad pública y la privada, o se implementan estudios de corte sanitario en las materias sociales y aspectos sociológicos en los estudios de las profesiones sanitarias. Además, esta situación no podrá llevarse acabo sino existe un intercambio de información a través de la integración de las plataformas informáticas, que faciliten la coordinación en red de todos los dispositivos sociales y sanitarios. Para concluir, es muy necesario hablar del espacio sociosanitario, tenemos el diagnóstico de los problemas, debilidades y fortalezas, pero una vez más, no podemos generar el enésimo informe sobre el tema, pues lo que se espera de los gobernantes es que asuman con determinación y coherencia los cambios estructurales previos que son fundamentales para poder llevar acabo el tan ansiado proyecto.

¡Ya toca hablar sobre el espacio sociosanitario! Leer más »