C.G. JUNG, GNOSTICO, MAGO Y CHAMAN

Desde que Jung falleció en el año 1960, se está produciendo un gran auge en el estudio de su obra y la repercusión en áreas tan diversas como la psicología, la filosofía y la cultura en general. Jung podría pasar a la historia por múltiples innovaciones que en la actualidad se han incorporado al pensamiento contemporáneo habitual. Su origen como discípulo aventajado y heredero intelectual de Freud, su disidencia y distanciamiento del maestro por discrepancias sobre las pulsiones sexuales de la mente humana, ya son temas de gran importancia para tener en cuenta su innovación en el movimiento psicoanalítico internacional.

La interdisciplinaridad de Jung a la hora de buscar en otras culturas y otras materias tan aparentemente dispares, una solución a los grandes problemas de la mente, fue quizás uno de los más importantes factores que iluminaron su pensamiento. Conceptos jungíanos de la recién bautizada “psicología analítica o profunda”, como la sombra, el ánima y el animus, los arquetipos o el inconsciente colectivo, proceden de la introducción de la mitología, la alquimia, la astrología y la espiritualidad en los estudios psicológicos. Freud trato a la mente como un órgano, pues su visión mecanicista y fisicalizada de la mente, le condicionaron esta visión. A finales del siglo 19, los paradigmas científicos emergentes fueron la teoría evolutiva, la teoría de la relatividad y el psicoanálisis y esa visión organicista impero en la teoría freudiana de la mente.

Pero Jung fue capaz de ampliar su ángulo de mirada y contemplar la mente como una cualidad más profunda, en clara relación con el alma y dotar al individuo de una dimensión trascendente y cercana a lo divino. Las críticas que se han realizado a la obra de Jung clasificándolas de puro psicologismo, creo que parten de una visión errónea de la verdadera dimensión de su obra. La publicación a principio del año 2000 de su enigmático “El libro Rojo”, recoge esa dimensión trascendente y mágica de la vida interior de Jung. Este magnífico libro no es un libro convencional y Jung no lo hizo para publicar, fue un texto nacido de la necesidad y refiere todas las visiones y encuentros con su mundo interno y espiritual.

Este texto ilustrado por el mismo autor, conecta a Jung con un antiguo linaje entroncado con la tradición chamanica y profética de los sanadores ancestrales denominados Yatromatis. Aunque el linaje de estos hombres espirituales se pierde en los tiempos de los egipcios, Inhotep, Parménides, Pitágoras y tantos otros, podemos seguir la pista hasta los gnósticos y alquimistas. Como recogí en mi reciente libro: “Los dioses que nos habitan”, esta tradición hermética llega hasta el romanticismo inglés y alemán con representantes tan ilustres como Goethe y Blake. Su último heredero es Jung, el cual en el último libro del filósofo Peter Kindley: “Catafalco”, es tratado como un mago, gnóstico y Chaman. Y es que la dimensión del alma y el espíritu tiene su magia y viene amparada por la importancia de la IMAGEN, como el elemento nuclear. El trabajo con la imagen y la memoria se hacen necesarios en todo crecimiento trascendente.